Tecnología

La tecnología a su favor

La velocidad de respuesta seré la diferencia entre el éxito y el fracaso de su empresa en el nuevo milenio.
La tecnología a su favor
Crédito: Depositphotos.com
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No hay marcha atrás ni poder humano que lo impida, las telecomunicaciones y la informática se conjuntan cada vez máspara converger y formar todo un marco de trabajo capaz de facilitar lo que seavecina: una nueva manera de hacer negocios a partir de la tecnología de la información... digital.

El concepto de tecnología de la información se creó hace más de 30 años (reconocida como Era de la Información) ysu uso es ya común: lo han adoptado desde grandes corporaciones a nivelmundial, hasta pequeñas empresas o negocios que apenas inician. Sin embargo, hablar de tecnología de la información no significacontar con los dispositivos que permiten generar información comocomputadora, programas de cómputo especializados (e inclusopersonalizados), fax, teléfono, Internet, e-mail, etc., esto ya eselemental si una empresa quiere interactuar en los negocios actuales. Ladiferencia, a unos pasos de iniciar un nuevo siglo y con él una nuevamanera de hacer negocios, es la forma en que cada empresa maneje -y, sobre todoaproveche- la información generada por esos dispositivos; lo invitamos arazonar nuevamente el concepto. Era de la información para hacer que suempresa sea diferente.

¿Por qué entonces lo nuevo es la Era digital?

Precisamente porque lo importante es generar y aprovechar lainformación, los fabricantes de tecnologías se han centrado en elpunto más importante para que una empresa, o sus clientes, tomen lasmejores decisiones en el momento justo, en el lugar indicado: la velocidad, unaspecto que define en gran parte a la Era digital.

A partir del 2000 la transferencia instantánea de datos oinformación (llámese números, texto, sonido y video), accesar a Internet en un abrir y cerrar de ojos y la rápidacomunicación a través de sitios virtuales serán elcomún denominador, y los medios para hacerlo necesitan ser completamentedigitales (tecnología más sofisticada que permitiráaumentar las redes de todos tamaños hasta convertirse en enormes carreteras de información por donde circularán miles de millones de recursos al mismo tiempo y en gran escala).

La rápida conectividad, por lo tanto, no sólo permitiráque personas de un contienen se enlacen con alguien más en otro, sinoque generará un espacio de información compartida. Lo mismoocurrirá con el contacto entre empresas y consumidores. La compra deartículos no perecederos ya no será de lo más comúnen Internet, sino que al iniciar el nuevo milenio se espera que el comercioelectrónico no signifique vender productos sino servicios en torno adiversos productos.

Pero lo más significativo será el nuevo estilo que las empresasllevarán a cabo en sus operaciones y para establecer negocios entre sí ya que la tecnología digital pretende crear procesos quemejoren radicalmente el funcionamiento de una empresa, obtener plenorendimiento de la capacidad de producción y velocidad en lareacción para competir a nivel global; todo esto se concreta,nuevamente, en el aprovechamiento de la información, pues éstaaporta un conocimiento rápido y tangible sobre nuestros clientes (tantointernos como externos) para dar respuestas oportunas a cada situación.

Tras el comercio electrónico

 

El comercio electrónico, por su parte, sigue siendo una base sólida para el desarrollo de esta nueva era digital, de hecho, algunosanalistas coinciden que será el mercado más grande dentro de lared de redes, pues en Internet harán el primer contacto que los conducirá, vía firewalls (o llaves criptográficas), rumboa las intranets y extranets, que son otro tipo de redes de uso privado contecnología similar a la de Internet. Este tipo de redes estarándiseminadas a lo largo y ancho de los territorios del planeta, comoreiteradamente la industria de cómputo y telecomunicaciones dice que yaestá ocurriendo. Raúl Vejar, director general de SAPMéxico y Centroamérica, considera que al menos el comercioelectrónico entre empresas está moviendo alrededor de US$170 milmillones, particularmente entre naciones donde las telecomunicaciones einformática son de uso generalizado, como Estados Unidos, Canadá,Europa y parte de Asia.

En base a sus proyecciones, señala que para el año 2005 el 55 porciento de las transacciones de abastecimiento entre empresas estadounidenses serealizarán a través de Internet, lo cual este dinamismopodría ser valedero en el resto del mundo.

Aunque en nuestro país el interés y uso por Internet tardóen aceptarse, las proyecciones que los analistas tienen al respecto sonhalagadoras, como la consultora Select-IDC, que en uno de sus másrecientes estudios estableció que el universo de usuarios mexicanosalcanzó un millón 300 mil personas, cifra superior almillón de 1997, y 568 mil que se calcularon en 1996.

Del universo actual de usuarios mexicanos, 700 mil pertenecen a empresas queaprovechan a la gran red para sus distintos propósitos en el negocio, entanto que 270 mil son usuarios privados que la utilizan para otros fines. Elresto pertenecen a instituciones educativas, académicas y del sectorgobierno.

En contraste con el total de la base instalada de PCs en el país, queascendió a cuatro millones 200 mil equipos en 1998, la cifra de usuariosen Internet es mínima. Peor aún cuando se le compara con lapoblación total en México, la cual, de acuerdo con elúltimo censo, ascendió a más de 90 millones dehabitantes.

Aunque el impacto por Internet y el cómputo personal fue másmanifiesto en los últimos cuatro años, se espera que la baseinstalada de usuarios en México vaya a más.

Si bien a la TV le tomó 13 años tener 50 millones de usuarios y ala PC 16 años para tener la misma cantidad, a Internet le bastaroncuatro años para tener el mismo número de personas que utilizansus servicios. Los más recientes estudios, como el de Computer IndustryAlmanac, Inc., una empresa consultora estadounidense de análisis demercados, afirman que la gran red tiene un universo total de 147 millones deusuarios, esperándose que esta cifra ascienda a 320 millones en el 2003.