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Autodiagnóstico

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Autodiagnóstico Autodiagnóstico Diagnóstico &flashquot¿Por qué sigo aquí?&flashquot

Autodiagnóstico

Define cómo se encuentran hoy los integrantes de tu empresa otú mismo

Adriana Bandera*

Resulta más fácil contemplar nuevas alternativas empresariales olaborales cuando estamos contentos y plenos en nuestros trabajos; en cambio,cuando no estamos a gusto nos bloqueamos y podemos llegar a tomar decisionesprecipitadas.

Le ocurre a los emprendedores que trabajan por su cuenta y también a losque trabajan para otros. En la primera etapa laboral hay una luna de miel, unafase de idealización: se sienten plenamente realizados en su sitio detrabajo, identificados con la misión y visión del negocio, conlas funciones del puesto que desempeñan, el salario y sus beneficios, lavida personal y social...

Una estancia placentera, casi perfecta, que no deseamos que termine. Pero lascosas cambian. Difícilmente un lugar puede cubrir todas susexpectativas, ya que por una parte, sus objetivos y necesidades personales setransforman. Por otro lado, las condiciones del negocio varían: cambiala dirección, se pierde o se descubre otro mercado, arrecia lacompetencia interna o externa, hay recortes presupuestales, complicacionesoperativas... o todo junto.

Si te encuentras en un momento así, considera lo siguiente: es algocomún en tiempos económicos tan oscilatorios como los queactualmente vivimos. Lo segundo es que para todo hay una solución.Aquí encontrarás cómo salir de ese bache laboral.

Diagnóstico

Como punto de partida, lleva a cabo un autodiagnóstico.¿Cuál es tu ánimo camino a la oficina?, ¿estásanimado? A lo largo del día, ¿te siente creativo y orgulloso de lacompañía?, ¿estás contento con tu puesto ycompañeros de trabajo?

¿Cómo reaccionarías si te enteras, como rumor, que tupuestoo el área desaparecerá?, ¿o que la empresa se acaba defusionar con otra compañía más fuerte y posiblementeexista un recorte de personal?

De ser propietario del negocio, ¿cuál sería tureacción al encarar pérdidas y reducción de gastosoperativos? Dicho de otra forma, ¿qué pasaría si tuvierasque cerrar la empresa porque ya no resulta solvente?

Sí, sabemos que la primera reacción, ante cualquier punto arribamencionado, sería de tensión y preocupación. Pero trata deir más allá: ¿te sentiría con ánimos de dar ungiro y lanzarse al rescate de la situación?, ¿o en tu caso, sientesalivio y ganas de empezar algo totalmente distinto?

Las respuestas que des a estos planteamientos te señalarán enqué punto te encuentra, hecho que resulta fundamental para generar unasolución. Debe saber, exactamente, cómo te encuentras:

Desesperado. &flashquotNo me queda de otra y me tengo que quedar en esta empresao puesto o salario porque no consigo empleo&flashquot.

Aburrido. &flashquotLlevo muchos años haciendo lo mismo... esmonótono. Ya no tengo qué aprender o hacia dóndedesarrollarme&flashquot

Tenso. &flashquotEl ambiente de trabajo es muy estresante, trabajamos bajo muchapresión y los bomberazos son cosa de todos los días&flashquot.

Corto de dinero. &flashquotCon lo que gano no cubro mis gastos&flashquot.

Fuera del mercado. &flashquotCasi todos mis colegas ganan más que yo&flashquot.

Cansado. &flashquotTrabajo más de 10 horas al día, tambiénlos fines de semana. Casi no veo a mi familia o no tengo actividades fuera dela oficina&flashquot.

Crisis vocacional. &flashquotMe dedico a esto porque es la empresa familiar, opor costumbre... me hubiera encantado ser médico en lugar deadministrador&flashquot.

Frustrado. &flashquotMe gustaría seguir estudiando idiomas o cursar unamaestría, pero la carga laboral no me lo permite&flashquot.

Dificultades geográficas o ambientales. &flashquotInvierto más dedos horas diarias en trasladarme a mi sitio de trabajo&flashquot, o bien, &flashquotLas oficinasque tiene la compañía no están presentables, estamosapretados, con poca iluminación y no muy buena distribución&flashquot.

Puede haber muchas otras situaciones (las señaladas son las máscomunes). Lo importante es identificar por qué no estás a gusto.

&flashquot¿Por qué sigo aquí?&flashquot

Luego hay que pasar a las acciones. Las hay desde mudarse de oficinas, pedirvacaciones o solicitar una promoción, hasta decidir que lo que haces yano es funcional para ti y que llegó el tiempo de abrir tu perspectiva.

¿Cómo hacerlo? En dos puntos: abrir el abanico de oportunidades,que en un lenguaje empresarial implica buscar nuevos nichos de mercado y,número dos, reforzar tus habilidades.

Esto se relaciona con redescubrirte en aquellos aspectos que no te has atrevidoa realizar por la inercia de la rutina, porque tienes miedo a sentirte inseguroo a perder poder. Si quieres romper este círculo vicioso, ejecuta lasacciones que se marcan en nuestra edición impresa, junio 2005.