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Un negocio, ¡¿a mi edad

Un negocio, ¡¿a mi edad
Crédito: Depositphotos.com

Un negocio, ¡¿a mi edad Un negocio, ¡¿a mi edad?!

Un negocio, ¡¿a mi edad?!

El espíritu emprendedor no envejece. Emprendedores orgullosos dehaber cambiado la mecedora y el bastón por una vida activa,independiente y entusiasta

Lourdes Esquivel

La pirámide poblacional se invierte con suma rapidez y a quienesestán comenzando a ser adultos en plenitud, este cambio los estátomando por sorpresa.

Hasta hace algunas décadas, los adultos mayores representaban unaminoría resignada a vivir de sus pensiones, a la sombra de sus hijos oaprovechando los ahorros de toda su vida --en el caso de los másafortunados--. Sin embargo, las fórmulas de antaño han perdidoefectividad principalmente por las siguientes razones:

El grupo de la tercera edad crece. En México hay 8.5 millones deadultos en plenitud y de acuerdo con Rodolfo Turián, subsecretario deDesarrollo Urbano de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), parael año 2050 en el país serán 40 millones de ancianos.

Las pensiones son insuficientes. No alcanzan para cubrir las necesidadesmás elementales. Según datos de la Sedesol, dos de cada trespersonas de la tercera edad viven en situación de pobreza.

La esperanza de vida va en aumento. La gente vive más y su lapsode vida laboral se reduce. Aquella etapa que antes era considerada como &flashquotlosúltimos años de la vida&flashquot ahora puede prolongarse variasdécadas.

Las oportunidades de empleo son escasas para este sector. La oportunidadde conseguir un trabajo digno y bien remunerado empieza a complicarse a partirde los 40 años y se vuelve casi nula después de los 60.

Frente a este panorama, la opción de iniciar un negocio propio ya noresulta tan descabellada para las personas mayores. Y si para algunosrepresenta la única alternativa, para otros ha significado la mejordecisión de su vida. Aquí algunas experiencias dignas de servividas por varios emprendedores maduros.