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De buena madera

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De buena madera De buena madera... Voluntad de roble Contacto

De buena madera...

Tres mujeres hicieron su debut en el mundo empresarial después de los60 años. Hoy realizan sus sueños a través de lacarpintería

Lourdes Esquivel

Es cuestión de actitud. Mientras algunas mujeres que entraron en latercera edad arreglan sus maletas para mudarse a un asilo, sentarse en lamecedora o resignarse a vivir de los recuerdos, hay otras que estándecididas a hacer realidad aquellos proyectos que el esposo, los hijos, lafalta de dinero o las responsabilidades, les impidieron hacer 20, 30 o 40años atrás.

Sixta, Xóchitl y Angelina son tres emprendedoras oaxaqueñasdedicadas a trabajar la madera, que representan dignamente a este grupo depersonas decididas a vivir plenamente aunque los años les hayancaído encima.

Cuando descubrieron que eran adultas mayores, tenían todos losargumentos para decir que habían cumplido con la vida. Eran madres yabuelas, y su jubilación daba constancia de que su parte en el terrenoprofesional estaba cubierta.

Voluntad de roble

Pero para ellas no era suficiente. Ninguna estaba convencida de suspender todaactividad creativa por el simple hecho de haber pasado el umbral de la terceraedad. Así que tomaron la madera como arma y su entusiasmo como bandera,y los resultados fueron, por decir lo menos, muy satisfactorios. Basta decirque las tres mujeres descubrieron su potencial como emprendedorasdespués de haber cumplido los 60.

Como suele ocurrir cuando se echa a andar un proyecto con el viento en contra,el inicio tuvo sus retos. Y pese a los sentimientos de confusión eimpotencia que llegan con el retiro, cada una encontró su camino,coincidiendo las tres, aunque por diferentes rutas, en el destino: seconvirtieron en emprendedoras de la carpintería.

La más entusiasta y la mayor es Sixta de la Rosa García de 71años. Aunque hubiera querido ser médico, su situacióneconómica le permitió ser maestra titulada de primaria ysecundaria, a lo que se entregó durante 30 años.

Cumplidos los 60 años y jubilada como maestra, Sixta pensódedicarse de lleno a su esposo y a sus hijos, sin embargo apartó untiempo para asistir al taller de carpintería en el Centro Cultural delISSSSTE de Oaxaca. Gracias a ello arregló algunos muebles de su casa,además de abrirle la oportunidad de comercializar algunas de suscreaciones. &flashquotMis hijas querían que estudiara pintura o corte yconfección, así les podría hacer vestidos a mis nietas;pero yo quería hacer muebles. Y lo hice.&flashquot

Xóchitl Arango también dedicó 31 años a sereducadora y después de jubilarse buscó seguir aprendiendo. Aunquela carpintería siempre la había apasionado, su marido laconsideraba una actividad exclusiva para hombres, así que dejó delado el oficio.

Sin embargo, cuando enviudó la emprendedora decidió cumplir susueño. &flashquotRealmente me liberé, dejé todo y aprendí loque me gusta&flashquot. Ahora, además de fabricar muebles para su casa,diseñó y construyó vitrinas para una joyería yestá especializándose en la elaboración de marcos parafotografía.

Otro testimonio del ánimo de las mujeres de la tercera edad es lahistoria de Angelina Rivera, quien luego de 30 años de trabajo en laCiudad de México, regresó a su hogar en Oaxaca. Y pese a que noestaba segura de lo que quería, sí tenía la certeza de queno deseaba permanecer todo el día en casa. &flashquotNo queríaenfermarme&flashquot, dice.

Rivera tomó clases de pintura, tejido y manualidades antes de llegar altaller de carpintería. Al principio pensó en fabricar tablitaspara picar, pero al paso de siete años de constancia las tablitas seconvirtieron en camas, tocadores, roperos, mesas y otros muebles que la genteempezó a comprar.

De esta manera descubrió que tenía una alternativa para seguirsiendo productiva y la posibilidad de emprender. &flashquotLa carpintería mepermite construir, soñar, transformar&flashquot, asegura la emprendedoraoaxaqueña.

Actualmente, Sixta, Xóchitl y Angelina asisten al Instituto deCapacitación para el Trabajo de Oaxaca y mediante un acuerdo decolaboración con la Agencia Internacional de Cooperación deJapón (JICA), por sus siglas en inglés, tienen la oportunidad deseguir preparándose y de buscar nuevos horizontes en su faceta deempresarias. A ellas nada ni nadie les va quitar el gusto de demostrarse así mismas y al mundo que la edad no está peleada con elentusiasmo y que la jubilación puede ser una nueva y grandiosaoportunidad de vida.

Contacto

Agencia Internacional de Cooperación deJapón

http://www.jica.go.jp/mexico