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Ganancias ¡picantes

Ganancias ¡picantes
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Ganancias ¡picantes Ganancias ¡picantes! Receta de la casa Ganancias con sabor Para los negocios y el amor, no hay edad

Ganancias ¡picantes!

Comenzó con las recetas de su abuela y ahora este emprendedorprepara salsas que se distribuyen en tiendas y grandes cadenas deautoservicios

Elsa Hernández

Chile chipotle, aderezo chimichurri, chile piquín, ¿quién nodisfruta de tener ese tipo de productos en su mesa? No sólo loscomensales mexicanos; el chile forma parte de la gastronomíainternacional.

Es tan grande la variedad de este alimento en el mercado y su respectivapresentación, que cada vez más personas degustan platillos queincluyen el picante, aunque no cualquier picante. La gente busca las salsas conun auténtico sabor casero. Luis Arturo Gutiérrez Osorioencontró en esta demanda un nicho importante de mercado, por lo quecreó su propia empresa en el ramo.

El dueño de Picosos Picositos comenta que cuando ingresó en launiversidad empezó su inquietud por encontrar una fuente de ingresosextra, que le permitiera solventar sus gastos personales y dejar de depender desus padres. Le atraía la idea de crear algo propio, un negocio que lerepresentara la oportunidad de crecer económica y personalmente, sintener que depender de un solo empleo, y además que pudiera generarfuentes de empleo para otros.

Sin embargo, el primer requisito era encontrar una actividad que pudierarealizar en sus ratos libres, puesto que Gutiérrez Osorio estudia elquinto semestre de la carrera de Ingeniería Industrial en elTecnológico de Monterrey, campus Aguascalientes.

Receta de la casa

La idea de este picante negocio surgió en su propio hogar. Así loexplica este emprendedor: &flashquotDesde hace mucho tiempo, mi abuela paterna preparauna salsa de chile chipotle adobado para consumo de la familia. Observéque su receta era muy solicitada por amigos y vecinos, quienes siempredecían que lo sabroso estaba en su sabor casero&flashquot.

Así, este joven empresario decidió &flashquotmeterse en la cocina&flashquot paraindustrializar la receta, pero fue más allá: inicióvendiendo chiles chipotles adobados, y ahora también comercializa eladerezo picante &flashquotchimichurri&flashquot, chile piquín en polvo, así comopolvos de chile, sabor tamarindo, limón y durazno.

Cuando comenzó en 2004, en la ciudad de Aguascalientes, vendíasus productos &flashquotentre los conocidos, a tienditas de la esquina,carnicerías y tortillerías de la ciudad; actualmente secomercializan en Wal-Mart, Aurrerá y la cadena de tiendas Ley&flashquot, dice elentrevistado.

El mayor reto en la elaboración de los picantes, agrega, fue todo lorelacionado con el desarrollo de la idea acabada del producto; desde conseguirel dinero suficiente para diseñar el empaque con código debarras, hasta cómo colocar una barra nutrimental, y constituirse comoempresa. Para obtener un artículo de calidad, el emprendedorsolicitó el apoyo y asesoría de la Incubadora de Empresas delTec, con lo que pudo cuidar cada aspecto necesario para fabricar ycomercializar sus salsas y chiles.

Ganancias con sabor

El joven empresario indica que la inversión inicial fue deaproximadamente 50 mil pesos, con lo que pagó material de empaque,materia prima, y otros trámites que debía cubrir para que elproducto fuera comercial, tales como el código de barras. Sus padres leprestaron la cantidad y a los tres meses pudo regresárselos.

Reconoce, como es el caso de muchos emprendedores, que sin el apoyo de sufamilia no hubiera podido salir adelante. &flashquotAl principio, en el negociosólo estaban mis padres y hermana, ahora trabajan dos personasmás en la producción y cuatro en la degustación de losproductos en las cadenas comerciales&flashquot. Además, la empresa ha crecido, elproducto ya no se elabora en la cocina de su casa, sino que se consiguióun terreno donde instalaron una cocina industrial, así como una bodegapara guardar la salsa y demás picantes.

El precio al público tanto de los chiles chipotles como del aderezochimichurri es de 12 o 13 pesos, según el punto de venta, mientras queel chile piquín cuesta 7.50 pesos y los polvos siete pesos. Mensualmentedesplazan alrededor de 6,500 piezas de los diferentes productos, lo que setraduce en una facturación mayor a los 50 mil pesos al mes, mientras queanualmente supera los 540 mil pesos.

Gutiérrez Osorio asegura que éste no es un negocio pasajero: &flashquotSetrata de un proyecto que quiero consolidar, y para ello he emprendido algunasacciones, como conseguir el apoyo de la Secretaría de Economíapara asistir a diversas ferias, como la Semana Pyme, así como la ExpoANTAD 2005, que se realiza en Guadalajara&flashquot.

La dependencia le entregó una beca para tomar cursos deactualización y capacitación, sin costo. Y aunque la venta de losproductos se concentra en Aguascalientes, el joven está entrámites para comenzar la exportación a Estados Unidos.Además, ofrece a los interesados la oportunidad de distribuirlo en otrasentidades.

En este sentido, Gutiérrez Osorio dice que para ser distribuidor,únicamente es necesario un pedido inicial de 4 mil pesos y unvehículo para trasladar la mercancía al punto de venta. Una vezsolicitada la mercancía, el empresario da una breve asesoría adetalle sobre cada tipo de picante, así como algunos aspectos referidosa su distribución.

Para los negocios y el amor, no hay edad

El entrevistado apunta que uno de los principales obstáculos quevivió al crear su empresa, fue la edad. &flashquotTengo 20 años, en variosbancos me han dicho que aún no aplico para programas de créditos.Incluso, algunas veces en mesas de negociación de las ferias, losclientes no creen que sea el propietario de este negocio. Todo se resuelvecuando les muestro mis productos y les hablo de las tiendas con las quetrabajo. Además, aún estudio la carrera y debo compaginar dosactividades. Sin embargo, creo que ser emprendedor no tiene nada que ver con laedad, cuando se tiene fe en un proyecto hay que llevarlo a cabo&flashquot,señala.

El caso de Luis muestra, como sucede en muchas ocasiones, que ser emprendedorse lleva en las venas. Y para él es determinante practicar desdeniños, pues así se aprende a lidiar con los problemas a los quese enfrenta un negocio, pero también a saber cómo se solucionan.&flashquotEn mi familia siempre he tenido ejemplos de lo que significa salir adelantegenerando tu propio empleo; mis abuelos, padres y tíos, todos han tenidola inquietud o convivido con quienes tienen sus propias em-presas. Es por elloque he decidido que este negocio, además de generar gananciasadicionales, se convierta en mi proyecto de vida&flashquot. Y, usted, ¿ya tiene elsuyo?