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Al estilo de mam

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Crédito: Depositphotos.com
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Al estilo de mam? Al estilo de mam?

Al estilo de mam?

Cuando las hijas crecen junto a madres empresarias, aprenden a hacer denegocios. Las emprendedoras se complementan m?s all? de lagen?tica

Por Aliza P. Sherman

Conforme las mujeres emprendedoras hacen enormes progresos en el campo de losnegocios, tambi?n se esfuerzan por convertirse en modelos positivos parasus hijos, en especial sus hijas.

En este art?culo, dos propietarias de negocios y sus hijas comentanabiertamente acerca de su relaci?n y qu? tiene que ver con ellasel esp?ritu empresarial.

&flashquotCuando me llamaban de la escuela para decirme que ten?a que recoger aLaurel porque estaba enferma, a veces ten?a que instalar una bolsa paradormir en mi oficina para dejarla descansando hasta que pod?amos irnos acasa. Ella recuerda esto como normal y no se siente mal por ello, mientras queyo analizo estas situaciones con mucho sentimiento de culpa&flashquot, narra YvonneTocquigny, de 47 años de edad, presidenta de Tocquigny Advertising,Interactive and Marketing, un despacho con valor de cinco millones ded?lares ubicado en Texas.

Su hija Laurel Pantin creci? junto con la compañ?a(inaugurada hace 23 años). &flashquotVio mi esfuerzo por lograr unesp?ritu empresarial como una limitaci?n a nuestra libertad&flashquot,dice Tocquigny. &flashquotMe ve?a cansada y agotada en muchas ocasiones. Pero leencontraba el lado positivo: las celebraciones de nuestro ?xito, lasfiestas en nuestro hogar para los empleados y la felicidad que yo sent?acuando el negocio funcionaba bien&flashquot.

Laurel, ahora de 17 años, expresa su percepci?n hacia su madre:&flashquotDesde que era pequeña, siempre la imagin? como unahero?na en un traje negro, afrontando los problemas de la oficina yasombrando a los clientes con su creatividad e inteligencia sobrehumanas. Ellaes mi modelo aspiracional porque pudo lograr todo lo que ha hecho por s?sola&flashquot.

Otra emprendedora coincide en el inter?s por convertirse en un sanomodelo de referencia para sus hijos.

&flashquotTrato de inculcar a mi hija la idea de que cualquier meta puede conseguirse atrav?s del trabajo. Predico con el ejemplo&flashquot, dice Marjorie Brody, de 58años, fundadora de Brody Communications, un despacho con valor dem?s de dos millones de d?lares, especializado en lacapacitaci?n en negocios y el entrenamiento ejecutivo, en Pennsylvania.

&flashquotMi hija ha podido apreciar mi emoci?n por hacer mi trabajo.Adem?s, este negocio nos ha dado un estilo de vida que de otra forma,como madre soltera, no habr?a podido proporcionarle. Lo malo fue quetrabaj? mucho y no siempre estuve disponible para hacer las cosas queella deseaba&flashquot, comenta la empresaria.

July Muchnick tiene 28 años de edad, se dedica a dar asesor?aecol?gica a diversas empresas y es hija de Marjorie Brody. Ella relata:&flashquotrecuerdo que mi madre hablaba acerca del trabajo todo el tiempo. Me contaba desus proyectos ¡aunque yo no estuviera interesada en ellos!&flashquot.

Aunque estas mujeres describen su relaci?n como fuerte y positiva,tambi?n admiten que hubo retos. Para Tocquigny, el gran inter?spor su negocio fue un problema en el pasado, pues provoc? que lededicara muy poco tiempo a su hija. Dice que haber tenido un entrenador denegocios durante los ?ltimos 18 meses, le ha ayudado a equilibrar laslabores del trabajo y la maternidad.

Por su parte, Brody admite que su hija resinti? el tiempo que dedicabaal apoyo de los empleados m?s j?venes en el negocio. Reconoce quetiende a &flashquotaconsejar demasiado&flashquot a Muchnick, quien comenta, &flashquothubiera querido queella se relajara un poco m?s y me dejara vivir mi vida, cometer mispropios errores&flashquot.

Aunque ambas hijas ayudan de vez en cuando en los negocios de sus madres,ninguna planea trabajar para sus progenitoras.

&flashquotNo es que no quiera ser parte del negocio familiar&flashquot, dice Muchnick, &flashquotperonecesito hacer lo que yo quiera, encontrar mi propia pasi?n&flashquot.

Quiz? esa es la mejor lecci?n que una empresaria puedetransmitirle a su hija.