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Cosecha de doble ganancia

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Cosecha de doble ganancia Cosecha de doble ganancia Siembra de emprendedores Más de cinco décadas Artículos relacionados Contacto

Cosecha de doble ganancia

Una institución de asistencia privada en plena floración

Por Mariana Cosso

Contra viento y marea, la escuela agropecuaria, Fundación ElPeñón, ha sabido sostenerse durante 53 años. La clave desu éxito radica en dos pilares: la inspiración del planteldocente por aportar conocimientos a zonas agrarias sumergidas en la pobrezaextrema, y su experiencia en atraer patrocinios que combinan aportacionesindividuales, empresariales e institucionales.

Aunado a estas acciones, el sustento para el alumnado son los propios proyectosde los estudiantes, quienes son instruidos bajo un formato emprendedor para queformen empresas agropecuarias. Esta escuela, localizada en el municipio deJonacatepec, en el estado de Morelos, cuenta con un Consejo Superior y unPatronato; como principio educativo cobra una cuota de recuperación alos alumnos de 300 pesos mensuales, aunque a cada estudiante se le hace unestudio socioeconómico para determinar si puede pagar tal monto o unomenor. (En realidad, la manutención de un alumno que cursa elbachillerato técnico agropecuario cuesta a la institución mil 900pesos mensuales, el resto de la suma se cubre por patrocinios.)

Los alumnos cuentan con servicios como transportación, cursos de veranode inglés, una escuela de padres de familia y espacios para hacerdeporte.

Actualmente acuden 347 alumnos y tres mil jóvenes han egresado de laFundación El Peñón.

Siembra de emprendedores

El director de la Fundación El Peñón, Héctor LucioVargas, afirma sentirse muy satisfecho con la tarea que realiza, misma que haincentivado el crecimiento del nivel económico de la zona oriente deMorelos.

Vargas explica que al finalizar sus estudios, un cincuenta por ciento de losalumnos desea continuar desarrollándose en ciudades grandes y regresanmás tarde a sus lugares de nacimiento, pero que la importancia de laescuela radica en: &flashquotofrecer a los muchachos una oportunidad educativa, ya seaque tomen la decisión de regresar al campo o no, pero que tenganopciones&flashquot.

Las recientes generaciones que han salido de la Fundación ElPeñón ya estudian la universidad; dado que se trata de una zonadonde se ubican familias pobres y de extrema pobreza, donde el campo no es unaentrada de ingresos estable, muchos jóvenes compaginan sus conocimientosagropecuarios con el manejo de un pequeño comercio.

La escuela ha desarrollado programas para emprendedores, donde el alumno simulauna empresa, hace una aportación económica y, en algunos casos,la Fundación también colabora con un monto de entre tres y cuatromil pesos.

&flashquotCon este programa han nacido empresas de tejidos artesanales, reciclado depapel, y criaderos de cerdos o gallinas&flashquot, detalla Vargas.

La calificación otorgada a los emprendedores equivale al rendimientoeconómico que tendrían en sus proyectos. Muchos de estos casos sehan convertido en verdaderos éxitos empresariales, que han permitido quemuchas familias tengan ingresos estables e, incluso, que sus productos seexporten a países como Holanda.

Cuestionado sobre la dificultad de sostener a la Fundación ElPeñón, Vargas afirma que es difícil, pero que lagratificación es amplia al ser un proyecto que lleva más de 50años con altas calificaciones en el examen del Centro Nacional deEvaluación para la Educación (Ceneval).

La escuela, en su nivel de telesecundaria, obtuvo un índice Ceneval demil 84 puntos, arriba del promedio de equivalente al resto de escuelassimilares. Vargas recomienda a los emprendedores que están interesadosen incursionar en este tipo de proyectos que tengan mucha paciencia: &flashquotCuandouno busca números es relativamente fácil, pero cuando buscamosincidir profundamente en la sociedad, los frutos tardan en llegar, aunquecuando se concretan son muy sólidos&flashquot.

Más de cinco décadas

La Fundación El Peñón surgió en 1951 cuando ungrupo de personas en el Distrito Federal identificaron la entonces escasez deoportunidades que había en las escuelas para formar a la gente delcampo.

Su espíritu emprendedor y las ganas de ayudar los llevaron a buscar amaestros especializados y los enviaron a Italia para capacitarse.

En la década de 1970 inició sus operaciones una telesecundaria yen 1984, el bachillerato técnico agropecuario.

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