Emprendedores

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Crédito: Depositphotos.com
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Armando Tornel Murillo

Una vida sobre ruedas que sigue avanzando en el camino

Marielena Vega

mediados de la década de 1930, pocos tuvieron una visión de lo que, en los siguientes años, se convertiría en uno de los sectores económicos más fuertes en México. Armando Tornel fue uno de ellos y se dejó llevar por su intuición: la industria automotriz crecería, imparable.

Este emprendedor no se enfocó en competir con las grandes firmas internacionales ni en comercializar sus automóviles. Se fijó en uno de sus principales factores de funcionamiento: las llantas. Así, se convirtió en uno de los fundadores de la marca de neumáticos más fuerte del país: Tornel, hoy única sobreviviente nacional en este renglón.

Este jalisciense hoy cuenta con 96 años de edad y aún está al frente del negocio, aunque ha sabido delegar y compartirlo con otros miembros de la familia. La cuarta generación Tornel sigue haciendo llantas y defendiéndose del comercio desleal que ha mermado, con fuerza, esta industria. Aquí su historia y algunas de sus estrategias de negocio.

Bajo la filosofía del trabajo

Hijo de una familia originaria de Jalisco, de clase media, el primogénito de ocho hijos, Armando debió alternar sus estudios en la escuela nocturna con diversos empleos. Este deber forjó, en mucho, su carácter trabajador y responsable.

Su padre, Isauro Tornel, trabajaba en la ciudad de México, en una agencia de automóviles que estaba frente a El Palacio de las Bellas Artes. En esa locación, Tornel padre vio las posibilidades de crecimiento que había en la industria. Compartió sus inquietudes con su hijo y, con muchos esfuerzos económicos, lo envió a estudiar a Estados Unidos.

&flashquotEstudié la carrera técnica de Ingeniería de Llantas en Smithers Laboratories, y tecnología del hule en Vanderbilt Laboratories, con prácticas en Goodyear Tire and Rubber, Planta número 1 y Mohawk Tire and Rubber en la ciudad de Akron, Ohio&flashquot, narra Tornel Murillo.

Cuando volvió, corría el año de 1933. Se unió a su padre y juntos abrieron un negocio de venta de llantas al menudeo, que ubicaron en Avenida Hidalgo número 91, en el Centro Histórico.

&flashquotLuego, decidimos iniciarnos en la fabricación de llantas. Abrimos una planta con este propósito, con 27 empleados&flashquot, recuerda el emprendedor.

Empieza el rodaje

Hacia 1937, el negocio ya se había consolidado. Compañía Hulera El Centenario producía y comercializaba sus llantas marcas América y All State. Justo 14 años después, cambiaron el nombre a Hulera Tornel, que producía, además, hule y material para renovación de llantas.

En esa época, Tornel Murillo asumió el mando del negocio. El resto de sus hermanos fue integrándose paulatinamente, en otros puestos claves. Lamentablemente, de estos ocho hijos, sólo sobreviven Armando y Raúl.

&flashquotLa empresa se ha mantenido en la familia, gracias a sus políticas de dirección&flashquot, explica Armando Tornel. Todo un éxito si se consideran las cifras que maneja el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas (IPADE), que señala que la mayoría de las empresas familiares en México no superan la segunda generación.

Rueda que rueda

La empresa alcanzó su punto de madurez a menos de 10 años de haberse iniciado. &flashquotEn los años 30 no había que hacer tanto trámite ni sacar permisos de suelos ni de nada. Era suficiente con aprender un oficio y tener algo de capital. Esta industria vio muy pronto el proceso de consolidación e incorporación de las grandes empresas que vislumbraron el potencial de nuestro país; pero fue hasta la década de 1980, cuando surgió la competencia con la incursión de Goodyear, Bridgestone, Michelin, Firestone y Goodrich&flashquot, asegura don Armando.

Por cierto, Goodyear y Firestone dieron sus primeros pasos en México vinculados con Tornel. Para capitalizarse, la empresa les vendió una de sus plantas, en donde las firmas estadounidenses desarrollaron sus primeras líneas de producción en el país.

Cuando Tornel tenía 31 años de edad, decidió, junto con otros industriales huleros, formar su propia cámara industrial. Armando fue socio fundador y durante su puesto como presidente, asistió a las negociaciones efectuadas en la ciudad de Montevideo, Uruguay, que definirían el intercambio de productos con América Latina. Era la época de oro de este sector.

Sin embargo, los vaivenes económicos del país, ocurridos entre 1970 y 1985, terminaron por afectar esta industria. Tornel vio cerrar las puertas de los tres competidores nacionales que llegó a tener: General Popo, Euzkadi y, más antigua aún, Hércules.

Cuando Armando observó estos cierres, puso sus barbas a remojar y encaminó el negocio hacia la especialización en el nicho de ventas al menudeo a vehículos y camiones. Este movimiento les ha permitido seguir vigente en el mercado.

Hoy, la empresa cuenta con tres plantas situadas en el Distrito Federal, así como en Tultitlán, Estado México, con una plantilla laboral de dos mil trabajadores.

Registra ventas anuales por 68 millones de dólares, resultado de la venta de más de un millón 500 mil unidades, 70 por ciento para automóviles y 30 por ciento de camiones.

Los retos del futuro

Actualmente, Tornel Murillo es socio activo de diferentes instituciones, como la Cámara Nacional de la Industria Hulera, el Consejo Coordinador Empresarial y la Confederación Patronal Mexicana, entre otros organismos empresariales.

Según comenta el protagonista, estas actividades le han proporcionado herramientas para mantenerse dentro de las principales compañías del sector, cuyo escenario no es sencillo dada la situación que presenta la industria llantera del país, que produce anualmente cerca de 15 millones de llantas y que se enfrenta a un mercado ilegal similar en tamaño.

A decir de Armando Tornel, se introducen al año cuatro millones de llantas importadas de Asia, y otro tanto provenientes de Estados Unidos, que acceden a México vía contrabando técnico.

&flashquotAunque esto ha sido denunciado desde hace tiempo por los industriales, no ha habido una respuesta efectiva por parte del gobierno, lo que perjudica a la industria&flashquot, asegura. Así, continúan ingresando importaciones a través de las fronteras que por su precio, a veces hasta 30 por ciento más bajo, desplazan al producto nacional.

Para Tornel: &flashquotAntes de que se abriera la globalización, este sector tenía más posibilidades. Y es que éramos pocos jugadores nacionales que atendíamos el mercado nacional, cada uno en un segmento especial, así que las crisis financieras se podrían superar pronto&flashquot.

No obstante, Tornel sigue al frente del negocio. Su apellido y su empresa han sabido capotear las turbulencias. En palabras del fundador, la casta seguirá adelante.

&flashquotSi la cabeza del negocio se mantiene firme y, sin titubear, se dirige hacia donde hay que caminar, la empresa puede funcionar&flashquot, comenta este emprendedor de pura cepa, que hoy dirige su empresa junto con su hija Bertha Tornel Flores, algunos nietos y sobrinos.

Pasos seguros

Las recomendaciones de Armando Tornel para otros emprendedores:

Nunca sueltes la batuta a un extraño o a una persona que tenga menos experiencia, aunque tenga mayores estudios.

Es necesario capacitar al personal y definir bien las jerarquías.

El financiamiento sólo se debe utilizar como apoyo, nunca como herramienta principal de desarrollo.

Es indispensable delinear el nicho de mercado al que podemos acceder, aún más en plena globalización.

Nunca se debe sacrificar calidad por precio.

En contexto

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Contacto

Llantas Tornel, Tel. (55) 5324-0200

http://www.tornel.com.mx Cámara Nacional de la Industria Hulera, Manuel Ma. Contreras No. 133, piso 1, despacho 115, México, D.F. Tel. 55/5 535-8917

http://www.cnih.org.mx