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Realidad Virtual a la Venta

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Un excéntrico compositor fabrica y vende sueñospsicodélicos

Por Pamela Rohland

Dar vida a un objeto de la literatura y rodearlo de elementos que remiten a losaños 60 se convirtió en un gran negocio para David Woodard,excéntrico compositor y constructor de Los Angeles, California. Elempresario, de 34 años, fabrica y vende The Dreamachine, un artefactopsicodélico que hizo su aparición en las novelas de Brion Gysin yWilliam S. Burroughs.

Al igual que muchos lectores, Woodard pensaba que el aparato era ficticio,hasta que, en 1991, su casero (y viejo amigo) en Napa Valley le mostrólos planos del diseño original.

The Dreamachine es un cilindro de cartón con perforaciones, adherido auna tornamesa, en cuyo centro se encuentra un foco de 200 watts. Al encender lamáquina, el cilindro gira a 78 rpm. Las personas se sientan frente alcilindro, cierran los ojos y la luz que emana de las perforaciones en elcilindro giratorio se refleja sobre los párpados. Estos rayos de luzproducen una sensación similar a la experimentada en unespectáculo sencillo de luz, y provocan, en el mejor de los casos, unligero sopor.

Entre los aficionados al aparato (que comprenden desde estudiantesuniversitarios hasta personas de alrededor de 60 años) se dice que dotade poderes psíquicos, provoca estados de ensoñación y curade bloqueos a los escritores. No obstante, también corren rumores de quecausa ataques epilépticos e incluso suicidios. Se dice que Kurt Cobainusó muy frecuentemente The Dreamachine, justo antes de suicidarse.

Woodard que, además de crear este aparato de seis piezas, compone einterpreta réquiems en funerales, comenzó a construirDreamachines para amigos, antes de descubrir que había un mercadomás amplio. Hoy, en su taller en Los Angeles, fabrica estasmáquinas a un costo que varía entre US$ 500 y US$4,000; a vecescon ayuda de un asistente. Entre sus clientes están el finado WilliamBurroughs, Iggy Pop y varios museos, que se enteran de la existencia de losaparatos por recomendaciones o a través de su página enInternet.

Woodward señala: &flashquotMis clientes son muy valientes. The Dreamachine es unartefacto literario, de ahí su fascinación. Atrae por sus efectosnarcotizantes, sólo que no es ilegal. Además, implica un elementode peligro, semejante al de los saltos en bungee. La gente de todo el mundo sesiente atraída por cosas que desafían al destino.&flashquot Y losemprendedores crea-tivos se sienten atraídos por la oportunidad de ganardinero.

Contacto

David Woodard; http://www.davidwoodard.com