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Por el bien común

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Crédito: Depositphotos.com

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Las uniones de crédito, un método rápido para obtenerfinanciamiento básico, una emprendedora testifica

Por Adriana reyes

Consuelo Carrasco Beltrán es una cultora de belleza que trabaja adomicilio, da clases de manualidades y vende papas y chicharrones afuera de unaescuela. La venta la realizaba de acuerdo con sus posibilidadeseconómicas, pues el avío no siempre era el mismo.

Por medio de una conocida se enteró que existía la Uniónde Crédito para la Mujer Empresaria y decidió acudir a esta paraasociarse.

Fue fácil, dice Consuelo. Relata que le pidieron unaidentificación personal, comprobante de domicilio, dos cartas derecomendación, un aval o garantía equivalente al 1.5 veces elmonto del crédito. Compró una acción de 100 pesos ypagó 50 pesos por la investigación. Hizo un ahorro de 800 pesos yle dieron un crédito de cuatro mil.

El dinero lo invirtió en su negocio de la venta de frituras. El efectono se hizo esperar pues antes compraba mercancía cada tercer díay con el crédito pudo surtirse para la venta de una semana. Lo anterior,señala, propició un incremento de las ventas en 200 por ciento.

Ahora está tramitando su tercer crédito, mismo que pagaráen cuatro meses. Por cada crédito paga cinco por ciento mensual deinterés.

Sus planes son incrementar el negocio de la venta de artículos paramanualidades y comprar más herramientas para continuar con sus clases eincluso rentar un local.

Debido a la constancia en los sus pagos y el historial que estáformando, Consuelo ha podido ver cómo se incrementa el monto de sucrédito a seis mil pesos &flashquotQue no obtendría en ningún otrolado&flashquot, dice.