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El Oasis de la Creatividad. Un Oasis de Ideas. Sobreviviendo en el Desierto. Contacto

El Oasis de la Creatividad.

El secreto de tres emprendedores para convertir un hobbie en un jugosonegocio.

Por Vivian Cohen Borenstein

Mario Loyo, Eduardo Frid y Adriaan Schalkwijk no sólo diseñanmobiliario, exposiciones o museografía: sin saberlo, crearon su propioconcepto de despacho de diseño industrial que ataca un nichoespecífico del mercado, redefine el concepto de &flashquotoficina&flashquot yreditúa en una facturación que se cuadriplica año trasaño.

Próximos a egresar de la licenciatura en diseño industrial y sinexperiencia laboral real, estos tres jóvenes se iniciaron colaborando unverano en el diseño de esculturas kinéticas para el PapaloteMuseo del Niño en la ciudad de México. Trabajar al lado delafamado escultor italiano Kemo les permitió visualizar una oportunidadimportante de trabajo: el diseño museográfico en nuestropaís y las exposiciones interactivas. Terminada su participaciónen el Museo del Niño (donde diseñaron, fabricaron y montaron elAlebrije &flashquotcome-pesadillas&flashquot, entre otros), fueron invitados a realizarmás exposiciones interactivas. Los tres amigos comenzaron a trabajar porseparado, cada quien desde su casa, pero la demanda fue tal que prontonecesitaron su propio espacio de trabajo, su &flashquotoficina&flashquot. Se bautizaron CactusDiseño y pusieron manos -y mente- a la obra.

Durante el primer año como socios, concentraron esfuerzos en crear unabuena imagen de la empresa y darse a conocer. Pero su participación endiversos proyectos, desde museos interactivos en el interior de laRepública hasta objetos de plata por catálogo, no siempre fueredituable: algunos nunca se concentraron, otros no se vendieron bien. Graciasa ello, ganaron experiencia y comenzaron a formar su portafolio de ideas.Aunque no hubo necesidad de invertir en el negocio (su oficina era una casaprestada y gran parte del equipo ya lo tenían ellos desde launiversidad) tampoco tuvieron utilidades: las pocas ganancias se dirigieron asufragar gastos.

&flashquotEmpezamos encargándonos del servicio y del producto al mismo tiempo&flashquot,recuerda Mario. &flashquotFabricábamos todo en casa, pero poco a poco fuimoshaciéndonos de contratistas: desde el tornero y el carpintero, hasta elingeniero en electrónica y el arquitecto, que nos maquilaran las partesdel producto final.&flashquot

Como resultado, sus diseños se volvieron más vanguardistas:incorporaron electrónica; se aventuraron a trabajar con nuevosmateriales y expandieron su campo de acción. De su participaciónen museos surgieron ideas que aplicaron a productos (como copas, percheros yesculturas) así como mobiliario exclusivo. Tres años mástarde, Cactus Diseño ya ha participado en más de 30 proyectos ycuenta con otros diez en puerta, incluyendo propuestas para trabajar fuera delterritorio mexicano.

Un Oasis de Ideas.

La oficina de Cactus en el barrio de Coyoacán, en la ciudad deMéxico, parece más una habitación de adolescentes que unespacio de trabajo. No hay secretarias, ni muros, ni lámparas. No haymemoranda, ni trajes, ni horarios estipulados. En cambio, no faltan losposters, las fotos y los escritorios -a los que se refieren como &flashquotbodegashorizontales&flashquot por el hecho de que &flashquottodo cabe en ellos&flashquot.

En Cactus Diseño no existen los &flashquotdías normales&flashquot. Cada socio esjefe de un proyecto, y mantiene a los demás al tanto de su desarrollo,pero salvo el calendario de entrega, no se le exige que cumpla con un horario.&flashquotAunque hemos intentado cumplir con un horario aproximado de 10 a.m. a 7 p.m.,con frecuencia uno de nosotros puede llegar a las dos de la mañana y serrelevado por otro a las 7 a.m.&flashquot, comenta Adrián. Lo único certeroen el día es la taza de café que todas las tardes comparten en ellocal de la esquina. &flashquotA media tarde, abandonamos todo por el café.Discutimos, planificamos y nos relajamos. Ha sido en estos breaks de donde hansurgido muchas ideas&flashquot, dicen.

Sobreviviendo en el Desierto.

Una vez establecidos, la primera dificultad a la que se enfrentaron los sociosfue la operación cotidiana del despacho. Sin más personal fijoque ellos mismos, las labores administrativas son la entera responsabilidad delos socios. Y reconocen: &flashquotLa contabilidad, por ejemplo, siempre es un problema.Alguna vez intentamos llevar todo por computadora, pero retomamos el viejocuaderno y lápiz&flashquot.

La carga de trabajo se reparte equitativamente y, sin importar los resultadosindividuales de cada proyecto, las utilidades son divididas en forma pareja.

Otro problema frecuente, dicen, ha sido la falta de &flashquotcultura del diseño&flashquoten nuestro país. A pesar de que el concepto del diseño industrialha cobrado auge en los últimos años, pocos empresarios seaventuran a ver las ventajas de invertir en ello. Muchas veces se cancela elproyecto a la mitad de su desarrollo -hasta un 90 por ciento de las veces- porfalta de presupuesto u otras razones involuntarias.

El haber empezado de cero les permitió establecer su propio modelo detrabajo, de oficina y sociedad comercial, sin acarrear con los vicios quemuchas compañías ya establecidas puedan tener. &flashquotSin embargo,recomendamos a quienes deseen empezar su propia oficina de diseño queprimero participen en un despacho ya establecido y aprendan el teje y manejedel negocio. Nosotros lo hemos ido adquiriendo a paso de ensayo y error y hasido muy difícil&flashquot, dicen.

La competencia en el diseño industrial también es muy ardua.&flashquotPero a diferencia de muchas otras profesiones, en el diseño conoces muybien a la mayoría de tus colegas y muchas veces colaboramos juntos&flashquot,dice Adriaan. &flashquotAdemás -agrega Mario- vas distinguiéndote por tupropio estilo, tu propio sello. Y debes buscar tu propio nicho de mercado&flashquot.

Para Cactus, ser una sociedad basada exclusivamente en la amistad y la mutuaconfianza resulta ser su más grande fortaleza. A diferencia de loscreativos que trabajan solos, estos socios siempre están convencidos deque tres cabezas piensan mejor que una.

Pero, ¿acaso tres cabezas -y personalidades- no dificultan la toma dedecisiones? &flashquotAl contrario -dicen- así se ejerce la democracia: dossiempre van a estar de acuerdo, y esa es la única forma de tomardecisiones&flashquot.

Contacto

Cactus Diseño, Aguacate 96-A, Coyoacán 04000,México, D.F., tel. MEX (525) 554-0553, fax MEX (525) 659-1316.