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Crédito: Depositphotos.com
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Un Negocio Escultural Rompiendo Con la Tradición

Un Negocio Escultural

Víctor Gutiérrez: el equilibrio perfecto entre el arte y losnegocios.

Por Gabriela Rodríguez.

¿Qué tienen en común una escultura de Benito Juárezen Caracas, el indio de piedra situado a la entrada de la carretera aQuerétaro y la virgen Lady Queen of the Angels del seminario de St.Patricks en Dublin, Irlanda?

Todas son piezas realizadas por el escultor mexicano VíctorGutiérrez quien, a sus 48 años, ha colocado su obra enpaíses como Japón, China, Corea, Alemania, Irlanda, Francia,Colombia, El Salvador, Venezuela y Estados Unidos, entre muchos otros. Susesculturas - trabajadas en piedra y mármol o bronce- adornan desdeparques y museos en todo el mundo, hasta avenidas, carreteras y salas deexhibición públicas y privadas.

Lo que diferencia a Gutiérrez de otros muchos artistas mexicanos, es queél sabe que el arte no tiene porqué estar peleado con losnegocios y que todo artista que busque hacer de su pasión un negocio yuna forma de vida, no puede pasar por alto aspectos de corte empresarial comopromoción, contabilidad, mercadeo, competitividad y, sobre todo, muchotrabajo.

Rompiendo Con la Tradición

Víctor Gutiérrez es heredero de una tradición familiar decanteros: su padre, abuelo y bisabuelo fueron todos talladores en cantera;realizaron esculturas religiosas o heroicas en lo que se conoce como &flashquotarte porencargo&flashquot; es decir, la labor que consiste en realizar un proyecto conparámetros previamente concebidos por otros.

Pero Gutiérrez decidió despegarse de la tradición familiary proyectarse internacionalmente, lo que implicó imponerse el reto deser diferente; trabajar sus propias creaciones y salir al mundo. &flashquotLa diferenciaes que yo hice una obra personal para ofrecerla a un público que lapudiera demandar. A mí me toco una generación de máslibertad, un sentimiento muy propio y llevarlo a salas específicamentepara su exposición y venta como son las galerías&flashquot, cuenta.

Hoy, este escultor- artista- empresario tiene tres talleres y emplea aalrededor de 40 personas, incluyendo a una secretaria y dos contadores; hacolocado más de diez mil piezas en todo el mundo y reconoce que granparte de su éxito se ha basado en la promoción que se hace enferias y exposiciones internacionales; en las formas novedosas de trabajar susesculturas y en la competitividad de sus precios.

Cuando, por 1976, la obra de Gutiérrez comenzó a hacer presenciaen galerías locales, éste entró a formar parte delmovimiento cultural independiente Fomento Cultural y, poco después,inició su despegue en la comercialización de su arte en NuevaYork y Los Angeles para después saltar al resto del mundo. Y fueprecisamente, luego de asistir a 14 ferias y exposiciones internacionales portodo el mundo y descubrir que existía una demanda interesante, queGutiérrez necesitó más manos que le ayudaran a producir.

Para este Entrepreneur, la escultura tiene mucho de empresarial. &flashquotAlaescultura hay que inventarle mucho: materiales, tiempo, y procedimientos largosy costosos, equipos humanos grandes&flashquot, dice.

Y explica que es difícil hablar de precios y ganancias, pues su arteincluye piezas- figuras femeninas- desde 40 centímetros (que puedencotizarse hasta en US$1,400) hasta esculturas monumentales millonarias. De loque sí se asegura es de estar siempre presente en el momento de firmarcontrato, porque como el dice: &flashquotsoy empresario y soy artista; tengo que ver loscontratos; hacer un análisis, asesorarme y preguntar&flashquot. Para esto yaprovechando sus conocimientos de la bolsa y el mercado del arte,Gutiérrez no pierde detalle de los movimientos que existen en este medioy sabe que en un solo día el precio de una obra puede duplicar otriplicar su valor. A demás, como una forma de &flashquotintegraciónvertical&flashquot, trabaja en tres talleres distintos: uno, en donde inicia la obra deplastilina, tienen sus oficinas y una sala de exposición; un taller defundición y otro de mármol y piedra, aunque a veces recurre a lasubcontratación, dependiendo del tipo de trabajo.

La historia de Víctor Gutiérrez es ejemplo para muchos quetodavía piensan que el artista debe estar solo, encerrado, creando suobra maravillosa mientras otros se encargan de su promoción u oficio,distribución y venta. El arte, así como cualquier otraprofesión, puede ser un excelente negocio, siempre y cuando se tenga losconocimientos básicos de mercadotecnia, ventas, promoción ydistribución; de modo que si usted, lector, pensó que con el arteno se podía ganar dinero, aquí puede estar el secreto deléxito.