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Crédito: Depositphotos.com

Con Ganas de Empezar La Semilla Sorteando las Dificultades Contacto

Con Ganas de Empezar

Del patio trasero a una empresa millonaria.

Por Oscar González

Cuando perdió su empleo a principios de 1994, Roberto Toledo se vio enla necesidad de buscar qué hacer para salir adelante. En ese entoncessintió que el momento ideal para buscar una oportunidad de negocio einiciar su propia empresa había llegado. Luego de varios meses y algunosintentos fallidos encontró esa gran oportunidad emprendedora que lollevó a constituir una empresa que, hoy en día, ya lepermitió facturar su primer millón de dólares.

Ingeniero en Electrónica, Toledo es el fundador y director general deSIPYCSA, compañía que se dedica al reempacado de producto devarias empresas en México.

La Semilla

Todo empezó cuando la compañía para la que trabajaba comogerente de producción de componentes electrónicos decidiócerrar. El contaba con 39 años, amplia experiencia y muchas ganas decomenzar su propia empresa, nada más. &flashquotSiempre me desarrollé enel campo de la maquila de componentes electrónicos; sabíacómo hacerlo y pensé que existía un buen mercado paraestos productos; empecé a buscar clientes&flashquot, dice Toledo.

El primer y único cliente que encontró fue una empresa que lepidió que le maquilara, esporádicamente, diferentes componentesen pequeñas cantidades. ``Como era muy poco trabajo pude encargarme detodo y sólo invertí en el material para construir un par de mesasde trabajo&flashquot, dice Toledo.

Vestido de traje en las mañanas para ofrecer sus servicios y encontrarnuevos clientes, y de overol en la tarde para &flashquotentrarle&flashquot al trabajo, Toledopasó así varios meses, sufriendo conforme pasaba el tiempo puesse daba cuenta de que el mercado que había imaginado... noexistía. Y así cerró su primer negocio.

Con nueva experiencia se decidió a buscar otra opción. En 1995encontró una compañía que necesitaba embolsar las playerasque fabricaba pero no podía destinar recursos a contratar personalpropio. &flashquotYo tenía un pequeño espacio en la casa que servíade garage y ahí fue donde empecé. Era un trabajo personal ytenía que hacerlo yo, porque a pesar de que quería instalar mipropia empresa no contaba con capital para rentar algo más amplio&flashquot, diceToledo.

Al principio pensó que no llegaría a nada con eso del empacado,que sólo le ayudaría a salir de la &flashquotmala racha&flashquot. Sin embargo,decidió probar suerte y buscar otros clientes que necesitaran losservicios de la empresa integrada por él mismo.

Así llegó su primera gran oportunidad: en sus constantes visitaspara encontrar clientes se topó con Gillette y, aunque en ese momento nose concretó negocio alguno, &flashquota estas personas les llegó unaurgencia el 14 de febrero de 1995 y me buscaron para que le pegara una etiquetaa mil desodorantes en tan sólo un día; dije que sí. Mellamaron por la mañana y en la tarde me entregaron el producto,saqué mis mesas al patio, contraté a diez personas entre misvecinas . . . y así empezamos. Esa urgencia de un día seconvirtió en un trabajo que hemos hecho por cuatro años. Alprincipio procesábamos dos mil piezas al mes, cantidad muypequeña en comparación con las 15 mil o 30 mil diarias queprocesamos ahora&flashquot, explica Toledo.

Sorteando las Dificultades

El comienzo, como muchos otros, fue duro para Toledo. En ocasiones, para pagarla nómina -que en ese entonces era de $3,000 mensuales- saturaba sustarjetas de crédito, pedía prestado y a veces se veía enla necesidad de vender cosas personales.

Al ver que Toledo y su empresa conformada por vecinas funcionaba, y sobre todocumplía, Gillette le consignó más trabajo. Al cabo de diezmeses este emprendedor ya contaba con la ayuda de 80 personas.

A esas alturas, en 1996, Toledo se dio cuenta que ya no cabían en elpatio, &flashquotasí que empecé a invadir la casa; trabajábamos enla sala, en las recámaras, hasta que tuve que convertir mi casa en mediooficina y medio planta de trabajo. A mi familia la mudé a dosrecámaras; tenía que darle preferencia a mis vecinas: ellas eranmis trabajadoras&flashquot. Pero su estancia en el lugar duró poco porqueGillette le propuso que trabajara más cerca de sus instalaciones. Estoobligó a Toledo a destinar sus ganancias de 1996 a ahorrar para la rentade una nave industrial en esa zona. Cuando tuvo que cambiarse ya contaba conseis meses de renta ahorrados y un mes de sueldo. Así se decidióa crecer.

En noviembre de 1996 ocupó sus nuevas instalaciones con cuatro tarimasde producto, pero sólo 20 personas lo siguieron; &flashquotahora la nave seveía enorme y muy vacía&flashquot, recuerda Toledo.

Al ver su disposición y su iniciativa de ofrecer nuevos servicios,Gillette le asignó el trabajo de reempacado de su producto devuelto, locual ayudó a que este emprendedor fortaleciera su empresa.

Para ofrecer mejor servicio, Toledo diseñó e implantó unsistema de entrega a tiempo con la mayor calidad; ello le permitiócontar con herramientas para ofrecer sus servicios a otros clientesimportantes, como BDF, etiquetando sus productos de marca Nivea, entre otros.&flashquotYo trabajo a base de flujogramas, es decir, por cada producto que me entregami cliente se establece un tiempo de entrega inamovible; yo debo regresar eseproducto en un tiempo estimado para evitar que detengan su rotación deinventarios, que para ellos es muy importante. Si yo lo entrego en menos tiempoes mejor para ambos; además, mi valor agregado es la revisión unoa uno, cosa que no pueden hacer muchas empresas por su grado detecnificación&flashquot, dice Toledo.

Hoy en día, SIPYCSA cuenta con 335 empleados, y no sólo tienecontratos comerciales con las empresas con las que trabaja, sino tambiénreconocimientos a su calidad. Gillette por ejemplo, le dio una constancia deproveedor confiable. Actualmente está trabajando para obtener lacertificación ISO 9002 y que lo reafirmará como proveedor demaquila, servicio importante para las trasnacionales.

Su plan es motivar a sus empleados para terminar 1999 con unafacturación de US$1.8 millones. Cuando preguntamos acerca de su capitalinicial, Toledo respondió: &flashquotLas ganas de tener una empresa propia''.

Contacto

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