Emprendedores

Diario de un emprendedor

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Diario de un emprendedor Diario de un Emprendedor

Diario de un Emprendedor

Una historia típica de un emprendedor cuya perseverancia lollevó al éxito

Por John R. Hendricks

Son las 8:30 de la mañana del viernes y voy a renunciar a mi bienremunerado empleo. Mi esposa, Greer, y yo nos dirigimos hacia el metro bajo unaguacero torrencial. Como llevo cosas en ambas manos, pretendo cerrar elparaguas con la barbilla antes de pasar por el torniquete. Pero el paraguas sepone necio y casi me tira un diente . . . algológico, claro, si sigo oprimiendo el botón para abrirlo. Vaya,vaya . . . Llevo semanas, podría decir años,planeando esta mañana, y las cosas no deberían estar sucediendoasí. Mi aspecto, salvo el labio maltrecho, revela 90 por ciento deconfianza y 10 por ciento de temor. Un poco después, sólo 90 porciento de temor.

Mientras las puertas del metro se cierran, reflexiono en los acontecimientosque me llevaron, a mis 30 años, a este momento.

Viernes 8 de marzo, 1996:

Tom, de 27 años, a quien acabo de conocer, nos invitó una copa.Su departamento estaba lleno de esponjas de forma extraña y fibras paratrastes: una tortuga-esponja con caparazón de fibra, un huevo, esponjacon yema de fibra y una telera-esponja con una rebanada de queso-fibra. No pudemás que preguntarle si tenía cierta obsesión por lalimpieza. Él se rió y me explicó que todo era parte de unproyecto ideado en la facultad de diseño, el cual planeaba comercializaren el futuro.

Mis antecedentes empresariales e intentos previos de convertirme en empresariome impulsaron a preguntarle más sobre las esponjas. Lo que meparecía más extraño, además del departamento llenode esponjas, era que estuviéramos enfrascados en una conversaciónsobre ellas.

Lunes 24 de marzo, 1996:

Seguido me encuentro con Tom camino al trabajo; hemos hablado sobre susesponjas. Parece agradecer mis comentarios.

Domingo 5 de mayo, 1996:

Tom y yo participamos en la vuelta ciclista Bike New York, de 65.5kilómetros, con unos amigos. Hablamos sobre las esponjas. Planeallamarlas SoakiesT, un nombre que me parece fabuloso.

Después de la carrera, me pregunta si me gustaría ser su socio al50 por ciento. Su oferta me sorprende por dos razones. En primer lugar, altomar un producto (una esponja cuadrada) y cambiar su forma y color, se crea unproducto nuevo. En segundo, la fabricación sólo implica cortar laesponja e imprimir la envoltura, así que las necesidades de capital sonpocas.

Tom tiene buena disposición y una ética de trabajo sólida.Tiene antecedentes en el diseño de productos; yo, en finanzas ymercadotecnia lo cual es un buen complemento.

A la luz de aspiraciones modestas, considero que este negocio es unaexperiencia que daría peso a mi currículum; si nos vamos a losextremos, podría tratarse de una empresa multimillonaria. De cualquiermodo, se trata de algo que quiero hacer. He dejado pasar dos oportunidades deiniciar un negocio desde la universidad, y no quiero que ésta sea latercera.

Viernes 10 de mayo, 1996:

Decidimos formar la empresa en torno a nuestro producto, en vez de venderúnicamente una línea de productos, principalmente debido a queresulta difícil vender un solo producto a las grandes cadenas.Dedico unasemana a pulir mis conocimientos sobre esponjas. No sabía que sefabricaban en grandes bloques del tamaño de un Volkswagen, ydespués se cortaban. Tom y después se cortaban. Tom y yo creamosun calendario: si queríamos el producto en tienda en un plazo de nuevemeses, tendríamos que enviar todo en ocho meses, crear la envoltura ensiete meses, determinar el precio y la imagen del producto en seis meses, yasí por el estilo.

Sábado 30 de junio, 1996:

Después de muchos desvelos acompañados de café y donas,empezamos a vislumbrar una estructura. Contrataremos a fabricantes, bodeguerosy transportistas, y nosotros nos enfocaremos en el desarrollo del producto, sucomercialización y distribución. Lo distribuiremos en tiendasespecializadas como Crate & Barrel y Williams-Sonoma, y megatiendas comoHomePlace y Linens `N Things. Nuestros cálculos de ingresos se basan enla venta de una esponja por día, en 450 tiendas, al precio mayorista deUS$2, para obtener ingresos anuales base de US$328,500. Pero debido a queempezaremos sin clientes y el número de éstos seincrementará mes con mes, las ventas durante el primer año secalculan en US$150,000. Al año siguiente, cuando las cuentasestén en orden, las ventas serán de alrededor de unos US$500,000.Estimamos que necesitamos un préstamo de US$20,000; sin embargo, laempresa debería crecer con su propio flujo de efectivo.

Viernes 6 de julio, 1996:

Encontramos dos fábricas en la zona y pedimos un día libre en eltrabajo para visitarlas. La primera no nos impresionó; se trataba de unafábrica vieja y sucia. La segunda era grande, limpia y profesional.Pensamos que harían bien el trabajo.

Domingo 20 de octubre, 1996:

Después de correr 30 kilómetros con Greer, mi compañerade jogging, encuentro dos mensajes en mi contestadora: ¡uno deCrate & Barrel y el otro de Williams-Sonoma! No podía creerloporque, aunque habíamos dedicado muchas horas a armar el kit deventas, apenas anoche se los habíamos enviado por Federal Express. Ambosminoristas querían más información. Todavía esto nosignificaba una venta, pero íbamos por buen camino.

Lunes 6 de enero, 1997:

La cadena Williams-Sonoma decidió que nuestros productos son &flashquotdemasiadodivertidos&flashquot para sus tiendas, y el comprador al que le agradaban nuestrasSoakiesT ya no trabajaba en Crate & Barrel. Estamos haciendo la lucha conHomePlace, Bloomingdale's, Macy's y Linens `N Things, pero no han dadoseñales de vida. Con nuestro ego maltrecho, decidimos participar en laexpo de regalos Boston Gift Show para enfocarnos en las tiendasindependientes.

Sábado 18 de enero, 1997:

La feria comercial, ya en ciernes, nos obliga a fabricar nuestros productos.Necesitamos financiar US$15,000 de costos de producción, másUS$4,000 en costos por participar en la feria.

Pedimos a amigos y familiares que inviertan múltiplos de US$2,500mediante un préstamo garantizado personalmente con intereses de 15 porciento pagadero a un año, o una participación en el capital pararecibir 0.5 por ciento de cada dólar vendido. Si después de dosaños no les pagamos sus US$2,500 más los US$2,500 adicionales, elmonto se invertiría durante un tercer y último año. Hastaahora, hemos reunido US$15,000 y necesitamos US$4,000 más.

Lunes 6 de febrero, 1997:

Hoy surgió un conflicto entre nuestro empleo &flashquotreal&flashquot y nuestra empresa:pedir una semana libre para participar en la feria. No podía correr elriesgo de que mi jefe me dijera que no, así que inventé unahistoria sobre la boda de mi mejor amigo.

Por la noche manejamos una hora hasta la casa de mis padres, donde estamosconstruyendo el stand. Mi mamá ya tiene la comida lista; mipapá está preparando café. Después de cinco nochessin dormir, permanecer despierto en el trabajo es un trabajo en sí.

Sábado 15 de marzo 1997:

Un mal día. Los últimos dos inversionistas se echaron paraatrás. Nos faltan US$5,000 y necesitamos pagar lo que debemos o lafábrica no nos enviará las esponjas. El fabricante no nos dacrédito debido a que nuestra empresa no tiene historial crediticio. Unaironía encantadora.

Domingo 16 de marzo, 1997:

Por la mañana aún no habíamos tenido noticias del hermanode Mike. Decidimos sacar efectivo con nuestra tarjeta de crédito, peroquería esperar hasta el último momento posible. A eso de lascinco, Anthony, el hermano de Mike, nos dijo que fuéramos a su casa paraplaticar con él. Cuando llegamos estaba viendo la película deRoger Rabbit con su familia, así que nos sentamos a verla con ellos.

Todavía teníamos por delante otras seis horas de armado delstand, y aquí estábamos viendo una caricatura en casa dealguien que no conocía. Miré a Tom, quien no volteó averme porque temía soltarse a reír. ¿Sería posibleque Anthony no hubiera entendido lo que le pedimos?

Cuando la película terminó, Anthony nos preguntó siqueríamos hablar. ¿Querría ver nuestras proyecciones deingresos? No. Preguntó cuánto requeríamos y nos hizo uncheque.

En el coche, Tom estaba perplejo. Le dije que Anthony estaba tratando de ver sinos podía confiar su dinero. Nos había entrevistado durante 45minutos y nosotros no nos habíamos dado cuenta.

Sábado 22 de marzo, 1997:

En la feria comercial hicimos nuestra primeraventa . . . ¡y muchas otras más! No puedodescribir la euforia; se ha validado todo por lo que trabajamos estosúltimos diez meses. A todo el mundo le encantó SoakiesT; nospasamos todo el día hablando con clientes y escribiendo variospedidos.

Domingo 13 de abril, 1997:

La feria se pagó sola y generó buenos prospectos de ventas.Después de eso, Bath & Body Works hizo un pedido de US$20,000.También, he empezado a salir con Greer, mi compañera dejogging. Todo parece marchar viento en popa.

Viernes 20 de junio, 1997:

Hoy casi renuncio. Tom y yo rara vez nos tardamos más de 20 minutos enel almuerzo. Aun así, cuando le dije a mi jefe que necesitaba mástiempo para almorzar (con el fin de encontrarme con un periodista de la revistaMoney para un perfil potencial de nuestro negocio), se hizo eldifícil.

La reunión empezó bien, pero una hora después tuvimos quepartir para regresar a nuestro trabajo, lo cual podría habernos costadoel artículo. No obstante, cuando regresé mi jefe estaba quetrinaba, rojo y furioso. De no ser porque necesitaba mi quincena, habríasalido por la puerta como rayo.

Lunes 10 de noviembre, 1997:

Le pedí a Greer que se casara conmigo. Con ella quiero pasar el resto demi vida. De alguna manera todo va a salir bien. El negocio estáavanzando, pero Tom y yo le hemos dedicado menos tiempo.

Miércoles 14 de enero, 1998:

Hoy pasé a la oficina de Tom y nos fuimos a tomar una cerveza. Frente ados vasos de Bass le dije que estaba verdaderamente agotado. &flashquot¿Te dascuenta, dije de que esto se ha convertido en poco más que unentretenimiento costoso?&flashquot Tom se rió con tanta fuerza que salpicóde cerveza la barra. Algo debe cambiar. Nuestro negocio no va a alcanzar lamasa crítica hasta que uno de nosotros se dedique a él de tiempocompleto.

Viernes 17 de abril, 1998:

Hoy se nos escapó la segunda oportunidad de recibir exposición enlos medios de información, gracias a nuestro empleo. Se nosinvitó a aparecer en Money Hunt, espectáculo que organizala televisión por cable anualmente para los empresarios que buscancapital. Esta mañana fue la grabación, pero no apareceremos enella porque no podíamos dejar el trabajo.

Jueves 9 de julio, 1998:

Greer y yo vamos rumbo a Grecia de luna de miel. Al pensar en mi nueva vida ymi nueva esposa, me pre

gunto si es hora de que vuelva a establecer mis prioridades y regrese a launiversidad para terminar mi maestría en administración deempresas.

Jueves 16 de julio, 1998:

En el avión camino a casa, empiezo a pensar en el negocio. Aunque ahoratenemos pedidos cuantiosos, los clientes y los representantes de ventas sesienten frustrados porque pocas veces nos encuentran cuando telefonean durantehoras hábiles. Miro a Greer y maquino la idea de renunciar a mi trabajo.Ella me da todo su apoyo.

Viernes 14 de agosto, 1998:

Para darle un empujón a nuestra empresa, Tom y yo decidimos presentaruna oferta para adquirir una pequeña fábrica de artículospara cocina. Podemos poner nuestro nombre a sus productos y lanzar nuestrospropios productos de cocina mientras usamos el flujo de efectivo parasostenernos y mantener la empresa.

Sábado 22 de agosto, 1998:

Al vendedor le agradó nuestra propuesta, pero ya habíamosaceptado otra oferta. Tom y yo tuvimos una epifanía: si nuestra ofertahubiera sido aceptada, habríamos renunciado a nuestro empleo paradirigir este nuevo negocio. Por lo tanto, ¿por qué no renunciar anuestro trabajo y dirigir nuestro negocio? Realmente lo que necesitamos estiempo, no los productos o clientes de alguien más.

Domingo 22 de noviembre, 1998:

Tom se fue a San Francisco a una entrevista de trabajo. El puesto seríapositivo para su carrera, pero significaría el fin de nuestrasociedad.

Lunes 30 de noviembre, 1998:

Tom regresó. Al preguntarle cómo le fue, me contestó:&flashquotBien, pero si acepto, siempre me preguntaré a dóndehabría podido llegar nuestro negocio.&flashquot En ese momento y lugar decidimoscomprometernos tiempo completo con la empresa.Empapado, con mi labio maltrechoy mi corazón desbocado, telefoneo a Tom para asegurarme de que no hacambiado de opinión. Cuelgo y me dirijo a la oficina de mi jefe. En elcamino, pienso en el consejo de mi suegro: si eso no funciona, siempre esposible volver a la vida corporativa.Pero un mes más tarde, HomePlace hallenado sus 75 tiendas con nuestro producto más reciente: las esponjaspara colgar GrippiesT. Linens `N Things está punto de probarlas en elmercado; el periódico San Francisco Chronicle y dos revistas vana mostrarlas en mayo. Todo lo que puedo decir es: ¿quién quierevolver a la vida corporativa?