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De la Universidad a la Pantalla Grande

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De la Universidad a la Pantalla Grande

Conozca la fascinante de los jóvenes que reinventaron el concepto delas salas de cine en México

Por Matthew Doman

Nombre: Adolfo Fastlicht, Miguel Angel Davila, Matthew Heyman.

Compañía: Cinemex

Rubro: Construcción y operación de salascinematográficas.

Facturación 1997: US$ 32 millones

Año que inicia: 1992.

Cuando, a principios de los años 90, Adolfo Fastlicht y Miguel AngelDavila conocieron a Matthew Heyman en la Escuela de Negocios de Harvard, laamistad entre los tres surgió de inmediato; era una amistad basada enuna cosa que todos tenían en común: la ambición y el deseode construir salas cinematográficas en México.

Apenas unos cuantos años después, aquella empresa queinició como un proyecto en el campus de la universidad, está hoyal frente del negocio cinematográfico en México. Fastlicht de 31años, Davila de 32 y Heyman de 36 son los creadores de Cinemex, empresaque, a la fecha, cuenta con 168 salas en la ciudad de México y susalrededores.

Entre sesiones de café y clases en la universidad, los amigos acordaronque el proyecto se echaría a andar únicamente sí los treslo concebían como un negocio serio y, desde entonces, pusieron todas susenergías en diseñar una compañía que realmentefuncionara.

Ganaron reconocimientos por el mejor plan de negocios concebido por losestudiantes de negocios en Harvard en 1992, pero eso sólo fue elprincipio. Como cualquier empresa que inicia como una idea brillante entre ungrupo de amigos entusiastas, levantarla y hacerla funcionar no fue tan simple.Y, también, como en muchos otros negocios nacientes, la primera granbatalla fue encontrar financiamiento para tan titánica tarea.

Luego de que Heyman pasó meses hablando sin mucho éxito conbanqueros y posibles inversionistas en Estados Unidos, los socios optaron poruna salida desesperada para encontrar inversionistas: en 1993, con susúltimos US$ 2,000 rentaron un salón de funciones en el HotelPresidente de la ciudad de México, organizaron un cocktail al queinvitaron a todos sus posibles contactos de negocios en México, en elque trataron de convencerlos de que su proyecto era viable y que valíala pena invertir en él. Con el poco dinero que tenían las esposasde Fastlicht y Davila hicieron las veces de anfitrionas y ofrecieron a losasistentes palomitas de maíz y refrescos.

Entre los presentes estaba el banco de inversiones estadounidenses J.P. Morganque, anteriormente había hablado con Heyman, pero aún seencontraba evaluando el proyecto. Dos semanas después de aquelcocktail, J.P. Morgan se convenció y comprometió US$ 8millones para empezar lo que, a su vez, provocó que otrosinversionistas tuvieran fe en el proyecto y, en los próximos tres meses,Cinemex había juntado la asombrosa cantidad de US$ 21.5 millones yestaba listo para lanzarse al ruedo de los negocios en grande.

Actualmente, los principales socios de Cinemex incluyen a la empresaaustraliana Hoyts Cinema (31.5 por ciento) J.P. Morgan (21 por ciento), laempresa estadounidense de bienes raíces JMB (15 por ciento) y la empresade estos tres emprendedores (32.5). Desde entonces, se han invertido US$ 100millones y, al finalizar 1998, habrán abierto 70 nuevas salas.

&flashquotAl principio fue muy fácil, cuenta Fastlicht teníamos dinero ysocios de primer nivel, pero nadie nos conocía y lo único queteníamos para mostrar era un plan de negocios. Una vez que demostramosque podíamos hacerlo tuvimos mejores posibilidades y la competencia sedio cuenta que tenía que ser muy agresiva para ganarnos&flashquot. El primercontrato que ganaron fue para entrar en el centro comercial Altavista, al surde la ciudad de México. En ese entonces compitieron contraOrganización Ramírez y, lo que en aquel tiempo era UnitedArtists. Su triunfo se debió, básicamente, al proyecto financieroque presentaron (en capital rebasaba a los demás), un hecho quereflejaba su interés por no sólo recibir boletos y proyectar unapelícula, sino en atender muy de cerca al cliente, hacerlo sentircómodo a través de otros servicios dentro de un soloestablecimiento.

Por su parte, Davila recuerda aquellos momentos de tensión, cuando losinversionistas tenían todo tipo de dudas sobre su proyecto.&flashquot¿Qué confianza podían tener en un grupo de jóvenesrecién salidos de la escuela?&flashquot &flashquotCon la desaceleracióneconómica pudimos convencer a nuestros inversionistas que nuestronegocio resistía la recesión&flashquot, agrega Fastlicht, director deCinemex.

Y tenían razón: cuando las ventas al menudeo se desplomaron ymiles de trabajadores fueron despedidos, las ventas de taquilla comenzaron adespegar. Parece que, en tiempos difíciles, los mexicanos estabanávidos por distracción.

Hoy los exalumnos de Harvard se han repartido la dirección de lacompañía en lo que cada uno hace mejor: Fastlicht, cuya familiadirige un negocio de construcción en México, es el hombre de lasbienes raíces; pasa la mayor parte del tiempo negociando condesarrolladores y descubriendo zonas y áreas buscando patronesdemográficos, económicos y de flujo de gente. Davila, por suparte, dirige las relaciones con el gobierno y, en general, la partecorporativa del negocio, mientras Heyman dirige lo que él mismo llama&flashquotla cuestión gringa&flashquot; es decir, las relaciones con los distribuidores depelículas y está a cargo de que, entre su staff, destaquela atención y el servicio al cliente.

Cinemex tiene aún una dura batalla que pelear. Entre los grandesjugadores en el mercado destacan dos compañías estadounidenses:Cinemark y General Cinema Corporation, además de que la competencialocal, especialmente Organización Ramírez, ha respondido convigor.

Su competidor más cercano parece ser ahora Cinemark de México, lafilial más grande en América Latina del complejo estadounidenseque cuenta con 141 pantallas en México y que abrió su primercomplejo en la ciudad de Aguascalientes en 1994.

Actualmente, existen unas dos mil salas cinematográficas en todoMéxico, en comparación con las mil 300 de principios de losnoventa, cuando el negocio de las salas de exhibición en Méxicoestaba en franco deterioro. Se estima que, para fines de 1998, se habránabierto 300 nuevas salas.

Este 1998, Cinemex espera facturar más de $ 600 millones y venderalrededor de 20 millones de boletos comparado con los 9.9 millones delaño pasado.

Contacto

Cinemex, Blvd. Manuel Avila Camacho 40-16, Col. Lomas de Chapultepec11000, México, D.F., Tel MEX: (5) 201-5800, Fax MEX: (5) 201-5013,http://www.cinemex.com.mx , e-mail: buzon@cinemex.com.mx