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Aprendió Desus Errores

Aprendió Desus Errores
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Aprendió Desus Errores Aprender de los Errores Empezando de Cero La Chica Tinaco Contacto

Aprender de los Errores

Conoce la historia de una joven entrepreneur que convirtió las malasexperiencias en lecciones y luego, en aciertos y logros empresariales.

Por Adriana Reyes

En 1991 se fundó en México la empresa Aquaplast, productora ycomercializadora de tinacos para agua, pero la joven Vivian Aguilartodavía no estaba a la cabeza de esta empresa. Era su padre quienfungía como inversionista de esta compañía quequebró en 1994.

En una especie de &flashquotganancia&flashquot de ese fracaso empresarial, el padre de Aguilar,recibió una máquina rotomoldeadora, cuatro moldes y una marcaregistrada. Nada más. Pero ¿qué hacer con ellos? Aguilarhabía terminado su carrera en Administración de Empresas ytrabajaba en Jaffra Cosmetics, empresa de venta de cosméticos, y comocontaba con una gran capacidad emprendedora que no podía desarrollar deltodo en la compañía de cosméticos, optó porabandonar su empleo y titularse lo más pronto posible.

Sus opciones no eran variadas, pero su visión fue muy clara. &flashquot¿Porqué no escribir un plan de negocio partiendo de la máquinarotomoldeadora, los cuatro moldes y la marca registrada?&flashquot, le sugirió supapá para que de esa forma él vendiera la propuesta y pudierarecuperar el dinero que había invertido mediante la venta de esos activos.

Empezando de Cero

Aguilar empezó a desarrollar la idea a principios de 1998.&flashquotAnalicé a la competencia, detecté una oportunidad de negocio, yme enamoré del proyecto, pero no fue una tarea fácil&flashquot, cuenta.

Sin ninguna experiencia previa en los negocios, Aguilar se inició conapenas dos obreros. &flashquotFue empezar desde abajo, averiguar desde en quéconsistía el proceso del rotomoldeo. Solicité asesoría,pero ésta llegó ocho meses más tarde. Al final, a los tresmeses de operación, los obreros dejaron el empleo y eso seconvirtió en un grave problema que solucioné metiéndomedirectamente a la producción&flashquot, señala.

Pero además de involucrase en la fabricación yadministración del negocio, Aguilar se encargó directamente delas ventas. &flashquotAgarré la camioneta y me fui a &flashquotranchear&flashquot al Estado deMéxico; me paraba en las principales autopistas a vender tinacos,también me fui con los distribuidores directos, ferreteros, tlapaleros,y casas de materiales&flashquot, cuenta.

Al saltarse a los intermediarios pudo conocer directamente a sus clientes enlos puntos de venta: &flashquotMe preocupo por ellos, no sólo por satisfacerlos,sino por encantarlos. No todos los clientes son iguales; he aprendido a verloscomo personas, no como números, ello me motivó a dar un tratopersonalizado, un aspecto muy importante que me ha conducido a fomentar unacultura de calidad y excelencia&flashquot.

Acepta que esta filosofía también es parte de reconocer loserrores. &flashquotLa idea primordial fue fabricar y vender tinacos; no habíareparado en una cultura de calidad, y el descuido de este aspecto me hizo malafama. No ponerle la atención necesaria a la calidad del producto nosmarcó por un largo tiempo, y nos ha costado trabajo borrar ese detalle.Ahora tenemos que insistir en los beneficios de Aquaplast porquedespués de esta experiencia, hemos mejorado la producción.&flashquot

La Chica Tinaco

Vivian Aguilar descubrió pronto el enorme abismo que existíaentre sus estudios universitarios y el trabajo en la vida cotidiana de unnegocio. &flashquotCuando salí de la universidad creía que lo sabíatodo. Es mentira; sales al mundo real y tienes que aprender a hablar, anegociar, a dialogar con la gente y compartir con ella; es un error pensar quese tiene el conocimiento del mercado y la administración.&flashquot

La &flashquotChica Tinaco&flashquot (como la conocen en su medio, y no le molesta), cree en suproyecto. Aprendió a interactuar con su personal, que para esta fechason ya cuatro obreros, un ejecutivo de ventas y una secretaria. Ademásasegura: &flashquotHe madurado como empresa; antes era más flexible, con tal devender permitía más descuentos de lo posible, ahora tenemospolíticas de precio, cobranza y crédito&flashquot.

Aguilar sale todavía a vender sus tinacos, cuya producción se haestandarizado: 12 diarios en promedio. Antes fabricaba uno al día,cuando se podía tres, y a veces nada. &flashquotNo teníamos experiencia,ni un estudio de tiempos y movimientos. Llegó un momento en quefabricábamos cinco tinacos al día pero no teníamosclientes, por esto, me dediqué a promover el producto, y tenerrelaciones directas con los posibles compradores.&flashquot

Tinacos Aquaplast ha mostrado un crecimiento del 164 por ciento en 1999 enrelación con 1998. &flashquotHace dos años a veces vendía $3,000pesos en un mes (apenas unos US$ 300) y en ocasiones hasta $ 50,000 (US$5,000).&flashquot Aguilar considera que los resultados son producto del trabajo enequipo, y el trabajar así plantea retos.

&flashquotTodos los días se presentan cosas mínimas que se convierten enretos: el primero, luchar conmigo misma. Día a día se puedesuperar algo, entender a la gente, se debe cambiar la idea de que todo lo maloestá en el otro&flashquot, concluye Aguilar, quien en los próximos tresaños quiere abarcar todo el centro del país, en cinco toda laRepública y a largo plazo pensar en la exportación.

Contacto

Tinacos Aquaplast, Belisario Domínguez s/n, Col. MiguelHidalgo 14410, México D.F., Tel/fax MEX (52) 5665-2777