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Crédito: Depositphotos.com

El Autofinanciamiento

El Autofinanciamiento

Un negocio siempre sobre ruedas.

Por Paty Bermejo

Cierta ocasión en que circulaba por la avenida de los Insurgentes, consus danzantes y sus limpiaparabrisas amenizando esas mañanas tannuestras, me sorprendió ver la cantidad de autos nuevos de coloresmetálicos a mi alrededor. Modelos compactos, camionetas de soberbiosdiseños y me cuestioné, ¿cómo es que tanta gentepuede disfrutar la maravilla de tener un auto nuevo o seminuevo? Quiero apuntarque no sólo vi mujeres de celular en mano con atuendos impecables,trajeados hombres de negocios o los clásicos juniors zigzagueando condestreza por esa concurrida avenida, sino que me pareció ver de todo.

La respuesta a este fenómeno está en la facilidad que muchaspersonas tuvieron al ingresar al sistema llamado autofinanciamiento que lesproporcionó el acceso a un sistema de ahorro y préstamo con elque lograron hacerse de un vehículo nuevo acorde a sus intereses yposibilidades.

Varias son las empresas que se han dedicado a este negocio pero hay una queparticularmente ha participado significativamente en el mercado, me refiero aAutofinanciamiento de Automóviles, S.A. de C.V. compañíaque dirige uno de los empresarios más productivos de nuestropaís: Juan Antonio Hernández Venegas.

Conocí a este empresario mexicano en sus espaciosas oficinas de Autofin.Dentro del edificio pude observar lo que significa el mundo delautofinanciamiento y ¡vaya sorpresa! Podría asegurar que haymás movimiento dentro de este recinto que en la misma calle. Elpersonal, va y viene otorgando información, cerrando contratos ypreparando lo que más tarde serán las conocidas subastas.Finalmente crucé el pasillo y al fondo llegué a la oficina deJuan Antonio Hernández Venegas.

Un hombre ocupado, sin duda, pero que otorga a sus asuntos el tiempo que debedestinarles. Con una amable sonrisa me invitó a platicar con él.Con un portafolio repleto de inquietudes, y una brillante historiaacadémica como contador público, el joven emprendedor de aquellosaños sesentas, llegó a México en 1969 proveniente de laciudad de Silao, Gto., para integrarsela industria automotriz.

La compañía V.W. Interamericana fue su primer escalón, deahí subió como la espuma a varios puestos hasta que tomóla decisión de encausar sus esfuerzos por el rumbo de las ventas, y dioen el clavo, pues éxito, tras éxito llegó al final de lameta en la empresa Club Círculo Cresta en donde conoció,aprendió y se desarrolló, como pez en el agua, en el áreadel autofinanciamiento.

Ya con toda la experiencia y las ganas de iniciar su propia aventura, decideformar una sociedad con Luis Béjar, de quien posteriormente se separapara seguir su carrera por cuenta propia.

&flashquotEmpezamos nuestras operaciones en una casita que amablemente nos rentóun médico. Con 250 mil pesos iniciamos el negocio exhibiendo en elpequeño jardín tres automóviles del año, prestadospor la distribuidora Camsa. Nuestro personal estaba integrado por dosvendedores, una secretaria, mi socio, un muchacho de limpieza y yo&flashquot, relata elempresario tras agregar: &flashquotNi en mis mejores sueños, creí quellegaríamos al éxito que alcanzamos pues en los primeros dosmeses conformamos el primer grupo de 100 participantes, al sexto mes ya erantres grupos que representaban 300 contratos y al año esa cifra seconvirtió en mil contratos mensuales. Fue extraordinario nuestrocrecimiento&flashquot.

Tal pareciera que el éxito es un arma de doble filo, pues los que llegana alcanzarlo pueden olvidarse de lo que realmente significa. Para Juan AntonioHernández Venegas, haber conquistado el éxito lo llevó auna situación de riesgo. &flashquotA fines de 1981 y siendo aún sociosdecidimos separarnos convencidos de que era lo mejor ya que lo quehabíamos construido lo podíamos echar a perder. Empezamos a teneractitudes que tarde o temprano nos iban a perjudicar, pues queríamosgozar del éxito y eso nos podía llevar al fracaso. Si élcompraba un Mercedes yo compraba un Ferrari, si él adquiría unjet yo compraba un yate, esa conducta nos estaba dañando pues ese enormeéxito lo podíamos haber tirado por la borda al olvidarnos de losconceptos básicos con los que iniciamos nuestra empresa&flashquot.

Muchas fueron las enseñanzas que obtuvo con Luis Béjar a quienagradece haberlo acompañado a iniciar y realizar esa gran aventura deformar su empresa independiente. &flashquotComo ejecutivo me sentía muy bienpagado, tenía grandes prestaciones, ofertas de trabajo, reconocimientos,en fin. Obviamente a uno le duele perder todo eso, ya que se pone en riesgo lasituación económica personal y profesional. Uno se puede sentirmuy capaz y hasta a veces indispensable por el posicionamiento que ocupa en laempresa, pero cuando se toma la decisión de independizarse, uno seenfrenta solo a algo desconocido&flashquot.

Al cerrar este capítulo de su vida, y después de demostrar sucapacidad en esa sociedad, Hernández Venegas se enfrentó a unnuevo reto: formar su propia empresa. Un gran deseo por salir adelante y elamor propio lo llevo a fortalecerse y a ser más cauteloso pues a suforma de ver, las sociedades también presentan sus desventajas. &flashquotAl irmanejando juntos por esta aventura, yo sé que si me duermo él vamanejando, si yo descuido el volante, yo sé que él lleva otro&flashquot,dice el empresario tras agregar que al tomar su propio camino enfrentó,por un lado, la idea de depender únicamente de sí mismo y porotro, sus propios errores y fracasos.

Sin embargo, en la medida en que fue logrando resultados se generó enél un mayor orgullo y un mayor compromiso, aunque reconoce que parasaber triunfar hay que aprender a equivocarse. &flashquotYo me equivoco todos losdías, pues considero que nadie es perfecto. Yo critico a quienes temenequivocarse pues esta conducta va ligada a cualquier ejercicio de la vida y elque nunca se equivoca esta muerto&flashquot. Adquiriendo cada día mayorexperiencia en su ramo y afilando cada vez más los detalles que hoyhacen única a su empresa, este inquieto personaje logró concretarpoco a poco sus ideales y empezó a comprar agencias de reconocidoprestigio como fueron Renault, VW, posteriormente Chrysler, Nissan y porúltimo General Motors. Al día de hoy considera ser el grupoautomotriz que comercializa el mayor número de vehículos en estepaís y alas pruebas se remite pues simplemente en 1994 el grupocomercializó 32 mil vehículos mientras que en 1995, a pesar de lacrisis el volumen fue de 21 mil automóviles. El detonador de estevertiginoso crecimiento fue sin duda Autofin.

Entrepreneur: ¿Cómo fue que descubrió este nicho demercado?

Hernández Venegas: Para que el autofinanciamiento se desarrolleexitosamente se deben dar ciertos ingredientes como: inflación a la alzay escasez de créditos, (o que los que existan sean muy caros). Alconjugarse estos elementos me di cuenta que era el momento preciso paraincursionar en este mercado.

E: ¿Cuáles son las características de Autofin?

Herneandez Venegas: Básicamente, es un mecanismo de ahorro ypréstamo que permite generar los más altos rendimientos alahorrador y garantiza los recargos más bajos al momento de laadjudicación del préstamo o la unidad solicitada.

Sin embargo este sistema ha tenido varias modificaciones desde su origen ya quelas condiciones del país nos han obligado a buscar alternativas acordesa la realidad del mercado.

&flashquotEn 1978 se vendían vehículos a crédito con tasas entre el12 y el 18 por ciento anual global, hoy se venden-con quienes dancrédito-a un 45 y 60 por ciento anual global. Los incrementos en losvehículos en aquel entonces eran cuatrimestrales o semestrales ymáximo tenían un aumento del 12 por ciento compuesto anual, hoyse ven aumentos hasta de un 90 por ciento al año.

El sistema con el que nacimos era muy sencillo, le decíamos al clienteque ahorrara una mensualidad fija hasta el momento de su adjudicación ytambién fija posterior. Si el coche costaba 60 mil pesos, por ejemplo,el cliente aportaba mil tanto en su etapa de ahorrador como de deudor, alfinal, si el automóvil costaba 60 mil pesos sólo aportaba ladiferencia. Pero este sistema dejó de funcionar cuando el cliente seintegraba por un vehículo que costaba 50 mil pesos y al salir adjudicadoya no costaba 50 sino 150 mil pesos; esta situaciónprovocó-obviamente-que el cliente no estuviera conforme.¿Cómo iba a pagar tres veces más?

En la actualidad el sistema opera un plan a 50 meses en donde el cliente pagael dos por ciento de lo que cuesta el auto, si éste sube de precio semodifica ese dos por ciento al valor presente. Esto le otorga al comprador unbeneficio a su favor ya que las mensualidades anteriores se revalúan alvalor de la última.

A partir de la adjudicación se le aplica un pequeño recargorepresentado por un porcentaje compensatorio que permite congelar lasmensualidades. De este modo el cliente tiene un sistema accesible,cómodo y atractivo, para hacerse de un auto del año.

E: ¿Cuál fue su experiencia durante 1995?

Hernández Venegas: En los 18 años que tengo como empresario nuncapasamos una crisis tan aguda como la del año pasado. Afortunadamentenuestra empresa enfrentó, con recursos propios, la devolución dequienes renunciaron o cancelaron sus contratos. Esto no llevó a unasituación sumamente difícil. Imagínese que en este momentonos presentamos ante los bancos todos los ahorradores del país aexigirles que nos devuelvan el dinero.

La pregunta sería: ¿Tienen el dinero para devolverlo? El dineroestaba ahí pero era imposible pedirle a quienes lo prestaron que lodevolvieran a los deudores. El cliente lo que quería era salirse deinmediato, recuperar lo poco o lo mucho que tenía con nosotros.Así, se nos fueron 30 mil ahorradores, sin embargo con todos cumplimos yeso, al final, constituyó un gran éxito y solidez de la empresa,porque se dieron cuenta que en el peor de los momentos supimos responder. Estoyconvencido de que a pesar de que fue un momento muy doloroso también nosbenefició enormemente pues compramos nuestros pasivos a la mitad de suvalor.

Fue contra viento y marea como éste y muchos empresarios tuvieron quesortear la crisis del año más negro, sin embargo su tendencia acontinuar hacia adelante lo ha colocado como uno de los hombres de empresamás productivos del país.

Visionario por naturaleza, consiguió diversificar sus productos hacia larama inmobiliaria en la que ofrece un sistema de financiamiento para remodelar,adquirir o ampliar un bien inmueble llamado Micasa y Hogar, un ambiciosoconcepto que logró cristalizar con los gobiernos del Estado deMéxico y el D.F. para la construcción de viviendas deinterés social en la ciudad de México, y que representa unatractivo plan para la adquisición de un departamento de esacategoría.

Hay que señalar que actualmente Autofinanciamiento México, S.A.de C.V. cuenta con una planta de personal de mil colaboradores y con oficinasen ocho ciudades de la República Mexicana; haciendo felices a másde 200 mil personas que han adquirido sus vehículos.

A sus 47 años de edad Juan Antonio Hernández Venegas hacontinuado su línea ascendente en el terreno de los negocios puesademás es propietario de 13 lotes de autos usados, agencias de viajes ypor si fuera poco, es dueño de dos equipos de fútbol, elZacatepec y el Toros Neza.

Para este personaje de la vida empresarial, el primer objetivo a conquistar esla felicidad. Cuando llega el final del día, y es momento de quitarse elsaco y la corbata, Don Antonio disfruta de la convivencia familiar, le gustamirar televisión y gozar de sus comodidades. Se reune con amigosregularmente y comparte parte de su tiempo con sus equipos de fútbol,pues reconoce ser un gran aficionado a este deporte.