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Empodera a tus empleados

El empowerment puede ser la mejor estrategia para motivar a tu personal a trabajar por un mismo objetivo y a convertirse en tu aliado.
Empodera a tus empleados
Crédito: Depositphotos.com

El término empowerment se refiere a un medio laboral en el que la gerencia otorga a los individuos, y a los equipos de trabajo, el poder de tomar decisiones y la facultad de recompensar los logros en todos los niveles de la organización. El verdadero empowerment no sólo requiere que todo el personal confíe en la gerencia, sino que la gerencia confíe en el personal y le dé la oportunidad de tomar decisiones o cometer errores.

¿Para qué sirve?

Crear una organización con empowerment significa construir un equipo de trabajo altamente comprometido, con iniciativa y, sobre todo, no jerárquico. Lograr esto, proporciona a la empresa mayor competitividad y rentabilidad al lograr que todo el personal se involucre y dé un esfuerzo adicional. Además, la cultura del empowerment permite adquirir una mayor flexibilidad, lo que repercute en menor tiempo de respuesta ante cualquier cambio del entorno (externo o interno).

Nuestra cultura tiene una larga tradición de estructuras de poder verticales. Las culturas prehispánicas y española tenían en común sus sistemas sociales rígidamente estructurados, con monarquías absolutas en la cima. La sociedad, en el virreinato, estaba dividida en un sistema estricto de castas: los criollos no se mezclaban con los mestizos; éstos no se mezclaban con los indígenas, etc. En esta tradición, todo el poder y la responsabilidad descansaban en la casta dominante y se confiaba en su sabiduría y buen juicio.

Pero esta trayectoria histórica no es compatible con las teorías actuales del management ni con las exigencias de nuestro moderno entorno globalizado. Po eso, una de las respuestas que el emprendedor puede aportar hoyen día es el de implantar en su negocio una cultura de empowerment.

Llegar a esto requiere dar ciertos pasos que permitan un cambio de paradigmas culturales de base en tu personal.

Revisa tu estructura organizacional. No todas las organizaciones están diseñadas para promover una cultura de empowerment. Si has creado un organigrama tradicional en el que cada área está rígidamente definida y separada, y en cada área los puestos están escalonados con las jerarquías claramente establecidas, probablemente tengas que alcanzar un estado de empowerment.

Para lograr una transición a un estilo más flexible de interacción, cambia a una estructura lo más plana y horizontal posible. Aquí es importante aclarar la diferencia entre una estructura plana y una horizontal. El término plano se refiere al número de capas organizacionales que existen en la empresa: mientras menos niveles existan entre el director y el personal de intendencia, más plana es la organización. El término horizontal se refiere a la interacción que existe entre las áreas para atacar problemas o llevar a cabo tareas en conjunto. En otras palabras, si el gerente administrativo se “lava las manos” de un problema que, aparentemente es de ventas, pero en cuya solución hubiera podido participar, entonces no tienes una organización horizontal, aun cuando sólo existan cuatro niveles en el organigrama.

Implanta canales adecuados de comunicación. Una de las principales razones por las que los procesos de empowerment no fructifican es porque la gente expresa sus opiniones de manera desorganizada y por canales inapropiados, por lo que no son escuchadas o tomadas en cuenta. De aquí la importancia de establecer foros y sistemas adecuados para que el personal comparta ideas, problemas y posibles soluciones con la menor injerencia posible de la gerencia.

Una advertencia: Todo este esfuerzo será inútil si los jefes de los equipos y el director usan estos canales como galería de tiro al blanco o si, como es muy común, toman los comentarios que surjan como ataques personales y buscan “desquitarse” de aquellos que los propusieron.

Permite el flujo libre de la información. Utiliza tus juntas mensuales, boletines internos u otros medios de comunicación para difundir información sobre el desempeño de cada área. Desde luego, existe cierta información que se debe mantener confidencial, pero, en general, permite que tu gente conozca la realidad sobre el desempeño del negocio, nuevos proyectos y cambios planeados. Esto le mostrará al equipo que confías en ellos y se sentirán responsables y partícipes del futuro de la organización.

Mantén el rumbo. Según mi experiencia, quien encuentra más difícil este proceso es la alta gerencia. Al implantar una cultura de empowerment se delega mucho del poder en la toma de decisiones y se debe aceptar la retroalimentación por parte de todo el personal. La buena noticia es que también se delega una parte importante de la responsabilidad y se cuenta con mayor apoyo.

Las primeras veces que tu equipo participe abiertamente puede ser doloroso e irritante, pero mantente sereno, escucha cuidadosamente y abre lamente a lo que tu gente te está diciendo. Pronto descubrirás que, al adquirir el poder de decidir y actuar, tu equipo se convertirá en tu más poderoso aliado de negocios.