Plan de Negocios

La cabeza vs. el estómago

¿Cuál es un mejor socio para la toma de decisiones en su negocio?
La cabeza vs. el estómago
Crédito: Depositphotos.com

Si tuviera que escoger sólo una de estas dos citas, ¿Cuál sería su elección?:

"El hombre que pretende verlo todo con claridad antes de decidir nunca decide", del escritor suizo Henry F. Amiel (1821-1881). O bien, "cuando tiene que decidir el corazón es mejor que decida la cabeza", del escritor español Enrique Jardiel Poncela (1901-1952).

Si eres como la mayoría de las personas, seguramente ambas frases tendrán sentido, y es difícil elegir una u otra. Este pequeño problema refleja una gran realidad de la vida en lo que respecta a la toma de decisiones: siempre ha existido una constante lucha entre lo que nos dice el corazón y lo que nos dice la mente.

Es evidente que en cuestiones de vida personal, nos podemos dar el lujo de respaldarnos ya sea en la racionalidad o en la emocionalidad, dependiendo de nuestro estilo personal y de la situación.

Sin embargo, en el mundo de los negocios, ese lujo no es tan fácil de lograr.

Los negocios han evolucionado mucho desde los años 70, primordialmente por el incremento en la competencia, la globalización, así como por el surgimiento de las nuevas tecnologías de la información. En este nuevo mundo, se ha sofisticado la cantidad de conocimientos necesarios para fundar un negocio próspero, y también ha disminuido la probabilidad de éxito. Existen diversos estudios que indican que tan solo 10 por ciento de los nuevos productos o servicios es exitoso.

El emprendedor se ha ajustado históricamente al riesgo, siendo sumamente orientado a la acción, ya que tendemos a usar los patrones de comportamiento que hemos utilizado en el pasado y que nos han hecho exitosos en los problemas de hoy, sin embargo, ante un constante ambiente de cambio, lo que nos ha dado triunfo en el pasado no necesariamente lo hará en el futuro.

Esto pone al emprendedor en una alta situación de riesgo, no sólo por lo complejo del entorno sino también, porque esa característica peculiar de personalidad, que es la tendencia a actuar sin pensar, incremente el riesgo de un nuevo negocio.

Es por esta razón que el emprendedor de hoy, en mi opinión, necesita revalorar el rol que tiene la información en la toma de decisiones, y cambiar su percepción respecto al valor de los datos, todo esto sin dejar de escuchar sus sentimientos y corazonadas.

Una corazonada, en especial las corazonadas del emprendedor, son grandes motores de cambio ya que estas vienen acompañadas del coraje para cambiar el destino de un negocio o una industria, por lo que considero que hay que escucharlas y tomarlas en serio.

Sin embargo, hay que escucharlas con una sana duda. Una corazonada debe ser interpretada como una hipótesis o supuesto, que siempre que el tiempo y la situación lo permita, deberá de ser validado y retado, y la solución para validarlo y retarlo es la información.

Sólo con información el emprendedor exitoso de hoy minimizará el riesgo (que de por sí ya es alto), y maximizará el acierto en la toma de decisiones. La próxima vez que te preguntes a quién hacerle caso, si al estómago o a la cabeza, yo te diría:

Escucha a tu estómago, pero no dejes de consultarlo con la cabeza, la cuál más vale que esté bien informada (si no, en que sería diferente al estómago).

* El autor es ejecutivo de mercadotecnia en una compañía transnacional, y coordinador académico del Diplomado en Marketing Avanzado del ITESM Campus Santa Fe. Usted lo puede contactar en: erik_musalem@hotmail.com