Emprendedores

HOTEL HABITA. Aprender a reemprender

El sueño de iniciar un desarrollo inmobiliario de bajo costo en plena playa se vino abajo. Carlos Couturier reajustó sus planes y se dedicó a la hotelería. Este año, él y sus socios, sumarán siete hoteles
HOTEL HABITA. Aprender a reemprender
Crédito: Depositphotos.com
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Palmeras y acamayas, mariscos y mar abierto, franceses asentados en la zona, quesos y platillos exóticos son las características de la última llanura costera desde Nautla hasta el río Tecolutla. Es San Rafael y la famosa Costa Esmeralda en Veracruz. En este paraje, Carlos Couturier construyó 66 pequeñas unidades habitacionales de interés social. Eran los albores de la década de los 90 y pudo vender más de una treintena, pero vinieron tiempos difíciles y tuvo que ingeniárselas para no fracasar. Así que rentó los departamentos por semana, luego por fin de semana e incluso hasta por día. Pronto reconvirtió dichos espacios para vivir en lindas villas para descansar. Fue así que abrió su hotel con vista al mar.

Couturier estudió Comercio Internacional en el ITAM y trabajó varios años en el área de bienes raíces. Su compañero de clases y amigo, Moisés Jaime, trabajaba en la banca. Por un periodo se dedicaron a buscar casas en Polanco para que fueran reconvertidas en sucursales bancarias. Después conocieron a Rafael Micha y se asociaron.

La familia de uno de ellos tenía un edificio en Masaryk, a unos pasos del corazón de Polanco, así que con la experiencia que tenía Couturier en hotelería lo convence para fundar un hotel-boutique en dicha zona. Era 1992 en la ciudad de México y los hoteles de este tipo sólo se veían en revistas.

Contra viento y marea

Para los nuevos socios nada iba a ser fácil. Debían obtener el permiso de la Delegación, desalojar a los condóminos y, por último y crucial, conseguir dinero para remodelar el edificio y acondicionarlo. Couturier es un hombre de retos y no conoce el fracaso. Durante ocho años se dedicaron a resolver uno a uno los obstáculos: obtuvieron el permiso para fundar el hotel Habita, el primer hotel-boutique en la zona, deshabitaron el edificio y -a través de familiares y amigos- sorteando la crisis de 1994, reunieron ocho millones de dólares. Así, en el año 2000 abrieron las puertas de Habita, un hotel-boutique supervisado por el despacho de arquitectos TEN, de Enrique Norten y Benjamín Gómez-Pimienta, reconocidos arquitectos mexicanos con fama mundial.

Este fue el primero de una exitosísima cadena de hoteles boutique. Sin embargo, Couturier recuerda el vía crucis: "Desde el día cero hasta que abrimos tuvimos que conseguir 200 diferentes papeles y permisos. Además, al principio, los vecinos de la zona estuvieron en nuestra contra. Queríamos que alguien más operara el hotel y el restaurante, pero nadie quiso. Así que nosotros mismos tuvimos que arrancar operaciones".

En el 2001, al año siguiente de inaugurado el hotel Habita, lo socios abrieron un segundo hotel, Deseo, en Playa del Carmen. Luego vino otro más en la capital mexicana, Condesa DF, y Básico, su segundo hotel en la Rivera Maya.

Según Couturier el éxito de los hoteles se debe: al diseño, al interiorismo y al arte contemporáneo que poseen. La inversión promedio por cuarto es de 200 mil dólares. El retorno de la inversión de cada cuarto se recupera, en promedio, en el sexto año. Esto se consigue gracias al alto nivel de ocupación que posee la cadena. Por ejemplo, el hotel Condesa DF tiene 84 por ciento de ocupación, más de 14 puntos porcentuales arriba del promedio que tienen los hoteles en la ciudad de México. El costo de este inmueble fue de 12 millones de dólares, y esta vez sí acudieron a un préstamo bancario. La rentabilidad del grupo es de entre 18 y 20 por ciento de utilidad neta. "Es un negocio muy sano, aunque muy demandante", dice Couturier.

Próspero futuro

Los socios están imparables. Los planes para este año son consolidar la operación de sus nuevas creaciones: La Purificadora, un hotel-boutique con 26 habitaciones en Puebla, que esta vez fue encargado al célebre arquitecto Ricardo Legorreta (que entre otros proyectos restauró el Palacio de Iturbide y la Escuela de San Ildefonso en la ciudad de México). También este año, Couturier y socios abrirán un inmueble en Monterrey, otro más en la ciudad de México, esta vez en Santa Fe, y uno más en Acapulco. Para el 2008 vendrán: Tulum, Puerto Escondido, Guadalajara, y la ansiada internacionalización Austin, Texas y Manhattan, Nueva York.

La clave de este trío de socios exitosos reside en la experiencia y en no darse por vencidos.

Carlos Couturier se involucra en la ubicación de los predios y está pendiente de los planes de expansión.

Moisés Jaime se encarga de las finanzas y la operación de la cadena.

Rafael Micha es el hombre de los contactos, de hacer notar el prestigio y la calidad que tiene cada uno de sus hoteles.

Hoteles exitosos

Inversión inicial: ocho millones de dólares

Inicio de operaciones: 2000

Facturación actual: nueve millones de dólares

Rentabilidad promedio: 19 por ciento

Hoteles operando: cinco

Hoteles en camino: ocho