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Opta por un socio, no por un acreedor

Para una persona que comienza un negocio, apalancarse con un crédito no es la mejor opción, en especial si no tiene un colchón que lo ayude a pasar la zona de peligro
Opta por un socio, no por un acreedor
Crédito: Depositphotos.com
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¿Estás con planes de abrir tu propia empresa y necesitas dinero? Si cuentas con el apoyo familiar, o bien, lograste unir esfuerzos con algunos amigos para dar el paso de la inversión inicial, así como para amortiguar el periodo de arranque del negocio, ya salvaste un primer obstáculo. Sin embargo, si no tienes ninguno de estos beneficios, lo más probable es que, como una de tus opciones, estés pensando en solicitar un crédito bancario.

Es una de las ideas más recurrentes entre los emprendedores novatos. Pero, ¿crees realmente que tener el privilegio de recibir un crédito resolvería tu problema?

Pues bien, hay quien no estaría tan seguro y, por lo contrario, tiene la convicción de que para un nuevo emprendedor, ya sea independiente o franquiciatario, adquirir un crédito puede ser letal. "Lo mata", dice Javier Fernández Arrechea, quien además de ser director de Negocios Binacionales y Emprendedores de Nacional Financiera, cuenta con una larga experiencia en la liberación de créditos en el sector bancario y sabe lo que es ser emprendedor.

"Recibir un crédito, si estás iniciando como emprendedor, es como echarte un ancla encima". En su opinión, el apalancamiento es para quien ya tiene una empresa con números a favor y quiere crecer; "pero ya cuenta con toda la solvencia para pagar".

Cuando se adquiere un préstamo bancario, vienen junto los intereses que hay que empezar a pagar desde el primer mes. Y el problema crece porque muchas veces los emprendedores, en su proyecto, no calculan bien el ciclo de ventas -desde que se busca a un cliente hasta que entra dinero a la bolsa-; "si en vez de dos o cuatro meses, el ciclo de venta se lleva seis meses, los gastos te comen, y si le sumas la deuda del crédito, lo más seguro es que tu empresa muera antes de pasar el llamado `valle de la muerte´, es decir, antes de que tus ingresos sean superiores a tus gastos".

Soluciones alternativas

Ir haciendo sociedades, voltear a ver el capital de riesgo y capital semilla, así como a los inversionistas ángeles, son las mecánicas disponibles como alternativas para los emprendedores que están naciendo, dice Javier Fernández.

Él recuerda que una de las dificultades para que una empresa nueva consiga un crédito bancario, "es que te piden mínimo dos años de tus estados financieros, los cuales no existen; estás comenzando, no has salido al mercado". Por ello, el especialista piensa que la mejor manera de estructurar un proyecto nuevo es a base de inyectar capital que no sea una carga o un pasivo a la hora de comenzar. Este capital puede obtenerse a través de una sociedad, ya sea con una institución como Nafinsa "que es una banca de desarrollo", o con un inversionista ángel, que invierta en tu empresa a cambio de una participación accionaria, "sin imponerte una tasa de interés".

"La ventaja de esto para el emprendedor es muy grande; el capital entra en el balance de tu empresa, no en tus pasivos. Es un esquema muy interesante que está en auge en Estados Unidos y que será el detonador para que el sector de pymes dé el salto en México", anota Fernández Arrechea.

Inversión ángel. Generalmente en las empresas nuevas los flujos son negativos. El ejecutivo explica que los inversionistas ángeles entran como socios en el proyecto en el que les interesa invertir, sin cobrar nada, y esperan a que vengan las épocas de "vacas gordas" para hacer valer la inversión. "Al cruzar la línea de peligro, la empresa se va para arriba y, con base en nuestra experiencia, logra vivir más de dos años gracias al capital inyectado".

En este esquema de financiamiento, uno de los requisitos para inyectar capital en un proyecto, es que el ángel "generalmente gente con mucha experiencia en inversiones y apertura de nuevos negocios, y con solvencia moral y económica, que entra como socio accionista" participe en el consejo de administración de la compañía, a cambio de dar seguimiento y asesoría a ésta: "Se invierte smart money, es decir, dinero y asesoría", anota.

Fondos de capital de riesgo y fondos de capital semilla. En este mecanismo, explica el directivo, el capital de un determinado fondo, por ejemplo, de innovación, se invierte en tu empresa, pero tú no pagas nada.

Con los ángeles pagarás dividendos cuando los flujos y los recursos den para ello, o bien, pagas la salida del inversionista, dependiendo de lo que valga la empresa a la hora de salir, en cuatro o cinco años.

¿Qué necesitas?

Estos esquemas están disponibles para ti como emprendedor, y uno de los consejos que da el especialista -quien ha visto morir a pequeñas empresas, ahogadas en la deuda del crédito- para acceder a ellos, es "buscar asociarse con otros emprendedores que estén interesados en tu negocio o en adquirir la misma franquicia, y que juntos puedan construir un proyecto productivo innovador, así como un equipo fuerte y atractivo que seduzca a los inversionistas o apostadores de capital".

Para ello hay que aprender a asociarse, dice Fernández: "Es como en el matrimonio: hay que analizar si conviene la unión quién es el socio, su moral, si tiene empuje, entre otras cualidades. Hasta para esto hay que buscar asesoría de los especialistas".

Tres puntos importantes que debe cumplir tu proyecto para entrar en la terna frente a socios e inversionistas, son:

a) La capacidad directiva del recurso humano. "En todo el mundo este es el valor más importante para los inversionistas en un proyecto: el equipo emprendedor. Esta es la base del éxito", dice Javier Fernández. Es fundamental que tenga el empuje y habilidad de sacar adelante las cosas, que sus integrantes estén capacitados en el ámbito de su negocio, además de estar dispuestos a asociarse, a abrir su consejo de administración, a recibir asesoría e implementar las mejores prácticas de administración, etcétera. El conocimiento es el gran capital.

b) Que sea innovador y escalable. Se requieren proyectos que tengan expectativas de crecimiento en ventas del 60, 100 o hasta el 200 por ciento en un año. Esto es, que se pueda escalar.

c) Protección industrial o propiedad intelectual. Este es uno de los activos más grandes de una compañía, por lo que los inversionistas ponen mucha atención en ello.

Para lograr estos puntos, la elaboración de un plan de negocios o business plan es indispensable. "Los beneficios que esto trae al emprendedor redundarán en mejores prácticas, lo que le traerá más clientes, más ventas, y abrirá las posibilidades de levantar más inversionistas; en resumen, le ayudarán a erigir una empresa exitosa.

Quien tiene el capital preferirá poner su dinero en un negocio que tenga los números claros, y no en otro al que le falte claridad en sus proyecciones", apunta el especialista, quien te invita a visitar la página de Nafinsa y a utilizar las herramientas que ofrece su Programa de apoyo a emprendedores, como es su Seminario en línea.

Si no sabes cómo aterrizar tu idea de negocios en un business plan, o bien, si ya tienes un plan de negocios pero necesitas dinero para comenzar, no lo pienses, acepta la ayuda de los expertos y emprende como los ángeles mandan.

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