Emprendedores

Un dulce ejemplo a seguir

Con muchas dificultades este emprendedor inició su empresa. Aprendió sobre la marcha y hoy tiene seis sucursales
Un dulce ejemplo a seguir
Crédito: Depositphotos.com
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Alejandro Beltrán sabía que su esposa cocinaba muy rico y que los postres le quedaban para chuparse los dedos, pero nunca imaginó que eso que lo hizo enamorarse de ella lo convertiría en un exitoso empresario y alcanzar ventas de 200 mil pesos al mes, con seis sucursales.

Hace 14 años, el empresario decidió aventurarse a ser su propio jefe porque en el taller familiar donde trabajaba no ganaba lo suficiente para mantener a su familia; así que un día, aprovechando la buena sazón de su esposa María de Jesús Bernal, tomó la decisión de abrir un negocio de venta de comida en una esquina cerca de su casa. Sus utensilios eran una parrilla, una mesa, sillas... y nada más.

Amarga experiencia, dulce aprendizaje

Su gusto por vender comida sólo le duró tres días porque se dio cuenta que no contaba con el equipo necesario para establecer un negocio en forma, a pesar de las ganas que tenía. Sin embargo, al regresar a su casa ese día, un vecino lo convenció de que comercializara las ricas gelatinas con rompope que hacía su esposa con una receta secreta. Esa misma tarde prepararon unas cuantas gelatinas y flan, y salió a la calle a vender. Para su sorpresa, todo se vendió y prepararon más para la venta de la mañana siguiente, incluso un señor le recomendó que hiciera también arroz con leche. La única inversión para esta primera venta fueron 200 pesos, ya que en su casa contaban con algunos ingredientes.

El emprendedor se dio cuenta en sólo dos días, que este sí era su negocio.

La receta secreta

Como en ese entonces el dinero no sobraba en casa para invertir en un local, Alejandro Beltrán vendía los postres de calle en calle cargando en hombros una mesa plegable que acondicionó con un burro de planchar, y puso las gelatinas en una cubeta.

Todos los días de agosto de 1992 recorrió las calles vendiendo los dulces y al mes siguiente, ya con las ganancias que había tenido, compró a plazos un tricarga que le costó tres mil pesos.

Su objetivo era triunfar en este negocio. Con un pizarrón de sus hijas, Beltrán acondicionó una mesa en donde acomodar la mercancía para darle una mejor presentación. "Poco a poco fui buscando la manera de presentar y desplazar mejor los productos, con lo que fui obteniendo, por día, unos 400 pesos", comenta el empresario.

Poco tiempo después, la familia de emprendedores sumó tortas y refrescos a su pequeño negocio, con lo que la ganancia se duplicó.

Durante unos siete años, el hoy empresario ofreció su mercancía de calle en calle, a bordo de su tricarga. Luego, las ventas le permitieron comprarse una camioneta y pagar mil 500 pesos de la renta de un local que, en ese entonces, compartía con unas personas que vendían comida. Con dos mil pesos más se compró un mostrador para exhibir los postres.

Como el crecimiento de su negocio se estaba dando muy rápido, Beltrán pensó que necesitaba un local sólo para sus productos, y luego de dos años decidió solicitar un crédito de un millón de pesos a una caja de ahorro y préstamo. Aquí fue donde el negocio floreció. Con 400 mil pesos se hizo de un terreno, mientras con el resto construyó el edificio en donde actualmente se encuentra la empresa Postres Alejandro.

La primera planta está destinada a atender al cliente, la segunda para preparar los alimentos; en la tercera están las oficinas y en el cuarto piso la bodega. El edificio se ubica en la esquina de Boulevard Torres Landa y Avenida Pradera en León, Guanajuato. En esta ubicación ya cumplieron seis años, cuentan con 25 empleados y ofrecen más de ocho productos con algunas variedades: fresas con crema, ensalada de frutas, yogurt, gelatinas con rompope, flan napolitano, chongos, panqué, pay, mantecadas, arroz con leche, entre otros.

La cereza del pastel

En un principio, Beltrán no creía mucho en comercializar su concepto, pues pensó que la receta secreta podría ser descubierta; no obstante, la manera que encontró de prevenir tanto el plagio de sus productos, como el nacimiento de la competencia, fue fabricar él mismo los productos y surtir a las sucursales.

La manera de operar de estas tiendas distribuidoras es la siguiente: la persona interesada en vender Postres Alejandro debe invertir en el local, en el mobiliario y en la compra del producto directamente de la matriz. Alejandro sólo invierte cuatro mil pesos en el letrero luminoso que lleva su logotipo, marca y los productos que maneja.

Para ser distribuidor no es necesario tener un área definida para la venta, ni se exige determinada cantidad de compra; todo es de acuerdo a la capacidad de cada tienda.

El dueño de esta empresa otorga un 25 por ciento de descuento en cada compra de producto lo cual, junto con la venta de los productos unitarios, representa la ganancia para el revendedor.

A la fecha su facturación anual asciende a dos millones cuatrocientos pesos, aproximadamente, y ya se han abierto seis sucursales. El emprendedor estudia la posibilidad de abrir algunas otras, lo cual está sujeto al análisis de la capacidad de Postres Alejandro para ser proveedor.

Contacto

Alejandro Beltrán

Tel: 01 (477) 637 33 26 514 39 49

Blvd. Torres Landa esq. Av. Pradera, Col. Azteca, León, Gto.