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La empresa no debe depender de la familia

Conoce la historia detrás de Vicky Form, la famosa tienda de lencería.
La empresa no debe depender de la familia
Crédito: Depositphotos.com

En los años 60, el Centro Histórico de la Ciudad de México era uno de los mayores ejes comerciales del país. En esas calles, estrechas y hoy plagadas de vendedores ambulantes, un grupo de empresarios dedicados a la fabricación de calzado luchaba por atraer clientes. Pero el mercado se saturó y muchos buscaron cómo seguir emprendiendo en otros giros.

Así, en 1964, la familia Zaga fundó la Fábrica de Fajas Vicky, dedicada a la venta de ligueros y fajas, negocio que pronto derivó en la introducción de un nuevo producto: los brassieres económicos. Hoy en día, 43 años después, los Zaga administran un grupo de empresas conformado por Vicky Form, Confecciones Zamael, Gizatex, Flexico y Zagis, y es uno de los más grandes fabricantes nacionales de hilo, telas, elásticos, lencería y prendas de vestir.

¿Cómo consiguió la familia Zaga ganar competitividad, expandirse y sobrevivir a la sucesión generacional que sólo logran sortear con éxito 30 por ciento de las empresas familiares en México?

"El desafío es entender que lo importante es institucionalizar la gestión del negocio, más allá de que la administración sea realizada por personas ligadas a la familia", opina José Zaga Saba, director comercial de Vicky Form.

El camino a la profesionalización, sin embargo, ha sido difícil. "A mí ya no me tocaron esas épocas, pero algunos hermanos de mi abuelo se separaron y formaron otras empresas", recuerda José.

"No podría decir que ya logramos institucionalizarnos al 100 por ciento, pero a la empresa le ha ido muy bien, los bancos confían en nosotros y ya vamos por la cuarta generación. Yo pertenezco a la tercera, pero ya hay un sobrino de 15 años que entró a trabajar".

Comenzar desde abajo

Una de las reglas de los Zaga es iniciar desde abajo y desde muy jóvenes. De ahí comienzan a escalar posiciones de acuerdo a su desempeño y dedicación. José Zaga Saba, por ejemplo, inició a los 13 años en el área de carga de rollos. "Todo esto sin dejar de estudiar".

Internamente, afirma, ya está asumido que no todos los miembros de la familia responderán de la misma forma. "Entonces, es importante comprender la realidad familiar, la de cada integrante y hacer lo mejor para la empresa".

Esta dinámica ha hecho que muchos de los puestos directivos estén ocupados por ejecutivos ajenos a la familia, que han aportado experiencia en áreas clave para enriquecer la gestión del negocio. "Ni la familia debe depender totalmente de la empresa, ni la empresa de la familia", asegura Zaga Saba, quien admite que en Vicky Form no cuentan con un plan de sucesión, pues todo se ha dado de manera natural, "aunque deberíamos tenerlo".

Para facilitar la administración profesional del negocio, Grupo Zaga creó un Consejo de Administración familiar conformado por ocho miembros -los ocho socios actuales-, quienes en conjunto toman las decisiones más importantes.

"Estamos en constante comunicación, nos hablamos todos los días", destaca José Zaga, de 25 años, quien explica que el Consejo se reúne una vez al mes para discutir los asuntos prioritarios del grupo, nuevas ideas y estrategias, etcétera. "Al principio estas reuniones eran más informales", señala.

En estas sesiones no participan directivos ajenos a la familia. "Hasta ahora no nos han hecho falta consejeros externos, pues lo que se necesita para tomar una decisión y no dejar pasar las oportunidades es estar inmersos en el trabajo diario". De hecho, precisa, la solidez financiera de la empresa les ha permitido conseguir financiamiento bancario pese a no tener un Consejo institucionalizado "como los bancos exigen".

Hoy, Vicky Form opera 60 boutiques en el país. Y va por más. El objetivo es crecer en México, América Latina y Europa a través del modelo de franquicias que inauguraron en 1999. Así, la idea es terminar el año con 100 unidades, aunque la meta es llegar hasta las 150 franquicias próximamente.

Todo ello, finaliza José Zaga, sin descuidar sus 120 mil vendedores por catálogo, los puntos de venta tradicionales en almacenes y para distribuidores, que en total suman 208.