Plan de Negocios

Abre una academia de arte

Toma nota del plan de negocios para enseñar música, pintura, ballet o danza profesional.
Abre una academia de arte
Crédito: Depositphotos.com

Para atender un amplio mercado de personas de todas las edades que necesitan o buscan soluciones como la musicoterapia, en este número te presentamos el plan de negocios para abrir tu propia academia de artes. Puedes arrancar con una inversión de entre $250,000 y $500,000. La buena noticia es que, desde el arranque, es posible obtener ganancias mensuales por más de $35,000.

Las opciones para ofrecer son muy amplias: clases de ballet, danza clásica, piano, violín, dibujo, pintura al óleo, jazz, danza árabe, hip-hop, irish dance... Este es un negocio que combina una atractiva rentabilidad con la contribución al desarrollo personal del individuo a través del arte y sus expresiones.

Para Hilda Saquicoray, entonces estudiante de piano, dar clases era sólo una opción más entre muchas otras. Un día suplió a una amiga que era maestra en una escuela japonesa, y éste fue su inicio en la enseñanza de música. Pronto se dio cuenta que era muy fácil trabajar con niños de 4 años de edad. Tras renunciar a su trabajo por su segundo embarazo, comenzó a impartir clases particulares a domicilio. Inició con tres alumnos y al poco tiempo ya tenía 16; con lo que empezó a rondar en su cabeza la idea de abrir su propia Escuela de Música y Arte Yamansaki, con sede en la ciudad de Toluca.

Su padre (director de la Orquesta de Cámara de la Universidad del Estado de México), le facilitó la infraestructura física con que cuenta: un inmueble que aloja cinco aulas de suficiente tamaño para impartir su enseñanza. Así, con el respaldo de su papá y con no más de $60,000 que invirtió para su adecuación y la compra de instrumentos musicales, Hilda arrancó con clases de música e incorporó cursos de ballet que, a la fecha, se han extendido a una oferta de 13 diferentes disciplinas que van desde baby-ballet, jazz, teatro, tae-kwon do, yoga y pilates en el área física.

También dictan clases de piano, violín, violoncello, guitarra, flauta transversa y solfeo en el área musical, donde incluso ha armado una orquesta y un ensamble de instrumentos que no sólo permiten a su alumnado demostrar sus avances, sino también "foguearse" para sus presentaciones en público.

Aunque este tipo de negocios no se restringe a un target específico, el 80% de los alumnos son niños y jóvenes. Pero ojo: los verdaderos clientes son los padres que pagan por el servicio y quienes, finalmente, tienen el poder de decisión de mantener o no a sus hijos en la academia. Por ello, para tener satisfechos a los papás y captar más clientes, es muy importante invertir en la realización de eventos, como los festivales decembrinos que año tras año prepara Daniela Xacur, bailarina profesional de ballet que, tan sólo con 23 años de edad, emprendió hace tres años en la zona de Interlomas, en Huixquilucan, el Ballet Studio & Art Center ZonaDanza (www.zonadanza.com).

Para la producción general de la presentación del año pasado, Daniela gastó $160,000 por la renta del teatro, la escenografía y vestuarios que tuvo que mandar a hacer. "Esa es tu mejor manera de hacerte publicidad" afirma. La emprendedora cuenta que ahora la mayoría de sus nuevos clientes llegan por recomendación, sobre todo porque los papás de sus alumnos quedan muy contentos con ver el avance de sus hijos.

De acuerdo a la experiencia de nuestras entrevistadas, es muy importante realizar este tipo de eventos para mantener el entusiasmo tanto de los alumnos como de sus papás. Además de estos festivales donde incluyó danza aérea, Daniela Xacur programa los exámenes a las niñas con clase abierta al público e invita a profesionales del Centro Nacional de las Artes para que funjan de sinodales (examinadores).

Compartiendo la idea, Hilda Saquicoray, por su parte, ha implementado recitales internos y recientemente llevó a sus alumnos a Tlaxcala para participar en la octava edición del Encuentro de Orquestas Infantiles y Juveniles de México. "En el arte, la única manera de demostrar lo que tú haces es con hechos", sostiene. "Si los alumnos no tocan, no tienes carta de presentación" finaliza. Marcela Mena Alarcón, propietaria del Irish Dance Center México (www.irishdcmexico.com.mx) y una de las pioneras de la incursión de este baile de folclor irlandés en nuestro país "identificado mejor por el espectáculo The Lord of the Dance", asiste a festivales en el extranjero.

Por contar con la representación en nuestro país de la An Coimisiun le Rinci Gaelacha of Ireland -"la organización certificadora de Irlanda impulsada en los años veinte para preservar la danza como una de las tradiciones celtas", Marcela tiene que viajar cada tres meses a Austin, Texas, donde tanto ella como sus grupos de hasta 30 niñas son examinadas en su desarrollo técnico.

De hecho, todas las competencias en que ha participado son a nivel internacional. Esta innovación le trajo un plus a su academia que siete años atrás abrió con clases de ballet, jazz y tap. "Hoy, el Irish es mi gancho fuerte", comenta.

La visión de Marcela va más allá de las clases de danza irlandesa abiertas al público en general, ya que también ofrece sus servicios en dos colegios de reconocido prestigio como lo es el Miraflores, localizado en la exclusiva zona de Los Encinos, que se localiza en la carretera México - Toluca, donde abrió otra escuela. Por su parte, Mena Alarcón, quien se inició hace 20 años dando clases de aerobics a sus primas en el garage, ahora es una consolidada empresaria que cuenta con tres gimnasios (en Toluca, Metepec y Lerma) y dos estudios de baile (en Querétaro y Guadalajara).

Así, en este tipo de negocios se revelan dos elementos fundamentales: la demostración del aprendizaje con resultados y la capacidad pedagógica, porque no siempre un buen músico es un buen maestro, como opina Hilda Saquicoray, quien además de ser pianista hoy estudia la licenciatura en pedagogía musical.

"No hay que ambicionar que el niño sea un gran virtuoso en la música, sino que aprendan a disfrutar de ella", asegura. En su experiencia, ha sido difícil encontrar maestros que compartan su idea del aprendizaje y la música, debido a que muchos músicos tienen una formación muy tradicional por provenir del conservatorio.

De esta forma, la recomendación clave es la contratación de personal calificado, tanto en la técnica como en la pedagogía. El profesorado de la Escuela de Música y Arte Yamansaki lo componen licenciados en danza contemporánea y maestros del conservatorio; mientras que el 90% de los maestros del Ballet Studio & Art Center ZonaDanza proviene del Centro Nacional de las Artes. Es más, su propietaria, Daniela Xacur, es graduada en ballet por una escuela de París y ha trabajado en el Ballet de la Ciudad de México.

Cómo opera

En general, en este tipo de institutos se cobra una colegiatura mensual que para dos clases a la semana de una hora va desde los $370 en la provincia y los $580 en la Ciudad de México y su área metropolitana. Esta cifra se puede elevar hasta los $1,300 y $1,500, respectivamente, para los cursos de más horas o de más de una disciplina. Los honorarios de los maestros, por su parte, no difieren mucho entre las zonas: se les paga por hora-clase. El salario más bajo es de $150 y el promedio oscila en los $200 (aunque puede llegar a los $350), siendo este rubro el egreso más fuerte.

Debido a que el promedio de alumnos por grupo es de siete niños, los pagos al maestro por ocho clases al mes equivale al 50% de la colegiatura mensual de cada grupo. La Escuela de Música y Arte Yamansaki cuenta con 80 niños inscritos. El promedio de cada una de las sedes del Irish Dance Center México es de 60 alumnos, mientras que el Ballet Studio & Art Center ZonaDanza tiene 120 participantes, entre niñas y mamás.

Para las danzas y bailes, los grupos deben ser de no más de 15 alumnos y se sugiere dividirlos por edades. No se recomienda recibir a menores de 4 años, porque a ésa edad aún no tienen la suficiente coordinación motriz para bailar o tocar un instrumento. Lo ideal es establecer los grupos o niveles por edades de 6 a 8 años; de 9 a 12 años y de 13 años en adelante.

Por lo común, la academia funciona bajo el ciclo escolar de 10 meses y tiene su temporalidad en los períodos vacacionales, aunque se ve compensada por la asistencia a los cursos de verano. "Nunca se debe abrir un negocio para niños en los meses de vacaciones escolares", comenta Daniela Xacur, quien inició su estudio de ballet en marzo y los dos primeros meses fueron terribles.

Las bondades del arte como publicidad

Muchos padres están conscientes de los beneficios de la educación artística; sobre todo en cómo ayuda a sus hijos a avanzar en su rendimiento escolar: mejora la atención y retención "por hacer que trabajen los dos hemisferios del cerebro" y facilita el aprendizaje de las matemáticas y las lenguas extranjeras. Este es el target principal de una academia de arte.

El segundo grupo de clientes está conformado por los papás que llevan a sus hijos para que tengan una actividad vespertina que los "aleje" de la televisión o los videojuegos. En general, son parejas jóvenes con hijos pequeños y alto poder adquisitivo.

Otro nicho a explotar, sobre todo dentro de la musicoterapia, es la atención de personas con capacidades diferentes. Nuestras tres entrevistadas han trabajado con niños autistas, con síndrome de Down o discapacidades físicas (falta de un dedo, por ejemplo).

Inversión Inicial

Daniela Xacur, quien a mediano plazo buscará expandirse a Ciudad Satélite y Querétaro, mercados altos, donde hay dinero y poca competencia, dice que se puede montar un Centro de Ballet finamente equipado con $500,000, en una zona como Interlomas, donde se localiza su negocio y donde las rentas de locales llegan a rebasar los $40,000 por mes. Sin embargo, para otras ciudades la inversión puede disminuir a menos de la mitad.

Este ejercicio contempla la renta de un local en un área de menor costo a Interlomas. En específico, se necesita el alquiler de todo un piso, ya sea de un centro o plaza comercial, edificio de despachos o de departamentos. Debe tener al menos 150 m2 donde se adecuarán tres salones (para baile, música y pintura), que estarán equipados con duela o piso laminado, espejos de pared, pizarrones y barras para ballet. Otra parte del desembolso se destinará a la adquisición de instrumentos musicales y para los caballetes, pinturas y pinceles. El resto, contempla el equipo de cómputo y oficina. De esta forma, la inversión total llega casi a los $200,000.

Capacidad instalada

Debido a que cada grupo de alumnos ocuparía un salón dos veces por semana (lunes y miércoles, y martes y jueves, por ejemplo); con horario de atención al público de nueve horas, clases de una hora y contando con tres salones, a futuro el negocio tendría una capacidad máxima para llegar a atender a 54 grupos de cinco integrantes cada uno.

En otras palabras, cuando se alcance la ocupación total de las aulas en todos los horarios disponibles, la academia podría tener una matrícula de 270 alumnos y obtener ingresos por $248,400 al mes, una vez posicionada, momento en el cual se tendría que pensar en un lugar más grande o abrir una sucursal para su expansión (o para continuar con su crecimiento).

Ejercicio financiero

Bajo un escenario moderado, suponemos arrancar al 25% de la capacidad, es decir, con 70 alumnos inscritos en el mes de apertura, llegando a 90 matriculados para el sexto mes y culminar el primer año con 130 alumnos. Así, la academia nos estaría dando ingresos promedio al mes por $57,250 y $1,053,400 acumulados al primer año de operaciones.

De ellos, $366,400 se destinarán al pago anual de honorarios de los maestros (el 34.7%, a quienes se les supone pagar la hora a $200). Además, se desembolsarán anualmente otros $265,826 en rubros como renta del local, teléfono, luz, etc., quedando ganancias acumuladas por poco más de $400,000 durante el primer año.