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Pasión por emprender

Para competir y ganar, una empresa debe diferenciarse. Conoce la propuesta con la que Productos de Cielo lleva, a cualquier parte del mundo, alimentos autóctonos, orgánicos y curativos con un toque selecto.
Pasión por emprender
Crédito: Depositphotos.com

Una de las características clave de un emprendedor es su olfato para detectar oportunidades. Ana Lucía Jerez de Martínez lo tiene. Es una "empresaria nata", perteneciente a una familia guatemalteca muy ligada a los negocios, que decidió abrirse camino por su cuenta después de ocupar puestos directivos en dos importantes empresas: Unilever y Pergaminos.

Hoy, su aventura se llama Productos de Cielo, una distribuidora de artículos autóctonos, orgánicos y curativos procedentes de Centroamérica que aprovechó un giro poco explotado: la comercialización de productos que forman parte de la cultura y tradición de los pueblos indígenas de la región.

A un año de haber iniciado operaciones en El Salvador, la compañía administra una oferta que incluye: dulces típicos, tortillas, café orgánico y de maíz, té, miel de abeja, vino de rosa de jamaica (flor de jamaica, en México), chocolate, inciensos, aceites, jabones, candelas, artesanías y puros. De esta gama, exporta el 10% a Estados Unidos. Ya adquirió la representación de la marca costarricense Frutimix y colocó algunos productos en la cadena hotelera internacional Decameron.

¿Cómo consigue una empresa crecer en un sector caracterizado por la disgregación de proveedores y poca confianza por parte de los consumidores? Para Ana Lucía Jerez, la respuesta es sencilla: poniendo énfasis en la calidad, creatividad y presentación de los productos. "La clave es ganar credibilidad ante los clientes con una oferta superior y un excelente precio". Una buena relación con los proveedores, caracterizada por el respeto y la confianza para decir lo que no está bien, también influye en el éxito de una compañía, asegura.

A esto, Productos de Cielo suma una gran fortaleza, como es la garantía que ofrece en la distribución al contar con el respaldo de empresas de logística, propiedad de la familia y esposo de Ana Lucía. Para ella, en este negocio el tiempo de entrega de los productos es fundamental.

Preparación paso a paso

Ana Lucía Jerez inició su preparación emprendedora desde la universidad, donde estudió Administración de Empresas. Sin embargo, el entorno familiar fue su verdadera "escuela de negocios". De su madre, quien a los 70 años maneja con éxito una empresa en Nueva Orleans, Estados Unidos, heredó su espíritu innovador y aprendió que el esfuerzo y la determinación son esenciales para alcanzar los objetivos. "Nunca hay que darse por vencido. En las ventas, la perseverancia es un factor determinante", dice.

Unilever fue su segunda escuela. En esta compañía trabajó por más de tres años como gerente de Compras y Planificación, y ahí conoció el valor que tiene la constante investigación de mercado para estar a la vanguardia en el gusto del consumidor. Asimismo, adquirió conocimientos sobre los minuciosos controles de los costos de fabricación, logística y distribución de los productos.

Con esta visión, Jerez materializó su sueño de crear una empresa y, hace diez años, con recursos ajenos, se convirtió en la ge-rente general de Pergaminos. "Fue mi primera prueba como empresaria", recuerda. No sólo emprendió un negocio inexistente en el mercado salvadoreño sino uno en el que nadie creía, pues no se daba relevancia a la contratación de servicios de custodia de documentos. Actualmente, Pergaminos cuenta con 25 empleados y tiene una sólida cartera de clientes, entre los que figuran firmas multinacionales, bancos y grandes distribuidoras. La principal lección que le dejó esta experiencia a Ana Lucía fue la necesidad de enfocarse en los "resultados-ganancias" y en la mejora continua, bajo una estrategia de largo plazo.

Un programa de capacitación de alto nivel en la Fundación Empresarial para la Acción Social (Fundemas) representó el último peldaño en la preparación de la empresaria. El curso le enseñó a actuar "como emprendedora inteligente". ¿Qué es esto? Significa contar con la habilidad para realizar un plan de negocios, definir con claridad su visión, anticiparse a los problemas y medir las consecuencias. "Aprendí a profesionalizar el negocio, a llevarlo de lo informal a lo formal", sostiene Jerez.

Además, le quedó claro que el mejoramiento de empaques, la optimización de canales de distribución, la búsqueda de nuevos nichos de mercado y el conocimiento tanto de fortalezas como de debilidades son aspectos sobre los que se debe trabajar constantemente.

"Hay mucha competencia y, para superarla, se requiere ser muy proactivo. Ya no gana el más grande sino quien lo hace más rápido, con innovación y calidad", sentencia. Su próxima meta es duplicar las ventas en un año y colocarse entre las tres mejores empresas salvadoreñas del ramo.