Consultoría

Cuando el trato hace la diferencia

Descubre la oportunidad que esconden los "hoteles boutique", un negocio que a través de un trato cálido y personalizado ha cautivado a un público selecto que tiene en común una vida bohemia, artística y lujosa.
Cuando el trato hace la diferencia
Crédito: Depositphotos.com
  • ---Shares

Luego de una vida colmada de glamour y gente famosa, el diseñador Marcelo Murdilli decidió recorrer México y el mundo en la más absoluta austeridad. Así llegó a Cruz de Loreto, un pueblo de pescadores con 500 habitantes, enclavado en las playas de Jalisco. Fascinado por el ecosistema, invirtió US$7 millones, durante tres años, para la construcción de 24 habitaciones tipo palafito sobre pilotes a la orilla del estero. Debido a su inclinación artística y a la admiración por la cultura mexicana, él mismo se encargó del diseño arquitectónico y decoró cada recinto con motivos que aluden a casillas del juego de la lotería.

"El hotel estaba concebido como una gran casa para recibir a los amigos, aprovechando las relaciones públicas establecidas por Marcelo", apunta Federico Spada, gerente general de Hotelito Desconocido, nombre con el que fue bautizado el proyecto en 1994. El propietario contrató gente del pueblo, en especial madres solteras, para que hicieran la limpieza o cocinaran. A la fecha son 68 empleados y, según Spada, el 45% de la población de Cruz de Loreto depende del negocio. La comida es orgánica, muy local, basada la mayor parte del año en la pesca que a diario salen a vender las personas. "Si el cliente lo desea, puede cocinar su comida", asegura.

Hotelito Desconocido no cuenta con luz eléctrica ni señal para celular o conexión inalámbrica a Internet. Pero eso no quiere decir que sacrifica el glamour y confort. Simplemente se trata de vivir una experiencia diferente, concepto que hoy está seduciendo a miles de personas ansiosas de disfrutar un trato excepcional a través de los llamados "hoteles boutique".

El término significa, literalmente, un "negocio de especialidad" que ofrece un servicio único, con características que lo diferencian del resto de la competencia. En el caso de los hoteles, para ser considerado boutique debe cumplir ciertos requisitos: no sobrepasar las 50 habitaciones -decoradas con motivos exclusivos, piezas de arte e incluso reproductores de MP3-, estar ubicado en una playa virgen o en el centro de una ciudad colonial, tener un máximo de 70 empleados y, por sobre todas las cosas, garantizar una atención 100% personalizada.

¿Y quiénes buscan este tipo de servicio? En México, de 2000 a 2005 el porcentaje de hogares sin hijos se incrementó del 7.7% al 8.6%, según estudios del Consejo Nacional de Población (Conapo). Esto se traduce en 2.1 millones de parejas ávidas de una vida hedonista, atraídas por la comodidad y el lujo, que disfrutan de estancias en lugares peculiares y alejados de lo convencional. En general, son mujeres y hombres solteros, cultos, con importantes puestos ejecutivos y dispuestos a invertir en placer.

Obtén tu sello

"El término boutique te refiere a un lugar donde un equipo de expertos te va a dirigir para que vivas una experiencia inolvidable, única, de acuerdo a tus necesidades y deseos", define Sylvie Laitre, directora general de Hoteles Boutique de México (HBM), una organización que agrupa a 45 establecimientos en todo el país que se caracterizan por su tamaño y atención especial. "Como se trata de hoteles pequeños, muchas veces atendidos por gente de pueblos, no cuentan con el know how ni los recursos publicita-rios suficientes para darse a conocer", afirma. Así que esta institución les brinda asesoría, alianzas estratégicas con la prensa, servicio de reservación en inglés y francés, implementación de tecnología Web y, por supuesto, la certificación como "Hotel Boutique".

Para obtener dicho distintivo el primer requisito es que el hotel tenga al menos un año operando. En caso de estar en playa, debe localizarse a varios kilómetros de distancia de comunidades y grandes complejos hoteleros. Si es un hotel de tipo colonial, lo recomendable es una ubicación totalmente céntrica. "No es imprescindible que cuente con Spa privado. Lo que buscamos son otro tipo de amenities, como una experiencia placentera al dormir, sábanas de 200 ó 300 hilos, arte en la decoración, cocina tradicional con presentaciones originales y productos de baño que den ganas de llevarlos contigo por lo buenos que son", explica la directiva.

El público de un hotel boutique está conformado básicamente por parroquianos, amigos y conocidos de los dueños que tienen en común una vida bohemia, artística y lujosa. Pero lo que de verdad convierte en boutique a un hotel es que hospeda a propios y extraños con la misma calidez y trato personalizado. Por ello, se procura que haya pocas habitaciones y que cada una tenga un toque decorativo específico.

HBM tiene registrados hoteles en playas del centro y sur del pacífico, la zona del bajío y sureste de la República Mexicana. El dato curioso es que en el norte del país y lugares de montaña el mercado es completamente virgen. Hoy, los Estados con mayor cantidad de hoteles boutique son Jalisco, Michoacán, Puebla y Oaxaca, siendo los más populares los ubicados en ciudades coloniales sobre todo porque con el boom de los festivales culturales, éstas se han posicionado a nivel internacional como punto de encuentro de las bellas artes.

En ese sentido, Sylvie Laitre recomienda no abusar del concepto. "El ecoturismo no es boutique, los lugares inhóspitos no son boutique", aclara. "Aunque el hotel se localice a dos horas del pueblo o sus regaderas estén al aire libre, siempre tendrá otro tipo de detalles que compensarán su oferta, por muy excéntrica que sea".

Una experiencia colonial

En 1997, luego de haber sufrido los estragos del descuido y la mala administración, el edificio donde actualmente opera el Hotel Juaninos -construido en el siglo XVII en Morelia, Michoacán- fue rescatado por el arquitecto Fernando Pérez, su actual director. Con una inversión de US$1 millón, restauró el inmueble y, además, agregó valor a través del acondicionamiento de la azotea, que hoy funciona como restaurante de comida mexicana gourmet y bar. Esta es una excelente táctica para los hoteles boutique: incorporar elementos que atraigan no sólo a turistas, sino también a los habitantes de la ciudad donde se ubica.

Los trámites para convertir en negocio un edificio histórico son engorrosos y pueden demorar hasta un año. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) contempla esta posibilidad siempre que se mantengan intactos la fachada y acabados origina-les. En el caso del Hotel Juaninos, incorporar un elevador al mobiliario fue un tanto polémico, pero la arquitectura del siglo XVII se respetó en su totalidad.

Por su parte, Casa Catrina, uno de los tres hoteles boutique localizados en la capital del Estado de Oaxaca y cuyo dueño, el pintor Rolando Rojas, aprovecha el espacio para recibir a amigos y clientes que también se interesan por adquirir sus obras. Se trata de una casa colonial con seis habitaciones que inició operaciones en 2004. Al igual que el Hotel Juaninos, Casa Catrina se limita al espacio de un edificio colonial y no hay posibilidades de construir una alberca o un Spa completo. Aún así, la creatividad juega un papel importante. El hotel oaxaqueño aprovechó el espacio del sótano para abrir un bar de tapas. Y en vez de Spa, ofrece sobre pedido el servicio de masajes y temazcal.

Una finca, hacienda, casa colonial o un antiguo convento en comodato representan una excelente oportunidad para ingresar al mundo boutique. Los dueños del Hotel Juaninos destinaron US$350,000 para cumplir con los requisitos necesarios de un establecimiento de esta categoría. "Lo que buscan nuestros clientes son sensaciones nuevas", señala Fernando Pérez, quien encontró en los directores y actores que asisten cada año al Festival de Cine de Morelia un importante nicho para su negocio.

CERTIFÍCATE CON HOTELES BOUTIQUE DE MÉXICO (HBM) PASOS A SEGUIR:

Contactar a HBM vía telefónica: 01-800-508-7923 o en su página: www.hotelesboutique.com

Recibir la visita de su personal para que evalúen tu hotel en puntos como: decoración, ambiente, comida, atención, etc.

Pagar una membresía anual de US$4,000 en promedio.

En caso de tener más de 30 habitaciones, cubrir una cuota extra.

Es necesario mantener los estándares exigidos por la organización para no perder la certificación.