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Desabastecimiento de combustibles afecta a Argentina

Carencia de petróleo y bencina se ha agravado durante los últimos días, lo que ha subido enormemente los precios.
Desabastecimiento de combustibles afecta a Argentina
Crédito: Depositphotos.com
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Los problemas de escasez siguen afectando a Argentina. Cuando ya parecían olvidados los inconvenientes por la falta de alimentos en los supermercados de ese país, ahora se suma el desabastecimiento de combustibles.

El problema se estaría registrando en algunas bencineras de Buenos Aires, en las que durante el fin de semana no se encontraba gasoil (petróleo), y la venta de nafta (bencina) era racionada.

De hecho, los carteles que indican la falta de combustible aún se repiten en numerosas expendedoras de gasolinas de la Capital argentina, como también en varios puntos del país. En el interior de la nación sudamericana la situación se agrava todavía más porque el combustible se vende a precios mucho más elevados, reconocen medios locales.

Las razones del desabastecimiento aún no se han señalado con certeza, no obstante han surgido voces que culpan tanto al gobierno de Cristina Fernández -mandataria argentina- como a las compañías bencineras.

Raúl Castellanos, representante de la Federación de Expendedores de Combustibles y Afines del Centro de la República Argentina (FECAC), reconoce que la carestía de combustibles se debe a "la reticencia por parte de las compañías a entregar el producto".

En tanto, Manuel García, titular de Estaciones de Servicio Independientes, denunció que "el responsable de que no haya bencina es el Estado, las autoridades son las únicas culpables de lo que pasó". Por lo mismo, exigió al gobierno argentino "la inmediata aplicación, sin temores ni reservas, de la Ley de Abastecimiento" para solucionar el desabastecimiento en las estaciones no pertenecientes a las firmas petroleras.

El panorama para la administración Fernández no es del todo alentador. A la actual crisis de escasez de combustibles, se podría sumar el corte de las carreteras en manos de los agricultores argentinos, quienes amenazan con cerrar las rutas si el gobierno no retira el nuevo sistema de gravámenes a las exportaciones de soja y girasol.