Finanzas

Por qué construir un historial crediticio

Abrir una cuenta de ahorro u obtener una tarjeta de crédito puede ser la llave para ingresar al mercado financiero. Aprende las claves para formar un buen historial crediticio y conviértete en un sujeto confiable para recibir financiamiento.
Por qué construir un historial crediticio
Crédito: Depositphotos.com

Si planeas cambiar de automóvil, adquirir una casa o iniciar tu negocio, el financiamiento puede marcar la diferencia entre hacer realidad tu proyecto o sólo quedarte con las ganas. Al igual que en las relaciones personales, crédito es sinónimo de confianza; y la confianza de un banco no se gana de un día para otro. Así que es momento de empezar a construirla.

El primer paso es, hasta cierto punto, algo obvio, aunque no todos están conscientes de él. Para acceder a un préstamo es indispensable ser "alguien" en el sistema financiero. Es decir, estar integrado al mercado por ser usuario de algún servicio. Y la puerta de entrada más fácil es a través de la apertura de una cuenta de ahorro.

Si tienes un empleo formal, seguramente tu empresa abrió una cuenta de nómina por ti para depositar tu quincena. La ventaja de estas cuentas es que no tienen costo de mantenimiento e incluyen una tarjeta de débito con la que puedes realizar compras y pagos de servicios. Asegúrate de contar siempre con fondos suficientes, ya que el monto de cada operación será descontado en forma automática. De esta manera, con un buen manejo de tu cuenta y el pago puntual de tus obligaciones, darás una primera señal de responsabilidad al mercado.

En caso de que seas un trabajador independiente, puedes abrir tu propia cuenta de ahorro o cheques. La buena noticia es que hoy existen bancos que sólo piden $50 de depósito inicial, y que no te cobran comisión si mantienes un saldo promedio mínimo mensual. Pero también toma en cuenta las restricciones en cuanto al número de retiros de cajeros automáticos por mes a los que tienes derecho o en qué sucursales bancarias puedes realizarlos sin costo.

Usa el crédito a tu favor
Apenas te vuelvas "visible" gracias a los movimientos que hagas en tu cuenta de ahorro y tu tarjeta de débito, las instituciones financieras comenzarán a bombardearte con ofertas de tarjetas de crédito. En un principio, todas parecen excelentes opciones. Y esto en parte es cierto, pues si las utilizas con inteligencia se convertirán en aliadas clave para construir un buen historial crediticio.

Pero ten cuidado: la posibilidad de sólo realizar los pagos mínimos puede llevarte a la tentación de gastar el dinero que no tienes. No olvides que la tasa de interés anual de una tarjeta de crédito llega, incluso, al 80%, comprometiendo meses enteros de salario para saldar tus deudas. Lo ideal es que tu plástico te ayude tanto a facilitar el pago de tus gastos -financiándote sin costo hasta por un plazo de 45 días- como a aprovechar ofertas. La forma más efectiva de usar la tarjeta a tu favor es pagar el total de la deuda, algo que sólo hace el 30% de los tarjetahabientes en México.

Los especialistas recomiendan no tener más de dos tarjetas de crédito. Con el manejo de una, aprenderás a ordenar tus pagos y a sacar provecho de los beneficios de programas de membresía. Una buena idea es que domicilies el pago de servicios como el teléfono o la televisión por cable con cargo a tu tarjeta. Esta sencilla táctica te evitará retrasos en los pagos y, además, obtendrás descuentos en el costo mensual.

Conserva otro plástico para salir de imprevistos como el pago de un servicio médico de emergencia o la pérdida, robo o clonación de tu tarjeta principal. La previsión es punto muy bien visto por las instituciones de crédito, y puede ser fundamental para dar el próximo paso: obtener tu primer préstamo.

Evita caer en el despilfarro y pide un crédito -que no supere el 20% o el 30% de tus ingresos- pensando en adquirir bienes que te ayuden a consolidar tu patrimonio, y no para comprar electrodomésticos o para tomarte vacaciones. Considera el costo total de un préstamo, el cual no sólo se compone por la tasa de interés sino también por los costos de apertura, comisiones, etc. Toma todo esto como un gasto fijo que debes incluir en tu presupuesto y que será lo primero que pagues apenas recibas tu quincena.

"En los créditos existen tres reglas: leer muy bien los contratos antes de firmarlos para estar consciente de los compromisosque se asumen; presupuestar para estar seguro de que voy a poder cumplir en tiempo y forma con mis obligaciones y, principalmente, saber elegir, pues hay un crédito para cada cosa", asegura Miguel Tijerina, director de gobierno corporativo y comunicación institucional del Buró de Crédito.

Solicita tu informe crediticio
Último paso: solicita tu primer informe crediticio vía teléfono, fax, correo electrónico, mensajería, etc. En México existen dos empresas privadas que prestan ese servicio: Buró de Crédito y Círculo de Crédito. Se trata de un registro puntual sobre tu comportamiento de pago de cada financiamiento contratado durante los últimos 24 meses. Pero no sólo contiene información sobre incumplimientos, también incluye la buena conducta de las personas físicas o morales.

A partir de la recepción de tu solicitud, el plazo para enviarte tu reporte es de cinco días hábiles. Puedes obtener un informe gratis una vez al año, siempre que la entrega se realice por correo electrónico o lo recojas en las oficinas de las empresas. Si pides un segundo reporte en el mismo año, deberás pagar $18.

"La gente no debe preocuparse por un incidente como olvidar pagar el teléfono un mes", afirma Tijerina, quien agrega: "Un historial crediticio es nuestra currícula, una carta de presentación para aspirar a un mejor financiamiento y, por tanto, hay que hacer el mayor esfuerzo para que sea el adecuado".

En síntesis, un informe crediticio muestra qué tan confiable eres al momento de pedir dinero prestado para financiar una compra y que, en consecuencia, los bancos tomarán muy en cuenta. Las instituciones financieras prefieren clientes con dos o tres años de historia y que cuenten con una carpeta personal que no incluya referencias negativas en materia de deudas.

Un Reporte de Crédito Especial (RCE) contiene tres grandes secciones:

1) Datos generales del usuario: nombre, RFC, fecha de nacimiento, los últimos cuatro domicilios reportados y los dos últimos empleos.

2) Datos generales de todos los créditos del usuario: tipo de crédito, institución que lo otorgó, fecha de inicio, fecha del último pago, saldo actual, saldo vencido (en caso de que aplique) y monto a pagar.

3) Panorama de tu historial crediticio: fecha de tu primer registro en el buró, un apartado especial con el nombre de los otorgantes de crédito u otras empresas que han solicitado tu reporte en los últimos 24 meses y la fecha en que se efectuó cada consulta. Nadie puede consultar tu reporte sin tu autorización.

En el caso del Buró de Crédito, se utiliza la siguiente escala:

* Cada pago realizado en forma puntual se registra con un 1.
* El atraso de un mes con un 2.
* El de dos meses con un 3, y así sucesivamente hasta llegar a 9.
* La información permanece en el historial de los usuarios durante 6 años.

Revisa cuidadosamente tu informe y asegúrate de que no contenga datos erróneos. Si no estás de acuerdo con alguna información, puedes presentar una aclaración para pedir a los otorgantes de crédito la corrección de los datos reportados. El otorgante tiene 30 días para responder. En caso de no hacerlo, el Buró o el Círculo de Crédito deben cambiar la información de acuerdo a tu solicitud.



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