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Bienvenidos a la era tecnológica

Nuestro negocio tiene 25 años en el mercado. Desde hace tres, la segunda generación trabaja en puestos medios. Notamos que los fundadores están renuentes a invertir en herramientas tecnológicas para hacer crecer la compañía, tanto en la parte administrativa como en la operativa. ¿Cómo logramos que la generación mayor vea en la tecnología un verdadero aliado para nuestro crecimiento? Víctor Hugo Vázquez
Bienvenidos a la era tecnológica
Crédito: Depositphotos.com
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En 1958 surgió el invento considerado por muchos historiadores como el más importante de la historia tecnológica. Ese año, Jack St. Clair Kilby desarrolló el primer circuito integrado, mejor conocido como microchip, lo que dio nacimiento a dispositivos como las computadoras personales o las calculadoras de bolsillo. A partir de ese momento la industria tecnológica no ha parado en el desarrollo de nuevos instrumentos para facilitar la vida y hacer más fáciles las tareas cotidianas.

Hoy, en el mundo existe la denominada "generación tecnológica", que son todos aquellos jóvenes que se integran a la vida escolar o laboral y que prácticamente nacieron con una computadora y un teléfono celular bajo el brazo. Cuando llegan al terreno laboral buscan la forma de automatizar los procesos existentes o implementar tecnología para mejorar la productividad.

Y en las empresas familiares no es la excepción. Comúnmente, cuando una empresa ya tiene muchos años en el mercado, sucede que los procesos se ejecutan como se han hecho toda la vida. ¿Por qué? Simplemente porque funciona. Pero cuando llega al mando la segunda o tercera generación -regularmente jóvenes con nuevas ideas y sumergidos en el mundo tecnológico-, quieren llevar "modernidad" a la compañía y comenzar a invertir en ese rubro.

He aquí el primer problema: el desconocimiento por parte de los fundadores sobre el tema. Hablamos de personas mayores de 60 años, que no están profundamente relacionadas con, por ejemplo, las tecnologías de la información. El segundo obstáculo es su forma de pensar, pues les cuesta trabajo comprender por qué la nueva generación quiere hacer las cosas diferentes si toda la vida las han hecho igual y sin problemas.

Imagínate que tienes una fábrica de telas, desde hace 35 años y operas con tus mismas máquinas que funcionan a la perfección. Lu recepcionista contesta todas las llamadas del negocio y cuentas con una conexión a Internet modesta, pero que cumple su cometido (acceso a la web y enviar y recibir correos electrónicos).

El sucesor, que es tu hijo, te dice que es urgente cambiar todas las máquinas por unas modernas que lo hacen todo automático, que necesitan un conmutador que permita descargar los mensajes de voz a las computadoras y un servidor con gran capacidad de almacenamiento para acceder a Internet a velocidades supersónicas.

Lo primero que pensarías es "ahora resulta que mi hijo dice que las cosas no se hacen como las he hecho en los últimos 35 años y que hay que cambiar todo". La renuencia a la inversión tecnológica no es un problema sólo de las empresas familiares, sino de las empre-sas en general.

Pero, ¿cómo lograr convencer a los fundadores de que es necesaria la inversión en tecnología? Aplica en la organización estos cuatro puntos.

1. Ve paso por paso. No puedes migrar de un entorno en el que no tienes tecnología a uno demasiado tecnológico porque es demasiado costoso. La recomendación: comienza poco a poco y no trates de dar un mega-salto. Una mala y costosa inversión te podría dejar fuera de competencia.

2. Mantén informado al fundador. La mejor manera de lograr que el dueño de la empresa o la primera generación acepte tu proyecto de inversión es que, en primer lugar, le expliques claramente los beneficios de la tecnología y cómo eso le traerá mayores ganancias a la empresa. Recuerda que no están peleados con su dinero. Si tienes la capacidad de demostrar los grandes beneficios que conseguirás con la inversión, no podrán negarse. Explícales que con una baja inversión será suficiente.

3. Enséñales tecnología. Cuando les digas las ventajas, no entres en argumentos tecnológicos. Se muy simple; explica todo casi con manzanas, pero sin tratarlos como niños. Tienes que introducirlos poco a poco al tema y que ellos noten las grandes ventajas que les traerá la tecnología. No les digas los nombres de lo que necesitas, eso sólo complica la situación; diles cómo funcionan y en qué les beneficiará: "Con un conmutador inteligente le daremos mejor atención a los clientes y entonces nos comprarán más".

4. Pide sólo lo necesario. Si ya lograste convencer a la primera generación de que se necesita una inversión en tecnología, no hagas que se asusten con todo lo que quieras comprar. Recuerda que tienes que cambiar poco a poco al entorno tecnológico. Pide sólo lo necesario.

XAVIER ENRÍQUEZ FRUTOS. Socio consultor de ProfitConsulting. xenriquez@profitconsulting.com.mx.