Tecnología

Empresas tienden puentes entre los ordenadores y la televisión

El mayor obstáculo para estos novedosos dispositivos es que los consumidores tienen que cambiar su comportamiento para aceptar la televisión interactiva.
Empresas tienden puentes entre los ordenadores y la televisión
Crédito: Depositphotos.com

El 10 de junio Hewlett-Packard hacía público su receptor digital que transfiere los contenidos audiovisuales desde el ordenador o Internet a cualquier televisor de alta definición. Un mes antes, Netflix había lanzado un dispositivo para transmitir películas y programas de televisión de Internet directamente a los televisores de sus suscriptores. Mientras, Apple ha estado desarrollando los servicios asociados a Apple TV, firmando en mayo un acuerdo con HBO para transferir programas como "Los Soprano" desde su tienda online iTunes a los televisores de pantalla ancha. El denominador común: todas estas empresas están tendiendo puentes entre los ordenadores y la televisión.

Pero no está nada claro que todos estos esfuerzos vayan a dar sus frutos. La tecnología para conectar Internet con los televisores tradicionales -es decir, las conexiones sin cable y el acceso a banda ancha- existe, pero según expertos de Wharton, todo proyecto para ofrecer entretenimiento en cualquier aparato implica entrar en un mundo de incertidumbres. El mayor obstáculo para estos novedosos dispositivos es que los consumidores tienen que cambiar su comportamiento para aceptar la televisión interactiva. ¿Realmente los consumidores quieren ver un video de YouTube en la pantalla grande?

Asimismo, todos los esfuerzos de Netflix, Apple y HP están basados en sistemas cerrados. Apple TV, que se comercializa a partir de 229 dólares, se conecta con iTunes. Gracias al dispositivo de Netflix únicamente se pueden ver las películas seleccionadas en "Watch Instantly" y se precisa un ordenador que tenga instalado Windows. Y aunque el receptor digital de HP -llamado HP MediaSmart Connect-, es compatible con varios formatos de video y audio, está basado en Windows de Microsoft y para adquirir o alquilar películas sólo admite el servicio CinemaNow. En otras palabras, no existe un dispositivo digital perfecto.

"Se pueden ver muchos contenidos a la carta", dice Kendall Whitehouse, director senior de Tecnologías de la información de Wharton citando la selección de películas y programas de televisión disponibles online a través de Hulu.com, un sitio web creado recientemente y puesto en marcha gracias al acuerdo entre NBC Universal y News Corp. "El tiempo de arranque es instantáneo y la calidad es buena, así que, ¿cuál es el problema? Me siento delante de mi ordenador pero quiero verlo en la gran pantalla. Quiero verlo en mi televisor, en el momento que desee y en mi casa. El reto son esas tres últimas yardas (91,44 cm.) entre Internet y la televisión".

De hecho, dependiendo del servicio del que disponga el consumidor, es posible que un centro de entretenimiento tenga múltiples receptores, incluyendo los de los suministradores de televisión por cable como Comcast y Time Warner.

No obstante, las empresas tecnológicas se venden basándose en el concepto de salón digital, donde el contenido es interactivo y suministrado a través de múltiples canales, como por ejemplo por cable, sin cable o por Internet. Empresas como Netflix, Disney, Amazon.com y Apple están ampliando la distribución digital de los medios de comunicación. El 10 de junio, Disney declaraba su intención de mostrar online películas como "Buscando a Nemo" en un proyecto conjunto con su red ABC. Paul Yanover, vicepresidente ejecutivo y director de Disney Online, afirmaba durante una entrevista que dicho esfuerzo era otro ejemplo de cómo los contenidos de Disney podían ser aprovechados en múltiples plataformas. Asimismo, empresas de telecomunicaciones y por cables como Comcast y Verizon están trabajando para que sus receptores sean más interactivos.

Expertos de Wharton creen que estos esfuerzos están construyendo puentes entre el ordenador personal y la televisión, pero que están basados en el supuesto de que los dos aparatos acaben convergiendo. Sin embargo, David Hsu, profesor de Gestión de Wharton, recuerda que dicho supuesto no constituye una certeza. Hsu sostiene que existe cierta desconexión entre el salón digital y lo que realmente quieren los consumidores. "En teoría se deberían observar convergencias entre el ordenador personal, la televisión y la evolución de los contenidos. Pero por el lado de la demanda no está muy claro qué quieren los consumidores". La solución radica en intentar diversos modelos de negocio, dice Hsu.

Según el profesor de Empresa y Políticas Públicas de Wharton, Gerald Faulhaber, tampoco está muy claro si los consumidores realmente desean el concepto del salón digital tal y como lo proponen las empresas de tecnologías y medios de comunicación. "Transferir contenidos entre varios dispositivos constituye un problema real únicamente para un número reducido de personas. En estos momentos la demanda simplemente no es muy elevada", dice Faulhaber.

Whitehouse es más optimista. "Existe un nicho de mercado sin satisfacer". Aunque ahora mismo es relativamente pequeño, crecerá rápidamente?, predice.

¿Convergencia? Las cosas están cambiando

En opinión de estos profesores de Wharton, el llamado salón digital y toda la convergencia entre los medios de comunicación que ello conlleva están en estado de cambio. Y es posible que el propio concepto del salón digital sea un error, que tal vez el televisor y el ordenador simplemente no estén hechos para converger. El profesor de Marketing de Wharton, Peter Fader, sostiene que la idea del salón digital carece en cierto sentido de un objetivo claro. "Toda la idea del salón digital ignora una idea fundamental. Una buena analogía sería ¿Qué voy a hacer para cenar hoy? Podría ir a un buen restaurante. O simplemente hacerme un burrito. Se trata en todo caso de comodidad y control. El burrito que me hago en el microondas es ver una película en el ordenador. El restaurante elegante es la gran pantalla que tienes en tu salón y toda la experiencia de meterte de lleno en la película. Harás ambas cosas".

Fader y otros expertos señalan que la infraestructura básica para fusionar el mundo web y los sistemas de entretenimiento de los hogares ya está disponible. Por ejemplo, algunas empresas de medios de comunicación están suministrando contenidos a través de múltiples plataformas: online, sin cable y por cable. Pero hasta que el problema de interoperabilidad se resuelva, los consumidores continuarán encontrando dificultades para tender puentes entre el ordenador personal y el televisor. "Todo el mundo parece estar en deuda con sus receptores", señala Fader. "Las empresas están más obsesionadas con la tecnología y los dispositivos que con los servicios prestados", cuando lo que deberían hacer es centrarse en facilitar el acceso a contenidos con cualquier tipo de receptor.

Buscando el halo

Estas tecnologías del salón digital se parecen bastante, y esto se debe a que las empresas están intentando reproducir el llamado "efecto halo" de Apple, donde un dispositivo o servicio genera a su vez demanda de otros productos de la propia empresa.

Los motivos que hay detrás de cada una de las empresas que compiten por el salón digital son muy diversos. Por ejemplo, tal y como explica Whitehouse, la empresa Netflix está anticipándose al momento en que su negocio principal -alquiler de DVDs por correo-, empiece a declinar. Amazon ha adoptado una estrategia similar: vender música y películas en formato digital puede ser más rentable que enviarlas físicamente. "Reconozco el mérito tanto de Netflix como de Amazon. Están buscando más allá de sus modelos actuales y experimentando con modelos nuevos", dice Fader.

En cuando a las empresas de medios de comunicación, siguen experimentando con nuevos proyectos como Hulu, que ofrece online y de forma gratuita películas y programas de televisión con publicidad. Otros servicios ofrecen descargas en el ordenador o modelos de alquiler de videos. En opinión de Hsu, algunos de estos modelos empresariales sobrevivirán. El reto será suministrar tecnología y servicios que no puedan ser copiados por, por ejemplo, las empresas de cable, que ya ofrecen videos bajo demanda a través de sus receptores.

"Las empresas captarán todo el valor cuando descubran algo que no pueda ser reproducido por las Comcasts del mundo. Netflix ha hecho algunos avances permitiendo a los suscriptores que gestionen online las películas solicitadas. Pero en mi opinión los avances tendrían que ser mucho más innovadores", dice Hsu.

No obstante, por el momento las empresas que tienen la vista puesta en el salón digital están imitando lo que han hecho las empresas por cable. Los modelos de más éxito han sido los basados en la suscripción o el pay-per-view; en ambos casos se necesita un dispositivo receptor. "La justificación de estos receptores es que los consumidores quieren interactuar con dispositivos de un modo que les resulte familiar", señala Hsu.

Efectivamente, en estos nuevos modelos de negocio de oferta de entretenimiento uno de los mayores obstáculos es el comportamiento de los consumidores, añade. Los consumidores no están acostumbrados a combinar las funciones de un televisor y un ordenador personal y compartir contenidos entre ellos. Hsu espera que haya más innovaciones y experimentos en el futuro. "La tecnología cada vez es más sofisticada y se producirá cierta fusión entre los ordenadores, la televisión e Internet. Pero, ¿qué va a hacer que la gente interactúe con estos dispositivos y máquinas? Tendrá que haber algo diferente a lo que ofrece la televisión".

La batalla por la banda ancha

En opinión de Faulhaber, aparentemente, lograr cierta convergencia entre la televisión y los ordenadores personales no es un problema tecnológico muy complicado. Por ejemplo, las redes sin cable wi-fi son un modo fácil de compartir información entre el ordenador y el televisor, y muchas empresas están empleando dicha tecnología.

Pero Faulhaber espera que se produzcan complicaciones en la banda ancha. Por ejemplo, en estos momentos no se emplea mucho la banda ancha para descargar o ver videos a través de los nuevos servicios de Netflix, Amazon y Apple. No obstante, si el salón digital despega, el significativo incremento en el uso de la banda ancha generaría problemas a empresas como Verizon y Comcast, que ofrecen servicios competitivos, y también en el suministro de contenidos en los hogares, explica Faulhaber. El control sobre los contenidos introducidos en la red podría convertirse en un problema polémico si se populariza el uso de Internet a través del televisor.

"La mayoría de estos receptores emplean cable de banda ancha como canal de distribución independiente; pero no es tan independiente como se cree porque la información tiene que pasar en cualquier caso a través de un modem", explica Faulhaber. "Esto podría ser un problema si el uso de Internet en la televisión se generaliza. Si ver videos a través de las redes de banda ancha se pone de moda, se podrían sufrir ciertas limitaciones porque las redes tal vez no puedan soportar la carga. Habrá que buscar alguna solución. Si cada vez hay más televisores que emplean la banda ancha empezarán a surgir problemas".

fuente: http://wharton.universia.net