De medio tiempo

Haz de la tarjeta tu primer financiamiento

Un plástico puede ayudarte mucho más que a comprar una pantalla de plasma sin intereses o cargar la cuenta de tu celular. Si sabes manejarlo con inteligencia, puede financiar tu salto de empleado a emprendedor.
Haz de la tarjeta tu primer financiamiento
Crédito: Depositphotos.com

Las tarjetas de crédito ya son parte importante de la vida de muchos mexicanos. Es más, hoy son el producto financiero más utilizado en el país, con 18.5 millones de plásticos, gracias a las ventajas que ofrece como medio de sustitución del efectivo y de acceso a planes de financiamiento.

En general, la tarjeta es utilizada para financiar gastos corrientes, el súper del mes o "lujos" personales, como ropa, el último gadget de moda o las vacaciones familiares que el banco permite liquidar entre seis y 12 cuotas sin intereses. Pero lo que poca gente toma en cuenta es que este instrumento también puede ser determinante a la hora de emprender un proyecto personal: desde vender por catálogo hasta elaborar dulces en casa. Siempre que se respeten ciertas reglas, puede convertirse en tu principal, y a veces única, fuente de financiamiento.

Andrea, por ejemplo, es una empresa mexicana líder en la venta de calzado por catálogo. Para esta compañía, con sede central en León, Guanajuato, la tarjeta de crédito se ha convertido en la segunda forma de pago utilizada por sus vendedores, después del contado. "Resulta una muy buena ventaja para nuestras "estrellas" (como la compañía llama a sus vendedores), ya que con ella se pueden financiar hasta 45 días", dice René González, coordinador de Administración de Andrea.

Sin un plástico, los vendedores deben pagar su mercancía al momento de retirarla, ya sea de contado, con una tarjeta de débito (que descuenta el importe en forma automática de una cuenta bancaria) o con vales de compra. Andrea puede llegar a otorgar créditos a un mes de plazo, pero sólo a vendedores que cuentan con seis a ocho meses de actividad y con un buen historial de ventas y pagos.

Con una tarjeta de crédito, en cambio, el financiamiento es automático. Y Andrea -que además de calzado ofrece líneas de accesorios, lencería, pantalones de mezclilla y cosméticos- no establece límites de compras, más allá de los fijados por la propia institución emisora de la tarjeta.

Cómo empezar
Si cuentas con una tarjeta de crédito y estás decidido montar un pequeño negocio, lo primero que debes hacer es definir qué actividad quieres realizar. Si lo que te atrae es el contacto con la gente y las ventas, tu mejor opción podría ser unirte a las más de 1.2 millones de personas que hoy se dedican a la venta directa en México. 

En cambio, si quieres elaborar algún producto artesanal, como pasteles para cumpleaños, o instalar una oficina en casa, también puedes ayudarte con la tarjeta de una tienda departamental o de un supermercado, donde seguro encontrarás esa mezcladora o impresora que necesitas. A diferencia de los bancarios, estos plásticos no suelen aplicar comisiones por apertura, anualidad o tarjetas adicionales. Otra ventaja son las promociones especiales para sus clientes, como compras a plazos sin intereses (que no ofrecen las empresas de venta directa).

Pero con todas sus ventajas, una tarjeta de crédito es un arma de doble filo. Si no la utilizas con un plan financiero que te respalde, tu negocio puede terminar en bancarrota antes de comenzar, ya sea porque tus gastos de inversión son excesivos o porque pagas intereses descomunales. "Generalmente no medimos qué porcentaje de nuestros ingresos debemos destinar al pago de nuestra tarjeta, y ese factor es clave", comenta Enrique Arias Zamarripa, director de Registro y Análisis Financiero de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef). "Por eso, en México ya empieza a haber altos índices de morosidad en tarjetas de crédito".

Las 5 máximas de las tarjetas de crédito
Los especialistas en finanzas personales aconsejan que los usuarios de tarjetas sigan cinco reglas, que bien puedes aplicar cuando la utilices para tu negocio. 

1. Lee bien tu contrato. Es fundamental que conozcas tus obligaciones, pero también tus derechos como tarjetahabiente. Y eso va más allá de tu límite de crédito o la fecha mensual de pago. "Hay que preguntar bien por los beneficios adicionales, como los seguros en caso de siniestros", dice Arias Zamarripa. ¿Sabías que muchas tarjetas sólo aplican una cobertura contra extravío, robo o clonación a partir del momento en el que el usuario denuncia el problema? La protección previa es algo que muchos dan por sentado, y que además no se menciona cuando intentan convencernos de adquirir una tarjeta.

2. Infórmate sobre los costos de tu tarjeta. En México, las instituciones que otorgan créditos están obligadas a informar a los usuarios sobre el llamado Costo Anual Total (CAT), que incluye todos los cargos inherentes a un financiamiento, como comisiones, intereses y cargos adicionales. Según un estudio de la Condusef publicado en marzo pasado, la diferencia entre el CAT de distintas tarjetas de crédito bancarias que circulan en el país puede llegar al 109%. La Efe Clásica de Inbursa registró el CAT más bajo, con un 42.82% anual, mientras que la Azul de GE Money registró la cifra más alta, con un 152.58 % .

3. Utiliza tu tarjeta para financiar pagos dentro de tu presupuesto. Si caes en la tentación de gastar por arriba de tus posibilidades, deja el plástico en casa. En este punto la elaboración de un presupuesto se vuelve un elemento clave. Si tienes una sola tarjeta, determina qué porcentaje de tu línea de crédito destinarás a tus gastos personales y familiares y cuánto al negocio. Y aún si tienes una tarjeta exclusiva para tu actividad empresarial, define de antemano cuánto gastarás en la adquisición de mercancía o insumos, de acuerdo a los pedidos que tengas y del tiempo que puedas esperar para recuperar tu inversión. En el caso de la venta multinivel, la oferta es variada y puedes adquirir desde un cosmético de $30 hasta un par de botas de piel de $600. Pero si no presupuestas tus gastos e inviertes en forma ordenada, te dejarás llevar por las ofertas o novedades y terminarás con un enorme stock en casa.

4. Abona el total de tu saldo y en forma puntual. La forma más inteligente de utilizar una tarjeta de crédito es pagando el total de tu saldo, pero es algo que en México solo hace el 30% de los tarjetahabientes. De esta forma, te estarás financiando a 45 días y evitarás el pago de intereses, que en México llegan a triplicar los que se aplican en Estados Unidos. Además, utilizando tu plástico en forma adecuada desarrollarás un buen historial crediticio, lo que hará que tu banco incremente el límite de tu crédito luego de un lapso de tiempo e incluso te lleguen ofertas de crédito de otras instituciones. Y con un mayor financiamiento, podrás hacer crecer tu negocio.

5. Cancela la tarjeta que no uses. De hecho, los especialistas recomiendan no tener más de dos plásticos; uno para pagos regulares y otro con el saldo suficiente para hacer frente a imprevistos, como un accidente o la pérdida de otra tarjeta. Lo que no tiene ningún sentido es que conserves una tarjeta y no la utilices nunca, ya que eso no te dará ningún beneficio, no ayudará en nada a construir un buen historial crediticio y encima te generará costos fijos, como el de la anualidad.



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