Recursos Humanos

5 tipos de empleados complicados

No todo está perdido con este tipo de trabajadores. Aquí te enseñamos cómo conocerlos y aumentar su productividad.
5 tipos de empleados complicados
Crédito: Depositphotos.com

Mientras que la mayoría de los empleados se llevan bien con los demás y hacen su trabajo sin ningún problema, las personas difíciles, que se encuentran en casi cualquier organización, rompen el ritmo de trabajo, hacen difícil la comunicación entre todos, incomodan a otros, o simplemente resisten de modo pasivo. Tienen el problema crónico de dar quejas, expresar un punto de vista negativo o presentar un comportamiento problemático en sus relaciones con los demás.

Un carácter conflictivo no es productivo para tu negocio, al contrario, entorpece muchos procesos. Sin embargo, de los muchos tipos de empleados complicados existen algunos que posiblemente puedes encaminar en una correcta conducta para tu empresa. Sólo necesitas cocerlos mejor y preparar una estrategia adecuada de interacción.

Aquí te ofrecemos una lista 5 de las tipologías de personas conflictivas más comunes en una empresa, junto con la solución más adecuada para enfrentarlos.

1. Personas poco comunicativas

Hablan poco y no son conscientes de lo poco que ayudan. A menudo son problemáticos debido al escaso compromiso que aceptan, por lo que suelen enfadar al resto de compañeros.

Soluciones:

Lo mejor para tratar a este tipo de empleados es que los bombardees con preguntas para invitarlos a hablar. Procura que tus interrogantes sean lo más detalladas posibles. Formula preguntas abiertas, es decir, que no se puedan contestar con un sí o un no.

2. Personas que no escuchan.

Son personas sumamente frustrantes. No sólo no prestan atención sino que acostumbran a hacer mal su trabajo.

Soluciones:

Cuando les hayas dicho lo que querías, añade una frase como esta: "Veamos si me he explicado bien. ¿Podrías repetirme lo que he dicho?" Este tipo de personas tienen dificultades para recordar lo que se hizo la semana anterior, asegúrate de que recuerden lo necesario para hacer bien su trabajo.

3. Personas que sueñan despiertas

Su productividad cae en picado cuando empiezan a divagar y cometen más errores, muchas veces motivadas por el aburrimiento.

Soluciones:

Encárgale asuntos que tengan que compartir con otro empleado que se ocupará de mantenerla atenta. Asume que esta clase de personas no sirven para labores rutinarias. No cometas el error de encargárselas.

4. Personas solitarias

Ten en cuenta que son poco dadas a trabajar en equipo. Parecen distantes y eso, a menudo, tiene un efecto negativo sobre el equipo, que se traduce en una reducción del libre intercambio de ideas.

Soluciones:

Ten en cuenta que no les vas a cambiar, procura adaptarte a ellas. Concédeles la intimidad que necesitan. Muchas veces, este tipo de personas prefieren rehuir el cara a cara; utiliza siempre que puedas el teléfono.

5. Personas reservadas

Guardan secretos o no comparten cierta información con el resto del equipo. Lo son o bien porque necesitan que se les reconozca su valía o porque les da sensación de poder.

Soluciones:

Procura pedirles información concreta, si es necesario por escrito. Cuando obtengas la información necesaria, agradéceles su ayuda para que sientan que ha hecho un bien al grupo.