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Acento Mexicano: Posiciona tu producto

Juan Manuel Alvarado logró impulsar la producción a escala de artesanías mexicanas.
Acento Mexicano: Posiciona tu producto
Crédito: Depositphotos.com

Juan Manuel Alvarado, fundador de Acento Mexicano tenía un sueño: impulsar la producción a escala de artesanías mexicanas. Y así lo hizo. Hoy, su empresa de artículos de decoración mantiene un crecimiento del 35% anual y comercializa más de 800 productos en almacenes de México y el extranjero, como Liverpool, Sam’s Club, Sanborns, Target (en Estados Unidos) y El Corte Inglés (en España).

La fórmula maestra, asegura Alvarado, ha sido apostar por el diseño tanto en las artesanías y su empaque como en su exhibición. Eso fue clave para posicionar el producto y la marca. El gran reto, cuenta, fue hacer uso de la tecnología para superar la nostalgia de lo “hecho a mano” y dinamizar el segmento de las artesanías.

Todo comenzó en 1995, cuando en búsqueda de ingresos adicionales mientras estudiaba en la universidad, el emprendedor comenzó a vender en una carreta de un centro comercial. Las artesanías, que compraba a pequeños productores, eran novedosas porque reflejaban el espíritu popular de México, pero con un estilo refinado y elegante. Fue tal la demanda que, al año siguiente, el emprendedor definió un modelo de negocio que tendría como eje principal una estrategia muy puntual de producción y distribución.

El crecimiento no se hizo esperar. Dos años después, con el fin de convertirse en fabricante, Alvarado invirtió sus ganancias en maquinaria. ¿Para qué? Acento Mexicano enfocaría sus esfuerzos a la producción y, en consecuencia, obtendría el control total sobre la calidad de sus productos.

Las metas de la compañía eran ofrecer calidad a un precio competitivo, además de mejorar ciertos procesos internos como la reducción de tiempos de entrega y difusión. “La idea era que la producción en serie y el volumen multiplicarían el impacto de la marca”, recuerda el empresario.

Las cartas estaban puestas sobre la mesa. La firma se dedicaría a producir y, por lo tanto, el siguiente paso era definir a través de quién vendería los artículos, ya que estaba decidido que no iban a abrir tiendas propias.
 
Entonces, Alvarado seleccionó tres canales de distribución: cadenas comerciales, tiendas detallistas (mueblerías, tabaquerías de hoteles y regalerías) y clientes institucionales (corporativos y dependencias de gobierno).

Así, gracias a una acertada estrategia comercial y a la “tecnología aplicada al producto y a la empresa” –que implicó la implementación de SAP, Business One en 2006, para manejar los procesos–, hoy se pueden adquirir candelabros, portarretratos, baúles y floreros de Acento Mexicano en Canadá, Alemania, Puerto Rico y Sudáfrica, por mencionar algunos puntos de venta alrededor del mundo.

A mediano plazo, la compañía planea operar un centro de distribución en EE.UU. Este año se enfocará en consolidar su presencia en Centroamérica y el mercado nacional, en donde participa con 3,000 puntos de venta en los 32 estados del país.

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