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El negocio después del divorcio

Si una pareja tiene una empresa, una separación no tiene por qué significar el fin de su sociedad. Aprende cómo actuar ante esta situación.
El negocio después del divorcio
Crédito: Depositphotos.com
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Una de las decisiones más importantes para cualquier emprendedor es definir con quién se lanzará al mundo empresarial. La recomendación es siempre asociarse con personas de confianza, con las que se tengan formas similares de trabajar, de pensar y, sobre todo, de vivir. Al final, el gran reto es encontrar un aliado que comparta el mismo compromiso que tú con el proyecto.

Es que tener un socio es prácticamente como contraer matrimonio. Pero, ¿qué sucede cuando, literalmente, tu socio está casado contigo? Posiblemente, el desarrollo de tu empresa dependa en gran medida de la buena relación que exista entre ustedes. Sin embargo, en todo buen negocio existe una regla de oro: planear bajo distintos escenarios.

Así que si tienes un negocio en pareja, es importante que, además de analizar estrategias operativas o aspectos financieros, establezcas qué pasaría si en un momento dado el amor se acaba. La buena noticia es que existen muchos casos de parejas que siguieron su relación de trabajo aún después de divorciarse. Pero para ello hay que planificar.

La inteligencia emocional
En primer lugar, ten en cuenta que el éxito o fracaso de la relación mercantil depende de las circunstancias que llevaron a la separación y, por lo tanto, del nivel de confianza que los miembros mantengan entre sí. Está claro: las posibilidades de continuar en una sociedad con el ex cónyuge depende del buen manejo de las emociones de cada uno.

¿Cómo hacerlo? Es básico que la pareja se comprometa desde el principio a que la relación de trabajo –sin importar lo que pase– siempre será armónica. Aunque éste es justo el reto de una empresa familiar, el consejo es que, luego de definir que abrirán un negocio en conjunto, redacten un código de ética en donde fijen dónde está el límite entre la casa y la empresa. De esta manera, en caso de que el matrimonio termine, la compañía no sufrirá.

Aunque suene difícil y hasta idealista, es importante que ambos respeten el ambiente laboral, ya que la oficina no es ni debe ser vista como un campo de batalla para resolver asuntos personales. Para ello, diseñen reglas de comportamiento dentro del trabajo, con las que los dos se sientan cómodos.

De esa forma evitarán que los conflictos derivados de la convivencia diaria sea la causa del fin de la empresa.

Además, los dos pueden recurrir a especialistas dedicados a ayudar a parejas en situaciones similares. Es importante que cada cónyuge contrate ayuda externa en forma indepen-diente, para tener una visión objetiva y así analizar mejor las cosas.

De hecho, Mauricio Carrillo, abogado especialista en divorcios, aconseja a los que están en esta posición, tomar sesiones de terapia de pareja para que aprendan a manejar mejor sus emociones y poder resolver asuntos pendientes, para concentrarse en el presente y futuro de su relación y su emprendimiento.

Ahora, cuando la relación está terminada, hay distintas formas de evitar que el negocio se vea afectado y hasta siga creciendo. Para lograrlo, sigue estos seis consejos básicos.

1. Busca apoyo profesional. Existen mediadores y abogados dedicados a tratar con parejas que se están divorciando y tienen un negocio. Ellos pueden ayudarlos a llegar a un acuerdo más práctico, en el que ambos estén contentos con el resultado y sin necesidad de terminar en duras peleas.

2. Escucha a quienes pasaron por lo mismo. Una separación puede realizarse sin gritos y peleas para mantener el negocio a flote, si se hace con tiempo y paciencia. No serán la primera pareja en separarse, así que pídele consejo a personas que han pasado por lo mismo.

3. Contempla la disolución de la sociedad. Antes de seguir trabajando con tu ex pareja, es importante que tengan en cuenta que por más esfuerzo que hagan al final la sociedad puede no funcionar. Organicen una reunión con sus abogados, quienes redactarán los términos de una posible terminación de la sociedad. Deberán incluir cláusulas que indiquen cómo se venderá la empresa y qué le corresponde a cada uno. Platícalo con tu socio hasta que ambos queden satisfechos.

4. Separa tu vida privada del trabajo. Lo más importante para la empresa es su éxito. Si vas a trabajar con tu ex cónyuge, y aunque suene obvio, no busques una nueva pareja dentro del personal. Eviten además hablar sobre la separación con otros miembros de la empresa, aunque sean amigos personales.

5. Establece distancia. De ser posible, trabajen en oficinas diferentes, por lo menos durante los primeros meses de la separación. A partir de este momento, la mejor forma de comunicarse puede ser por teléfono, correo electrónico, o una junta semanal para tratar asuntos pendientes. Así no interferirán antiguos sentimientos y estarán más cómodos.

6. Mantén una relación cordial y cooperativa. Confía en que tu socio piensa a favor de la empresa y haz lo mismo, así los dos buscarán la mejor forma de crecer sin discusiones. Encuentren soluciones juntos, enfocándose en lo mejor para la compañía.

Protege tu negocio
Puede sonar poco romántico, pero según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el 13% de los matrimonios en México terminan en divorcio. Por eso, es importante que antes de casarte pienses en un trámite indispensable, aunque no obligatorio, que pocas parejas llevan a cabo: el acuerdo prenupcial.

De acuerdo con Carrillo Estrada, en México no existe una cultura de prevención y son los abogados quienes deben resolver los problemas posteriores a un divorcio. Sin embargo, los contratiempos legales pueden prevenirse con la redacción de este simple documento.

Un matrimonio es una unión de amor, pero también es un contrato civil. Desde que inician los trámites para la boda, las parejas deben elegir la forma en que quieren estar unidos legalmente: como Sociedad Conyugal o por Separación de Bienes.

Ten en cuenta que desde ese momento queda definido el destino de tu patrimonio. En un régimen de separación de bienes, cada cónyuge es dueño de lo que adquirió antes y durante el matrimonio. Con la sociedad conyugal, las posesiones previas a la unión y adquiridas durante ésta son de los dos.

Aquí es donde entran los acuerdos prenupciales o “capitulaciones matrimoniales”. Se trata de un convenio donde se especifican los bienes de cada individuo y su objetivo principal es proteger el patrimonio individual de cada cónyuge y mantener el riesgo económico al mínimo.

Al firmar una capitulación matrimonial, cada uno de los esposos será el propietario de lo que aporte al matrimonio, de los bienes adquiridos posteriormente y de todas sus ganancias después de la boda, como los ingresos y crecimientos de una empresa.

Si bien puedes redactar tu propia capitulación, Carillo Estrada recomienda que ambos esposos contraten un abogado, quien velará por la seguridad de sus pertenencias. Una vez que reciban asesoría, los dos tienen que enlistar todos sus bienes y, en caso de divorcio, especificar qué le pertenece a cada quién.

No olvides que este proceso es un contrato que requiere de validez oficial, por lo que tienes que registrarlo ante un notario público e inscribirlo en el Registro Público de la Propiedad y de Comercio.

Si no realizaste este trámite antes del matrimonio, no te preocupes: estos convenios se pueden establecer tanto antes como después de casarse. Abrir una empresa con tu pareja es un buen momento para redactar una capitulación y establecer el porcentaje que le corresponde a cada uno.


 


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