Finanzas

Evita las catástrofes financieras

No permitas que un suceso inesperado ponga en riesgo tu estabilidad económica o la de tu negocio. ¿Tus mejores armas?, la previsión, el ahorro y los seguros.
Evita las catástrofes financieras
Crédito: Depositphotos.com
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No permitas que un suceso inesperado ponga en riesgo tu estabilidad económica. ¿Tus mejores armas?, la previsión, el ahorro y los seguros.

Cuando Isabel perdió su empleo, las deudas invadieron a su familia. El ingreso de su esposo ya no era suficiente para pagar los gastos más importantes, como la escuela particular de sus dos hijos. Además, su marido había tenido un accidente automovilístico y necesitaba una operación de rodilla. Su recuperación sería lenta y, por si fuera poco, no contaba con prestaciones básicas para acceder a servicios de salud.

El problema de este matrimonio es que en sus 15 años de casados nunca se preocuparon por crear un fondo ni adquirieron un seguro que les permitiera superar situaciones inesperadas. ¿La consecuencia? De un día para otro, la familia Gutiérrez tuvo que cambiar radicalmente su estilo de vida.

La dura lección que Isabel aprendió es que, aunque no es posible predecir el futuro y evitar un imprevisto o accidente (como la pérdida del empleo, una enfermedad, divorcio, robos y hasta una catástrofe natural), podemos prepararnos para que su impacto económico sea menor. ¿Cómo hacerlo? El primer paso es prevenir.

“Cualquier persona que no lleve una adecuada administración de su propio riesgo tiene amplias probabilidades de sufrir un imprevisto”, señala Gerardo Aparicio Yacotu, catedrático de la Universidad Panamericana (UP) y especialista en Administración de Riesgos.

Y los números demuestran que millones de mexicanos podrían estar en el lugar de Isabel. De acuerdo con estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en mayo de este año el desempleo subió un 5.1%, el índice más alto desde 1996. Y según la Secretaría de Salud, la falta de un seguro de gastos médicos provoca crisis económicas en dos millones de familias mexicanas al año.

Más vale prevenir…
Un imprevisto puede mermar significativamente el patrimonio de una familia e, incluso, llevarla a la ruina. Así que mide tus riesgos y trabaja en el diseño de un plan de protección. Lo primero es realizar un balance de tus finanzas, es decir, un análisis detallado de tus percepciones y tus gastos, con la finalidad de determinar tu capacidad de ahorro.

Utiliza la siguiente tabla y define cuánto ganas, cuánto gastas y cuánto puedes ahorrar.

¡Atención! Si al comenzar tu balance descubres que tienes deudas, no te detengas y continúa con la proyección financiera. En tu caso, deberás hacer un plan de reestructuración para poner un alto a tu situación de endeudamiento.

Algo muy importante: no te olvides de que tú, como individuo, también entras en la lista de gastos. “Tú eres tu mejor proveedor. No pierdas de vista cuánto cuestas y sobre todo recuerda que debes cuidarte”, sugiere el catedrático de la UP. Al realizar el balance de tus gastos personales, incluye estudios, capacitación, manutención, diversión y todo aquello que te genere un bienestar emocional.

Para planear no hace falta tener mucho dinero. Por el contrario, aunque tu ingreso no sea elevado, detecta tu capacidad de ahorro y oriéntalo a la prevención de riesgos. Los expertos aseguran que un 10% de tus ingresos es la cantidad adecuada para comenzar a ahorrar.

Calcula tus riesgos
Una vez medida tu capacidad de ahorro, enumera las situaciones negativas a las que te podrías enfrentar. Contempla factores como enfermedades familiares, el contexto macro económico, la situación de tu empresa, el avance de tu plan de carrera profesional, patrimonial y de retiro. No descartes los desastres naturales, sobre todo si vives en una comunidad con tendencia a huracanes e inundaciones.

Incluye panoramas pesimistas como la pérdida de trabajo, quiebra de tu negocio o fallecimiento del cónyuge, y plásmalos en papel. Repásalos y confirma que te atemorizan. A este proceso se le llama conciencia de la prevención.

Éste es un tema todavía lejano para la mayoría de los mexicanos, pero al igual que la cultura del ahorro, poco a poco gana terreno. “Hoy los jóvenes de 25 años ya están pen-sando en su retiro y cada vez más parejas prevén la educación superior de sus hijos”, refiere Lorenzo Gallardo Cuesta, director de Líneas Personales de Seguros Monterrey New York Life.

Los mejores instrumentos
El siguiente paso es elegir los instrumentos de ahorro e inversión que más se adapten a tu plan de prevención de riesgos. Analiza qué es lo que te dejará más tranquilo. La escala de valores y herramientas las decides tú, porque un proyecto de protección personal debe ser un traje a la medida.

“Lo mejor es iniciar con elementos de bajo riesgo que te den acceso a tus recursos de forma inmediata. Este primer colchón contra riesgos se calcula de tres a seis meses de gasto”, asegura Gallardo.

Una vez que tienes una cantidad reservada para sorpresas (como una cuenta de ahorro), lo siguiente son las inversiones a mediano y largo plazo, donde destines más capital y recibas mayores rendimientos. Los fondos de inversión o seguros combinados son herramientas muy adecuadas.

Como recomienda Gallardo, debes considerar tu capacidad de generar ingresos como un activo. “Por lo general aseguramos un coche o una casa, pero hay que empezar por asegurarte a ti mismo, que eres el generador de ingresos”. Así, los primeros recursos serán un seguro médico, de vida o contra desempleo.

En un principio, no te preocupes por las primas altas. Lo principal es contar con protección, incluso con aportaciones muy bajas y deducibles altos. A la larga, podrás modificar las condiciones de tus seguros.

Otro aspecto importante que debes considerar es la longevidad. Sí, vivir durante muchos años también entra en la lista de pendientes a futuro. Pero este apartado requiere de una preparación especial, pues hay que pensar en el retiro desde mediana edad para que la jubilación no nos tome por sorpresa.

Estar bien protegidos no significa únicamente tener recursos para salir del problema, sino incrementar el ahorro conforme pasa el tiempo. Por ello, invertir es la opción.

Actualmente, las aseguradoras cuentan con instrumentos que combinan protección y planes de ahorro que, a la larga, se multiplican a partir de un esquema de canalización de los recursos a fondos de inversión. Es el caso de los seguros de vida. “Los hay de muy bajo costo y tiempo después pueden convertirse en productos más robustos. Esta es la mejor forma de estar protegido en tiempos difíciles”, indica Gallardo.

¿Cuándo empezar a planear? Cuando se empieza a trabajar. “Las herramientas de prevención son como los cimientos de una casa: mientras más fuertes, mejor. A más pisos, más seguridad”.

Teniendo como base una visión de ahorro e inversión a corto, mediano y largo plazo, es necesario reiterar que el ahorro deberá adoptarse no sólo como hábito, sino como disciplina de vida.

¿Cómo andan tus finanzas?
Ingresos. Suma tus ingresos por sueldo mensual y anual. En caso de que tu salario no sea fijo, calcula un promedio de lo que percibes mensualmente. No te olvides de los bonos de productividad, de ahorro, reparto de utilidades y aguinaldo.

Egresos. Haz una lista de tus gastos, tanto mensuales (renta, hipoteca, teléfono) como los una periodicidad trimestral, semestral o anual (tenencia, impuestos, seguros, etc.). Incluye tus consumos corrientes, como comida, gasolina, diversión y viajes.

Calcula la diferencia. Resta los egresos a tus ingresos. La cantidad restante será tu capacidad de ahorro y el punto de partida de tu plan de prevención.

Haz ajustes. Si el saldo del ejercicio no fue positivo, quiere decir que gastas más de lo que recibes y, por lo tanto, no tienes capacidad de ahorro. Revisa nuevamente los egresos y elimina aquellos puntos de los que puedas prescindir.

¡Cuidado!
Hay acciones que atentan seriamente contra tu seguridad financiera. Ten en cuenta que debes evitar…

• Cancelar seguros o retirar inversiones anticipadamente. Con el paso del tiempo vas ganando derechos y, si los das de baja, los podrías perder.
• Dejar de lado tu plan. Por pequeños que sean, recuerda tener objetivos definidos y metas claras.
• Olvidar tu objetivo final. Confía en tu estrategia y en tu plan de ahorro. Dale tiempo al tiempo y modifica las condiciones de tus seguros e inversiones conforme lo necesites.
• Adquirir nuevas deudas para solucionar situaciones inesperadas. Aunque en caso de requerirlo, el costo-beneficio debe estar bien calculado para resultar favorable.
• Tomar decisiones apresuradas. Analiza la situación y actúa conforme a tu plan de emergencia financiera. Si años atrás te planteaste un panorama similar, te será más fácil reaccionar acertadamente.




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