Franquicias

El ABC de las franquicias

Si eres novato en el sector, aquí encontrarás los conceptos básicos para comprender cómo opera este modelo de negocios.
El ABC de las franquicias
Crédito: Depositphotos.com
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Y tú, ¿sabes exactamente qué es una franquicia? La definición dice que se trata de un formato de negocios dirigido a la comercialización de bienes y servicios, según el cual una persona física o moral (franquiciante) concede a otra (franquiciatario), por un tiempo determinado, el derecho de usar una marca, transmitiéndole los conocimientos técnicos necesarios que le permitan comercializar dichos bienes y servicios con métodos comerciales y administrativos uniformes.

Se trata, en otras palabras, de un modelo de negocios probado que cuenta con dos elementos clave. Uno de ellos es la marca, que es el signo distintivo que diferencia a un producto o servicio de otros de su misma especie disponibles en el mercado.

El segundo componente es el know how, que es la transferencia de tecnología y experiencia en las diferentes áreas que integran el negocio –como administrativa, operativa, mercadotecnia, publicidad, recursos humanos, servicio al cliente, procesos y proveeduría– por parte del franquiciante hacia los franquiciatarios, para establecer la estandarización de sus franquicias.

 

Ahora bien, ¿quién es el franquiciante? Es la persona física o moral, titular de los derechos de explotación de una marca y poseedor de un know how de producción y/o comercialización. Por medio de un contrato, concede al franquiciatario una licencia de uso de la marca de la cual es titular, transmitiéndole al mismo tiempo el know how correspondiente.

El franquiciante es el emprendedor, fundador, dueño y creador de un modelo de negocios, quien a base de tropiezos y logros acumula los conocimientos y la experiencia para que una tercera persona pueda emprender de forma más segura.

Entre las responsabilidades del franquiciante, se encuentran cuidar la reputación de la marca –que se construye desde la correcta selección de los franquiciatarios–, así como supervisar el funcionamiento de las franquicias a través de asistencia técnica y soporte.

 

Por su parte, el franquiciatario es la persona física o moral que adquiere contractualmente del franquiciante el derecho a explotar una franquicia. En el contrato se incluye el uso de una marca y la operación de un negocio de acuerdo con los conocimientos que le sean transmitidos.

Por lo tanto, su obligación es apegarse a los lineamientos, políticas y procedimientos de la franquicia, ya definidos por el franquiciante. Claro, éstos son mejorables, pero para que el franquiciatario pueda aportar nuevas ideas tiene que haber un mecanismo efectivo de comunicación entre ambas partes.

Otro actor relevante son los consultores en franquicias, que pueden ayudar a un negocio exitoso a desarrollar un modelo de franquicia y comercializarlo. Estas firmas cuentan con años de trayectoria y los respalda una experiencia surgida a partir de trabajar con negocios de diversos giros e industrias para desarrollar buenas prácticas.

Para informarte sobre cuáles son las consultoras autorizadas por el Gobierno, consulta el sitio Web de Asociación Mexicana de Franquicias (www.franquiciasdemexico.org).

Un modelo que ofrece valor

Seguramente te preguntarás: ¿por qué invertir en este modelo? La respuesta es sencilla: porque ofrece valor a través de una experiencia probada y una marca reconocida en el mercado –que implica trayectoria y reputación.

Video: ¿Por qué invertir en una franquicia?

La segunda pregunta es: si ya me capacitó y me enseñó a cómo llevar a cabo la operación del negocio, ¿para qué necesito luego al franquiciante? Una vez más, la respuesta es “valor”, que en este caso el franquiciante brinda al franquiciatario mediante una relación permanente y acceso a beneficios exclusivos, como la venta de productos, alianzas estratégicas con proveedores y un sistema administrativo en línea, entre otros.

Ningún modelo de negocios es mejor que otro, pero sí es importante que tengas claro cuáles son las diferencias entre una franquicia y otros modelos de negocio.

Por ejemplo, una licencia otorga el permiso para que alguien más use una marca e incluso fabrique productos con esa marca, bajo determinados lineamientos y con cierto fin. Pero a diferencia de una franquicia, no implica por parte del licenciatario el compromiso de supervisión de la operación.

Un modelo de distribución, en tanto, sólo ofrece a un emprendedor el acceso a productos y determinados canales de comercialización, para su venta a clientes finales.

Mitos y realidades 

Mito: una franquicia es un negocio 100% seguro.
Realidad: como en todo emprendimiento, el éxito de una franquicia depende de la capacidad, compromiso y trabajo del franquiciatario.

Mito: todos los negocios son franquiciables.
Realidad: primero hay que generar y documentar experiencia (know how), así como construir una marca.

Mito: todas las franquicias son costosas e inaccesibles.
Realidad: en el listado de Entrepreneur hay más de 200 opciones de baja inversión, que requieren de una inversión total de $250,000 o menos.

Mito: todas las franquicias son estadounidenses y de alimentos.
Realidad: según la AMF, el 68% del total de las marcas que operan en México son nacionales y operan en diferentes giros.

Mito: las franquicias son complejas y difíciles de operar.
Realidad: se trata de un modelo de negocios probado y sustentado en la experiencia previa del franquiciante.