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Atrévete a promocionar tu invento

Uno de los mayores desafíos del país es la generación de patentes. Innovamédica nos demuestra que las Pymes también tienen un importante papel que jugar.
Atrévete a promocionar tu invento
Crédito: Depositphotos.com
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Marcus Dantus, director general de Innovamédica, dice: “Siempre he querido cambiar el paradigma de Hecho en México por Inventado en México”. Y se lamenta: “En el país no desarrollamos tecnología y perdemos en competitividad. En maquila también nos ganan y en distribución no podemos competir porque nos supera Internet. Así que tenemos que inventar y generar más patentes”.

Dantus señala así uno de los grandes desafíos que enfrentan no sólo las Pymes, sino también las grandes empresas de México: la creación de productos y servicios innovadores, que coloquen al país en la vanguardia de la tecnología a nivel mundial. Y en ese sentido, Innovamédica muestra el camino.

Emprendedor desde hace varios años, Dantus recuerda los tiempos en los que coincidía en las reuniones de Endeavor y TechBa –un programa de aceleración de negocios en el que participa la Secretaría de Economía– con Emilio Sacristán, fundador de Innovamédica, quien entonces estaba desarrollando una empresa dedicada a la investigación, diseño y desarrollo de instrumental y tecnología médica que funcionara como un vínculo entre los investigadores de la academia y la industria.

La problemática que Sacristán había detectado era clara: la falta de fondos para la investigación científica en México. Y es que cuando había salido a buscar inversionistas para un proyecto, siempre escuchaba lo mismo: que en México la tecnología no era algo que se desarrollaba, sino que se importaba.

Pero antes de dedicarse de lleno a este plan, Sacristán –doctor en ingeniería biomédica del Instituto Politécnico Worcester (Boston, EE.UU.) y profesor investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana– viajó a Estados Unidos para realizar investigaciones sobre innovaciones médicas. Su sueño era que en México sucediera lo mismo que en el país vecino, es decir, que la academia fuera una incubadora donde se inventara instrumental nuevo, que luego fuera producido y comercializado por empresas especializadas.

Esta fue la razón que lo motivó a crear, en 2000 y en conjunto con Grupo Vitalmex (un holding mexicano de productos y servicios médicos) Innovamédica, una compañía que capta fondos privados para que en las universidades se puedan diseñar, desarrollar y probar materiales e instrumentos médicos innovadores.

Una vez constituida la empresa, su primera tarea fue desarrollar un dispositivo de asistencia ventricular que ayudara a bombear sangre al corazón. Fue así como la compañía fue capaz de inventar y desarrollar tecnología de calidad mundial, ser rentable y, de paso, hacer del sueño de Sacristán de generar patentes “hechas en México” una realidad. 

Valores protegidos

¿Pero qué es una patente? Es la certificación que otorga un gobierno, tanto a personas físicas como morales, que les permite explotar en forma exclusiva invenciones de nuevos productos o procesos durante un plazo improrrogable de 20 años, contados a partir de la presentación de la solicitud correspondiente. O como dice el artículo 16 de la Ley de la Propiedad Industrial (LPI), es el registro de una invención “susceptible de aplicación industrial”.

Pero atención, porque no se puede patentar lo que ya está inventado. Ni nadie puede registrar como propio un elemento de la naturaleza, como una bacteria, un virus y tampoco una fórmula física o matemática. Y mucho menos un esquema o método.

Tampoco puede registrarse un secreto industrial, como una fórmula, un proceso o un documento clave para la operación de un negocio, como por ejemplo una base de datos. “Pero hay que aclarar que sí pueden protegerse a través de diferentes mecanismos legales, como un contrato de confidencialidad”, aclara Manterola.

En el caso de Innovamédica, la patentabilidad de sus inventos resulta vital para asegurar su supervivencia y crecimiento, pues si no cuenta con una patente que demuestre una innovación en cuestiones de material médico, simplemente no puede venderla a ninguna compañía.

De hecho, la empresa que dirige Dantus recién acaba de abrir una nueva área de negocio dedicada a ofrecer servicios de inventiva y desarrollo de proyectos a terceros, “porque la patente avala lo nuevo o novedoso que un inventor está aportando y que nadie más ha hecho antes”, dice. “Y es un proceso complejo.”

Es importante señalar que una patente está protegida por la ley, por lo que su titular tiene el derecho de demandar el pago de daños y perjuicios a terceros que usen su invento sin su autorización.

Pero como señala Rafael Manterola, abogado especialista en propiedad industrial y socio de la firma Manterola Abogados, en México “el mayor número de patentes que se presentan ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) son de extranjeros, ya sean personas físicas o empresas extranjeras. Es que muchos mexicanos tienen el temor de que se divulgue su invención, pero esto no es así.”

Por ejemplo, y a diferencia de los registros de marcas, los expedientes de patentes sólo pueden ser consultados por el solicitante, por su representante, o por personas autorizadas por el mismo.

En el caso de Innovamédica, todo proyecto nuevo implica un proceso de análisis que incluye los siguientes pasos:

Antes de iniciar el desarrollo de un invento, primero se investiga si existe un mercado potencial y de qué tamaño es la oportunidad.
Se estudia la viabilidad técnica, es decir, qué tan factible de inventar o innovar resulta determinada opción.

Se evalúa si la innovación es patentable o no, si infringe alguna patente, así como cuál será la estrategia de propiedad intelectual a seguir.

De sueño a empresa

“A pesar de lo que generalmente se dice, México es un país de inventiva, lo que sucede es que hay desconocimiento en la materia”, comenta Marcus. Nosotros queremos generar ideas y rápidamente convertirlos en proyectos. Que los proyectos se vuelvan productos y que los productos generen empresas. Al país le urgen varios Innovamédica en diferentes áreas, para que el sueño de un investigador se lleve a cabo sin importar si los primeros años es rentable o no”.

Sacristán dedicó mucho tiempo en desarrollar un número de proyectos para Grupo Vitalmex. Sólo el desarrollo de un corazón artificial significó una labor de ocho años. Al principio, esta situación no fue la óptima en términos económicos, a pesar de que Innovamédica se mantenía a flote. Fue la entrada de Marcus Dantus la que vino a complementar la visión de negocios para que la empresa se convirtiera en un semillero rentable, donde los proyectos se incubaran e hicieran realidad.

De esta manera, se abrió una división que ofrece servicios empresariales, a la que algunos inventores, universidades y empresas especializadas en instrumental médico recurren para que los apoyen o directamente les desarrollen su proyecto. Actualmente tienen 19 en incubación, lo que genera la entrada de un mayor flujo de capital. “Así, encontramos el balance entre desarrollo interno y venta de servicios”, afirma el director general.

Este tipo de estrategias incrementó considerablemente la cartera de clientes de la compañía que, hasta 2007, trabajaba sólo con Vitalmex. Hoy, Innovamédica da servicio a 12 clientes y para 2010 los planes indican que serán unos 30.

“Si inventas o descubres lo que sea y no lo sacas al mercado, o no haces que le funcione a la sociedad; entonces, ¿de qué sirve?”, sentencia Dantus.

 

Los trámites para el registro

Si una empresa o persona quiere que su patente sea reconocida en más de un país, debe hacer el trámite ante las autoridades correspondientes de cada uno. La buena noticia es que existen tratados internacionales que facilitan el trámite. En el caso de México, los pasos son los siguientes:

1. Llevar al Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI) la solicitud de patente con los documentos del inventor y de su apoderado legal. Pagar $7,577.39 más IVA de derechos.
Atención: los inventores personas físicas tienen un descuento del 50% en la tarifa.

2. Presentar los documentos solicitados: descripción del invento (en qué consiste y cómo funciona) y la reivindicación de la patente (por qué se está haciendo este invento).

3. Incluir los dibujos técnicos que representen la invención y su funcionamiento.

4. El IMPI recibe estos papeles y revisa que estén en forma.

5. Luego realiza un análisis técnico para verificar que el invento cumple con los requisitos de novedad y que el diseño coincide con los dibujos entregados. También constata que no exista un invento similar que cumpla las mismas funciones y esté creado para el mismo fin.

6. El IMPI emite un documento concediendo la patente por 20 años. En ese momento, el inventor debe pagar por la concesión $927 durante los primeros cinco años, $1,720 anuales durante el siguiente quinquenio y $2,585 por los últimos 10 años. Luego de este tiempo, la patente entra a dominio público y cualquiera puede hacer uso de ella.

7. En caso de obtener una negativa, el IMPI emite un documento con las observaciones correspondientes. El representante legal puede argumentar y apelar la decisión.

Fuente: Uhthoff Gómez Vega & Uhthoff.

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