Recursos Humanos

La mujer en las empresas

La inserción de la mujer en el ámbito laboral cambió la sociedad. Si eres mujer y trabajas, ¡aprende a equilibrar tu vida personal con la profesional!
La mujer en las empresas
Crédito: Depositphotos.com
  • ---Shares
La inserción de la mujer en el ámbito laboral cambió la sociedad. Si eres mujer y trabajas, ¡aprende a equilibrar tu vida personal con la profesional!

La inserción de la mujer en las empresas ha traído cambios sustanciales en diversas dimensiones de la vida cotidiana, y posiblemente el impacto más significativo sea sobre la familia. Esto ha tenido también una influencia notable sobre el hombre, desde su propia identidad hasta el papel que juega en el hogar.

En el pasado, en ausencia de la mujer en el campo laboral, una mayoría abrumadora de hombres, en su calidad de proveedores de la familia, ejercían un liderazgo indiscutible, que hoy muchos comparten e incluso han cedido a su mujer, a consecuencia de un cambio de roles. Ella se ha vuelto también proveedora, situación que cambia la naturaleza misma de su relación. “¡El (la) que paga manda!”, dice un refrán popular.  

Desafortunadamente, muchos hombres consideran que la provisión de dinero les da derecho a controlar a sus mujeres y que legitima su poder en la relación de pareja. Al momento de que la mujer es remunerada y se vuelve también proveedora del hogar, las relaciones con su marido cambian y en muchas ocasiones ella gana independencia.

También es cierto que algunos hombres tienen problemas para aceptar que su mujer se desempeñe profesionalmente, pues consideran que es un rol que les corresponde a ellos. Existen innumerables casos de mujeres que son maltratadas por sus maridos, y ante la imposibilidad de ganarse la vida, mantienen situaciones insufribles.

Otras han tenido mejor suerte jugando roles tradicionales, al encontrarse con un compañero comprensivo que las ama y valora. Como padre de una hija (y tres hijos) no me queda duda de que a nuestras mujeres hemos de prepararlas concienzudamente para que sean felices y esto incluye darles todos los elementos para que sepan ganarse la vida.

“No te cases con el notario, sé tú el notario”, le decía un amigo de mi padre a su hija, que hoy es una alta ejecutiva de un banco en España. Sí, que tengan las mismas oportunidades que sus hermanos varones, que elijan sus caminos y como dice Serrat en una bella canción…. “Y que un día nos digan adiós”.

Desde hace varias décadas, hay un debate intenso sobre la conveniencia de la participación de la mujer en el mundo laboral. Hay quienes las ven como algo necesario y conveniente para mujeres (y hombres), al hacerlas más preparadas y capaces de ganarse la vida y menos dependientes económicamente de sus maridos. Por otro lado, existen personas que critican esta participación laboral, ya que suponen que ha impactado negativamente sobre las familias y el desarrollo de los hijos.

Al margen de este debate, es un hecho que el día de hoy es posible encontrarlas en cualquier posición dentro de las organizaciones, aunque es menos frecuente que ocupen cargos de alta dirección. A este fenómeno que las limita se le conoce como el “techo de Cristal”, que actúa como una barrera invisible que se opone al ascenso profesional de las mujeres. Éste, bien puede ser propiciado por el ambiente masculino propio de las organizaciones, que ven con desconfianza el que los puestos de jerarquía sean ocupados por mujeres.

La relación de pareja
La mayoría de los mexicanos deciden casarse, tener hijos y crear familias. Para estos casos está destinado el siguiente análisis sobre conciliación de roles en trabajo y familia.

En la relación tradicional de pareja hay una clara división de roles, y esto es más notorio en matrimonios con hijos menores. El rol principal del padre es el de proveedor y el de la madre se relaciona con el cuidado del hogar y de los hijos.

La incorporación de la mujer al ámbito laboral implica un cambio de roles con relación al caso anterior. En este caso es posible observar un desplazamiento de ella hacia el trabajo, dejando un vacío en la familia. Muchas parejas desempeñan estos roles por necesidad, con el fin de compensar el hueco familiar de formas muy diversas, como por ejemplo con la ayuda de chicas de servicio y parientes como los abuelos y tíos.

Este esquema suele requerir de la participación de los hijos en las labores domésticas, e incluso se vuelve necesaria una mayor presencia del padre en el hogar. Esta combinación de roles puede representar la única salida para familias que aspiran a proporcionar a sus hijos un mejor nivel de vida, aunque puede tener costos importantes en familia debido a su desatención, sobre todo cuando hay niños pequeños.

También existen casos complejos –que en ocasiones incluso pueden ser dramáticos– que desafortunadamente son muy comunes en la sociedad mexicana. Se trata del rol de la mujer en ausencia de su pareja, que se amplía con la intención de proveer y a la vez cuidar a la familia. En este caso la mujer realiza un doble papel.
En la práctica, este rol es desgastante y difícil de cumplir, ya que ambas dimensiones suelen demandar gran atención y sólo existe una persona para realizarlos.

La ausencia del hombre puede darse en dos sentidos: a) por una ausencia real, cuando en verdad él no está en el hogar por diversas razones como una separación, divorcio o muerte,  y b) por una ausencia virtual, cuando el hombre, aún estando presente en el hogar, no cumple con una función de proveedor ni realiza labores domésticas y de asistencia de los hijos, desatendiendo simultáneamente las dimensiones de trabajo y familia. 

Existe la posibilidad de flexibilizar los roles tradicionales tanto para el hombre como para la mujer y esto puede ser una opción interesante para muchos matrimonios y, de hecho, son muchas las parejas que lo ponen en la práctica el día de hoy.

Para ello es precisa una adecuada coordinación en la pareja, donde la cooperación por parte del hombre en el eje de familia es esencial. Entonces, hombre y mujer intentan conciliar razonablemente su vida familiar con su trabajo.

Cuando hay una combinación de roles, en el caso del hombre la orientación hacia el trabajo es mayor que hacia la familia, y en el caso de la mujer la orientación a la familia es mayor que la del hombre, pero también está orientada hacia el trabajo.

En el caso de que resulte conveniente, podría optarse por cambiar roles, obligando a que el hombre destine más tiempo a labores del hogar que la mujer. Aunque esta práctica no es común, conozco matrimonios que han logrado establecer exitosamente una relación de este tipo. También conozco casos en que este cambio de roles genera una presión que no les resulta fácil manejar.

El balance trabajo y familia
El modelo anterior propone una combinación de roles en que hombre y mujer se orientan simultáneamente a familia y empresa, aunque con intensidades diferentes en cada una de estas dimensiones. Puede ser utilizado con gran eficacia en el caso de las mujeres que laboran en la empresa de su familia, siempre y cuando estas organizaciones estén dispuestas a ser flexibles para permitir el desarrollo integral de sus mujeres.

En el caso de una mujer que trabaja en la empresa familiar y en algún momento desea casarse o ser madre, mi consejo es que se establezca un nuevo esquema de trabajo, sin que por ello deba relajarse el nivel de exigencia. Esta flexibilización podría consistir principalmente en el otorgamiento de horarios de trabajo más cómodos y permisos más frecuentes para ausentarse cuando la familia lo requiera. Dependiendo de la naturaleza del trabajo, podría permitirse la realización de algunas labores fuera de la oficina. 

Pero la realidad es que muchas veces, ante la noticia de un casamiento o embarazo, la familia piensa que la mujer ya no tendrá el mismo nivel de compromiso con la compañía y que, al final, tendrá que elegir entre alguno de sus roles. Si bien esta consideración podría ser cierta en algunos casos, hay muchas ventajas con las cuales una mujer puede compensar esta situación, como su sensibilidad y el nivel de responsabilidad, sólo por citar algunas.

Según la psicóloga española Carolina Pérez Dueñas, de la Universidad de Granada, “el hombre se dedicaba a cazar y traer comida para la familia, desarrollando una gran orientación para localizar a sus presas. Se sentía valorado por su trabajo y no necesitaba valorar las relaciones con los demás. Él era el buscador de comida. La mujer aseguraba la evolución de la especie, cuidando a los bebés y controlando los alrededores de la cueva. Desarrolló una gran orientación en distancias cortas y la percepción de los pequeños cambios en la conducta de los niños y adultos”.

Este “sexto sentido” de las mujeres debe ser bienvenido en las empresas. De hecho, estas organizaciones suelen tener las puer-tas abiertas para ellas, sobre todo si son parte de la familia propietaria. Si las mujeres se desarrollan en un ambiente de libertad, donde les sea posible cumplir con un mínimo de sus obligaciones familiares, es común que florezcan realizando aportaciones muy valiosas a favor de sus organizaciones.   

A veces, los hermanos o primos varones de una mujer pueden ver en ella una competencia en su carrera para ocupar el puesto de dirección, aunque también es posible que estén convencidos de que no podría con el peso de la responsabilidad de ser líder una vez que crezca su familia. Quizá tengan razón, pero una mujer siempre merece la oportunidad de demostrar su interés en el trabajo y su capacidad. Es una pena que mujeres valiosas sean descartadas de la posibilidad de ser sucesoras, simplemente por el hecho de ser mujeres. 

* Por Imanol Belasteguigoitia Rius, Director del Centro de Desarrollo de la Empresa Familiar (Cedef) del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Autor del libro "Empresas familiares:
su dinámica, equilibrio y consolidación".
imanol@itam.mx


DECÁLOGO FEMENINO
 
1. Prepárate. Una buena educación te abrirá puertas, independientemente de los caminos que elijas en tu vida (dentro o fuera de la empresa familiar).

2. Cree en ti. La confianza en uno mismo es necesaria para lograr cualquier objetivo.

3. Responde a tu llamado. Busca tu plenitud como ser humano, siguiendo los caminos que tu corazón te señale.

4. Haz un plan de vida. Considera las diversas dimensiones de la vida (trabajo, familia, sociedad, salud, etc.) y traza tus objetivos y estrategias para lograrlos.

5. Persevera. Cuando encuentres resistencias en tu camino (llamado), no pienses en abandonarlo, sino en que esos tropiezos te harán más fuerte.

6. Sé tu misma. Expresa tu naturaleza y estilo propios. Imitar a otros no suele conducir a buenos resultados.

7. Haz equipo. Comparte tus pensamientos con tus seres queridos y busca su apoyo. Si tienes pareja, busquen armonizar sus planes para así remar en la misma dirección.

8. Concilia. Mantén un balance entre trabajo y familia, así como con otras dimensiones de la vida.

9. Disfruta a tu familia.  Pasa el mayor tiempo posible con tus seres queridos y no permitas que los problemas y dificultades del trabajo afecten tu vida familiar. 

10 Vive con alegría. Sin importar las circunstancias, deja fluir el amor en ti para ser más plena y feliz.