Franquicias al alcance de todos

Antes, las franquicias en México se asociaban con empresas extranjeras e inaccesibles para pequeños empresarios. Descubre las opciones que hoy ofrecen para todos.

Hasta hace pocos años, las franquicias en nuestro país se encontraban principalmente identificadas con el sector de alimentos y vinculadas a marcas extranjeras; negocios que no eran accesibles a pequeños y medianos emprendedores debido a los elevados montos de inversión necesarios para iniciar en este esquema de negocio. 

Esta tendencia se ha revertido. Actualmente, podemos encontrar franquicias de los más diversos giros (predominando el sector servicios) que hoy alcanzan cerca de una cuarta parte de la oferta de franquicias en nuestro país. De igual forma, y desde 1994, predominan en el panorama nacional las franquicias de origen mexicano, las cuales hoy representan más del 60 %.

Desde hace algunos años, empresarios nacionales han detectado la necesidad de crear conceptos de inversión que asimilen los beneficios del esquema de franquicias, pero que, al mismo tiempo, lleguen a otros sectores que no cuentan con recursos suficientes para incorporarse a estas redes de negocio.

Una de las funciones sociales de las franquicias es acercar a pequeños y medianos empresarios a mercados globalizados, que cada día son más competidos.  De no formar parte de una red, éstos no podrían participar exitosamente en tales mercados, logrando así sinergias, economías de escala y solidez de marca. Esto permite a los empresarios hacer frente a las grandes redes de distribución encabezadas por compañías transnacionales, las cuales aprovechan también las ventajas de este modelo de negocios.

Las franquicias de bajo monto de inversión surgen al detectar la inquietud de personas que se sienten atraídas ante la idea de ser sus propios jefes. Sin embargo, haciéndolo mediante un negocio independiente, pero que al mismo tiempo forma parte de una red que les permite compartir todas sus ventajas.

Finalmente, el desempleo en nuestro país también es un factor que mueve a antiguos empleados a buscar nuevos medios de subsistencia a través de negocios bien establecidos. Pero, generalmente, éstos carecen de recursos para realizar inversiones importantes, por lo que las franquicias de baja inversión, abren la puerta para que estos nuevos empresarios aseguren su ingreso sin exponer gravemente sus ahorros.

Es así como las franquicias ya no se perciben sólo como un esquema de inversión, sino que también como una forma de autoempleo. Ésta, con un adecuado enfoque, apoyo y fomento, puede representar una parte importante de la solución a los problemas sociales y económicos por los que atraviesa hoy nuestra sociedad.

Ahora bien, hay que tener presente que una franquicia no significa una solución mágica ni implica el éxito garantizado. Todo negocio, inversión o empresa representan un riesgo que hay que evaluar; la ventaja es que bajo el esquema de franquicias este riesgo se minimiza.

Resulta fundamental evaluar de forma adecuada aquella franquicia en la que se pretende invertir. Se deben conocer las implicaciones legales, el entorno financiero y el mercado así como el soporte y asistencia que se van a recibir y el nivel de involucramiento personal que requiere. Recuerda que no todos los perfiles son adecuados para todas las franquicias, por lo que es responsabilidad de todo futuro franquiciatario, investigar y asegurarse sobre el tipo de franquicia que va a adquirir.

Afortunadamente, hoy existen diversos medios de información, desde portales en internet, la propia Asociación Mexicana de Franquicias, hasta firmas de consultoría que ofrecen servicios personalizados al momento de invertir, lo cual permite minimizar aún más los riegos a la hora de elegir una franquicia.

Por: Alcázar y Compañía
www.alcazar.com.mx

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