Plan de Negocios

Reglas de conviviencia de la empresa familiar

Esta guía te ayudará a convertir tus relaciones personales (y de parentesco) en lazos profesionales que fortalecerán el negocio.
Reglas de conviviencia de la empresa familiar
Crédito: Depositphotos.com

Trabajar con miembros de la familia es una situación que puede volverse difícil, delicada y desafiante. Puede sacar a relucir lo mejor de ti y de tus parientes en sus relaciones laborales, pero también puede presentarse lo peor. Existe la posibilidad de minimizar o pasar por alto errores u omisiones en que incurran tus familiares o ser excesivamente crítico y exigente.

¿Por qué ocurren estas situaciones? Las relaciones de trabajo entre familiares son complicadas por múltiples razones:

Sabes demasiado acerca de la otra persona, pues tienes acceso a información privada sobre ella.
Lo más probable es que ya hayas enfrentado conflictos (personales) con algunos de tus parientes.

Tienes años de experiencia con ellos, tanto positiva como negativa.

Conoces las fibras que “encienden” y “apagan” a los integrantes de tu familia, así como sus pensamientos, sentimientos y comportamientos que recompensan, convencen o apaciguan; o bien que castigan, amenazan y descartan a los demás.

Tal vez no te agrada tu familiar o eres muy cercano a él, lo que significa que puedes ser demasiado crítico o sobreprotector, respectivamente.

Se corre el riesgo de ejercer una férrea supervisión del equipo de trabajo o que ésta sea escasa.
Como resultado de tu conocimiento de los integrantes de tu familia y la cercanía que tienes con ellos, quizá experimentes dificultad para ser racional, lógico, certero o justo con tus pensamientos, sentimientos y comportamie-tos. Esto en lo que se refiere a la interacción diaria en el campo laboral.

En consecuencia, tu relación con ellos tanto en el trabajo como en el plano personal se verá afectada. Para comenzar a corregir esta situación, toma en cuenta estas diez reglas que te ayudarán a hacer de tu negocio una “empresa familiar de 10”.

1. Tienes que acercarte a la otra persona y reconocer que la relación de trabajo actual no está funcionando de manera óptima porque las cosas marchan ya sea “demasiado bien” o “demasiado mal”.

2. Luego, necesitas discutir el impacto que el comportamiento o las actitudes de ambas partes están teniendo en otros colaboradores y en la compañía como un todo.

3. El siguiente paso consiste en acordar reuniones juntos o por separado con un administrador de recursos humanos o un consultor externo experimentado. Éste además deber ser neutral, objetivo y sin temor a hacer observaciones y recomendaciones puntuales.

4. Es fundamental que todos los parientes que forman parte de la compañía se comprometan a trabajar en conjunto para mejorar y maximizar la presente relación por su propio bien y por el de la organización.

5. Después, ambos necesitan estar de acuerdo en que desean colaborar para lograr que el ambiente de trabajo sea más profesional y menos personal. Para ello, convengan no permitir que sus sentimientos –sean positivos o negativos– interfieran en el espacio laboral.

Estas tácticas sólo funcionarán si se faculta a alguien en quien confíes –incluyendo a un familiar– para controlar y frenar las acciones que estén guiadas por emociones irracionales. En otras palabras, todas las decisiones que se llevan a cabo y que pasan por alto o son excesivamente críticas del comportamiento de tus parientes.

6. Hay que determinar los objetivos específicos que cada uno esté de acuerdo en alcanzar, para que las conductas y actitudes estén dirigidos hacia la consecución de los fines y la misión del negocio. Asegúrate de que las metas que se establezcan sean específicas, medibles y susceptibles de ser evaluadas. Pero, sobre todo, que sea factible materializarlas con éxito.

7. ¿Qué sigue? Verificar que los puestos y funciones de cada uno de los miembros de la familia sean claros, objetivos, racionales y están descritos perfectamente en el manual de funciones de la empresa. Es común que las relaciones de trabajo se vengan abajo si se deja de lado este paso.

Cuando un colaborador de cualquier nivel se confunde acerca de “quién es responsable de qué”, entonces surgen los conflictos y malos entendidos. Por lo que disminuye la productividad y la satisfacción de los trabajadores y la de los clientes. Para evitar este tipo de situaciones, coordina esfuerzos con el departamento de recursos humanos para hacer explícitas las obligaciones de cada individuo.

Esta faceta de trabajar en conjunto dentro de una organización se refiere no sólo a las tareas y habilidades de cada persona, sino también a las relaciones de cada integrante y sus fuentes de poder e influencia. Esto incluye tiempo, salario, bonos, empleados y equipo.

8. Determina las reglas de los procesos internos. Por ejemplo, quién puede ejecutar qué clase de decisiones, quiénes están implicados en ello y cómo se tomarán las resoluciones (de manera individual o en comité).

Otro proceso a considerar es cómo comunicarte con otros y, en particular, con cuáles otros. Este punto se refiere, básicamente, a quién está incluido en el esquema de la comunicación y por qué. Para tener una idea más clara al respecto, piensa en las siguientes preguntas:

¿Todos los implicados deben estar al tanto de lo que sucede?
¿Se está dejando fuera del esquema de comunicación a gente clave por razones de poder o celos?
¿O se está incluyendo a personal inadecuado por razones particulares?

9. Este consejo es esencial para construir la confianza. Empieza por reconocer la situación actual. De esta manera, serás apreciado y valorado por abordar un tema que otros conocen pero se muestran reticentes a sacarlo a colación. Ve más allá y garantiza que los demás puedan confiar en lo que dices y haces, respaldando tus pensamientos y acciones con argumentos convincentes.

Luego, cuando te comprometas a cambiar el statu quo, cumple tu palabra y comunica los logros alcanzados. Cerciórate de que tus actos hablen por sí solos, y cuando no sea así, ofrece explicaciones claras. Además, actúa con integridad, honestidad y veracidad en todo lo que emprendas.

Verifica que tienes el conocimiento, aptitudes y habilidades para desempeñarte en un nivel alto. Si no es así, busca capacitación, encuentra un mentor o rediseña tus labores y responsabilidades para que coincidan con aquello que haces mejor o eres especialista. Nada destruye la confianza más rápido que la incompetencia.

10. El décimo y último tip implica mostrar las cualidades positivas de las relaciones interpersonales. El hecho de que estés emparentado con alguien no significa que debas quererlo o rendirle tributo, especialmente en el trabajo. Aunque tampoco se trata de que la compañía sea la cancha para resolver los problemas familiares.

Lo que sí se requiere es que muestres respeto por otras personas, en especial por tus parientes. No necesitas ser adulador y ostentoso en tus elogios o críticas hacia ellos, pero sí profesional y propio, sea cual sea la naturaleza de tus sentimientos y actitudes hacia los otros, sobre todo hacia la familia.

La confianza es el elemento clave para construir relaciones sólidas dentro de una organización.
Verifica que los puestos y funciones sean claros, objetivos y están descritos perfectamente.

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