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Crea una oferta irresistible

Conoce a Fever, una discoteca con ambiente retro que apostó por un concepto diferente, alianzas ganadoras y membresías exclusivas para atraer clientes.
Crea una oferta irresistible
Crédito: Depositphotos.com

En la batalla por vender más existe un factor que bien puede ser el fiel que incline la balanza para que una persona prefiera una opción sobre otra: la experiencia ofrecida al consumidor. Ésta –y no sólo la calidad y el servicio– puede diferenciar lo mismo una cafetería que una computadora del resto de la oferta que hay en el mercado. De ahí que la experiencia va de la mano de un concepto. Por lo que conviene que éste sea claro y original.

La discoteca Fever, inaugurada en 2009, apostó por esta idea. Hugo Van Belle, de origen holandés y uno de los socios fundadores, afirma que el aspecto que distingue a este sitio de otros es que se trata de “un lugar muy producido, un concepto único”.

Ubicado en la bohemia y cosmopolita colonia Condesa de la Ciudad de México, este centro nocturno ocupa un local relativamente pequeño para una disco con diferentes escenarios. El lugar fue renovado por completo después de que el anterior inquilino (una institución bancaria) lo dejara. La bóveda, por cierto, todavía existe detrás de las cuatro barras.

Cuenta con una pista de baile con iluminación en el suelo (típica de los años 70) y varias esferas estilo disco. Tres barras se encuentran en la planta alta, desde donde puede verse la pista. Posee una terraza para fumadores con una superficie llena de diminutos azulejos azules, lo mismo que en el salón exclusivo para los clientes con membresía. Además, hay unos sillones desde cuyos respaldos nacen unas ondas de colores hechas ingeniosamente con triplay y tela.

Materializa tu idea
Pero la atmósfera no es una cuestión exclusiva del lugar, sino hasta cierto punto de los propios asistentes. La gente es “más bienvenida”, según Van Belle, si “se produce”. Es decir, si se destaca por la vestimenta y el uso de ciertos colores y elementos típicos de los 70. De alguna manera, es una invitación a la extravagancia. “Este lugar es para divertirse, así que buscamos personas con esa actitud”, asegura el emprendedor.

A diferencia de lo que ocurre con los comensales de ciertos restaurantes, las personas que asisten a los antros no suelen ser fieles a una marca. “Por eso quisimos tener un producto único; que la gente venga por él y no porque está de moda”, dice Maurice Dijkman, un restaurantero de origen holandés y socio mayoritario de Fever. Él fue quien ideó el concepto: un sitio con un diseño retro y una atmósfera setentera.

Los dueños de esta disco explican que para lograr una propuesta atractiva en el mercado de la vida nocturna es necesario tener claro qué es lo que vas a ofrecer. Al ubicarse en una zona como La Condesa, caracterizada por tener una intensa actividad de entretenimiento (mañana, tarde y noche), decidieron que su apuesta debía concentrarse en la diferenciación.

Así que analizaron a la competencia y concluyeron que la oferta era básicamente la misma en cualquier lado. Observaron que “la música no variaba y, por lo tanto, a un cliente le daba lo mismo echarse unos tragos en un sitio que en otro”. Y Dijkman agrega: “pero si hay un producto que no es igual a los demás y, sobre todo, que no existe, entonces si realmente te gusta vas ahí... donde hay un concepto integrado, bien llevado y diferenciado”.

Además de áreas distintas para diferentes segmentos (gente que baila toda la noche, personas que prefieren charlar y los fumadores) y un tema (la década de los 70), determinaron una línea musical clara. Sólo se toca música disco (con un toque moderno), house y funk, a fin de proyectar una continuidad sonora.

Haz alianzas clave
Una vez definido y materializado el concepto, los empresarios ejecutaron una estrategia de negocios sui géneris: convertir a celebridades –como artistas, cineastas y actores– en una especie de embajadores de Fever.

Para ello, otorgaron membresías a esta comunidad para darles acceso al lugar sin pagar cover y a un salón exclusivo, entre otros beneficios. Se trata de una práctica entre los mercadólogos para exponer a un mercado objetivo a nuevos comportamientos y estilos de vida e influir en sus actitudes. De este modo, Maurice y Hugo hicieron de su disco, un producto deseado.

Cabe aclarar que las membresías no están a la venta, simplemente se regalan. Esta cortesía aplica también para clientes frecuentes. “Con esto se crea una parte aspiracional”, señala Van Belle, quien tiene una amplia experiencia en relaciones públicas y es uno de los organizadores del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).

Precisamente por conducto de Hugo, el antro estableció una alianza con Casa Cuervo. Así, Fever realiza promociones con tres de sus marcas; mientras que el socio de negocios utiliza el lugar para hacer sus eventos. En este caso, la relación (planteada a largo plazo) incluye una participación económica en la sociedad y aportaciones en especie.

De acuerdo con Van Belle, hay que estar abierto a crear alianzas bajo distintas fórmulas que interesen a ambas partes. En su caso, no siempre se trata de que una empresa contrate la disco. Más bien es cuestión de construir un esquema en el que los dos ganen.

En este momento, el especialista en relaciones públicas está en búsqueda de acercamientos con agencias de publicidad y creativos para mostrar su concepto para realizar eventos privados, principalmente de empresas. En ese sentido, dice Van Belle, sus espacios diferenciados constituyen una ventaja competitiva, pues no hay otros lugares en la zona que cuenten con esa versatilidad.

Por su parte Dijkman, quien además es socio de Grupo Litoral –operador de más de una docena de bares y restaurantes–, espera que varios cocteles corporativos de fin de año se lleven a cabo en su espacio.

Reinvéntate sobre la marcha
Fever está ubicado sobre la calle de Nuevo León, a un costado de lo que hace unos años era el bar Cafeína y ahora es el Rec. Como la de muchos productos y servicios, la vida de un antro puede ser corta –un par de años a lo sumo– y depende en buena medida de su capacidad para fidelizar a los consumidores.

Por lo que, según los socios, la supervivencia de esta clase de lugares depende de tener un concepto claro, un plan a largo plazo y la capacidad de renovarse sobre la marcha. “Para volverse un clásico en la vida nocturna hay que saber cuál es el camino que tomará el lugar; pero sobre todo, cuál es la oferta y los elementos más importantes para conseguir la lealtad de la clientela”, comenta Van Belle.

Este club nocturno ofrece, por ejemplo, distintos espectáculos con bailarines y fiestas temáticas inspiradas en películas como Boogey Nights y Saturday Night Fever. Asimismo, mantiene una comunicación constante con la gente a través de las comunidades virtuales, como Facebook y Twitter. “Lo que tratamos de hacer es tener una relación cercana con nuestros clientes más importantes y escucharlos. Eso te ayuda a ser más dinámico”, dice Hugo.

Para Dijkman, lo anterior contribuye a que las personas hagan de Fever su punto de reunión. “Cuando sientes que hay amigos en el lugar te sientes a gusto. En cambio, si no conoces a nadie te sientes fuera”. Por otro lado, Van Belle concluye: “la fórmula está funcionando porque estamos llegando a la gente que nos interesa”.

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