Recursos Humanos

Invierte en tus colaboradores

Responde estas preguntas y descubre si estás construyendo un equipo de trabajo sólido, eficiente y leal.
Invierte en tus colaboradores
Crédito: Depositphotos.com
  • ---Shares

Una de las frases más recurrentes que repiten las empresas es “nuestra gente es nuestro principal activo”.

Afirmaciones como ésta hay muchas, quizá tantas que ya ni siquiera te llama la atención y mucho menos te impacta. Pero no por eso debiera dejar de ser una filosofía importante para las compañías.

Para empezar, recuerda que las palabras no cuestan, y tu personal lo sabe. Si de verdad valoras a tus colaboradores como uno de tus activos esenciales, entonces tienes que demostrar ese sentimiento y no manifestarlo sólo de “dientes para afuera”. Plantéate estas cuatro preguntas y asegúrate de que no hablas sólo por hablar.

1. ¿Estás invirtiendo en algo que es realmente valioso?
Una de las formas más comunes de mostrarle apoyo a tu equipo de trabajo es mediante prestaciones superiores a las que marca la ley. Por ejemplo, otorgar un seguro de gastos médicos mayores u ofrecer más días de vacaciones al año. Si bien todo esto representa una inversión considerable, los resultados se reflejan al obtener una mayor productividad y una menor rotación de personal.

Pero seguramente te preocupa el hecho de que en este momento no tienes un flujo de efectivo constante. En ese caso –y como la cabeza de una organización–, tienes la opción de hacer uso de un recurso más valioso que el dinero: invertir tu tiempo. Esto significa abrir un espacio en tu agenda para dedicarlo 100% a convivir con los miembros de tu equipo.

Cuando la persona que gana más en toda la empresa (o sea tú) pasa un par de horas a la semana con sus colaboradores, en realidad está enviando un mensaje que dice: “respeto a mi personal y me preocupo por cada uno de ellos”.

2. ¿Tus decisiones más difíciles siempre van en el mismo sentido?

Es decir, ¿qué tan seguido ejecutas iniciativas drásticas que benefician a tu personal? Estas acciones tienes que verlas como una oportunidad más para probarle a las personas que son tu mejor activo.

Quizá te sea más barato manufacturar un producto fuera del país, pero eso implicaría cerrar una fábrica y dejar a tu gente sin empleo. ¿Alguna solución? Por ejemplo, en la década de los 80, Swatch Company era capaz de elaborar relojes de moda en un solo centro de producción, utilizando la mano de obra altamente calificada de Suiza, y aun así obtener ganancias. Así que no hay pretextos para tomar el camino más fácil.

3. ¿Eres congruente?
Es una buena oportunidad para asegurarte si estás tirando a la basura tu esfuerzo y dinero al tomar una gran decisión y luego seguir haciendo las cosas como siempre. Así como las acciones valen más que las palabras, la congruencia y la constancia son las que le aportan verdadero valor a todo lo que emprendas.

4. ¿Averiguas, actúas y agradeces?
Cierto, tu trabajo es dirigir. Si bien es una labor dura, no quiere decir que tengas que hacerla solo. ¿Pides la opinión de todos los niveles de tu equipo con regularidad?, ¿qué comentarios reciben de clientes y proveedores?, ¿qué saben acerca de la competencia?, ¿cómo podrían mejorar la compañía entre todos?

Porque la suite ejecutiva no debe ser un monopolio de la información fresca, sería una buena estrategia de tu parte enterarte de todo lo que sucede a tu alrededor a través de tu personal.

Y precisamente aquí es donde la cosa se pone difícil, pues la mayoría de los administradores cree que los sondeos internos son inútiles porque los empleados no tienen una visión amplia del panorama. Asimismo, piensan que casi todos los trabajadores consideran que las encuestas son una pérdida de tiempo. Esto debido a que la retroalimentación que ellos ofrecen rara vez se refleja en acciones.

Ante esta situación, la solución son las tres A:
Averigua. En otras palabras, lleva a cabo los sondeos.

Actúa. Hazlo rápidamente sobre aquellos asuntos en los que se pueda pasar a la acción.

Agradece. En el caso de las sugerencias que no se puedan implementar por alguna razón en particular, tómate el tiempo para explicarle a tu colaborador por qué se tomó dicha decisión. Este punto es esencial si quieres fomen-tar la comunicación.

Por cierto: no juzgues el éxito por la ausencia de quejas del personal. Es normal que haya críticas. La clave para evaluarlas es la magnitud de esos comentarios, por ejemplo, sobre favoritismo hacia ciertas personas, malos tratos a los empleados de menor jerarquía, etc. Ataca esos asuntos en el momento en que percibas el más mínimo indicio de ellos; de lo contrario, pueden salirse de control rápidamente.

Lo más común es que los emprendedores pasen buena parte de sus horas productivas en su centro trabajo. Por lo tanto, más vale que sus acciones demuestren cuánto valoran a su gente. Al final del día, no es cuestión sólo de invertir dinero para tener colaboradores satisfechos, sino más bien preocuparse y, sobre todo, ocuparse de ellos. 

www.SoyEntrepreneur.com