Emprendedores

Importa con éxito un concepto

Eric Alanís Kuhn, director de Zydeco Bar, demostró que no se trata de copiar un modelo de otro país, sino de tomar ideas, mejorarlas y adaptarlas al mercado local.
Importa con éxito un concepto
Crédito: Depositphotos.com

Zydeco Bar es el corazón de Nueva Orleans en México. Esta empresa buscó ser más que un lugar de moda para convertirse en uno de los centros de diversión nocturna más buscados por jóvenes, profesionistas y empresarios. Con cinco años de operaciones, es además una de las franquicias mexicanas más rentables del país.

Pero triunfar en un ramo tan competido no es tarea sencilla. “Para lograrlo, fue necesario crear un concepto original sustentado en una profunda investigación de mercado y ofrecer un servicio extraordinario al cliente”, asegura Eric Alanís Kuhn, gerente de franquicias de la firma.

Todo comenzó cuando cuatro amigos decidieron emprender en el sector del entretenimiento y los alimentos. Tenían ya experiencia en el manejo de un restaurante y un servicio de catering. Este factor les facilitó resolver la parte administrativa.

Además, contaban con un local en la colonia Condesa, en la Ciudad de México, una zona en donde los lugares para comer y divertirse –sobre todo en la noche– son el común denominador. Observaron que ahí había bares ingleses, pubs irlandeses y tapas españolas. Por lo que no podían ofrecer lo mismo si querían tener éxito.

“Vimos que hacía falta un bar de otro estilo. Así, nos concentramos en atender a un público bien definido: personas que salen a pasear un rato, pero no quieren permanecer en un antro;  que buscan una propuesta diferente de comida y divertirse en un lugar que los haga sentir como en casa”, explica el directivo. Al identificar esas necesidades, crearon una propuesta que satisfaciera y superara las expectativas de esos consumidores.

Apostaron por explorar el concepto de un bar estilo Nueva Orleans, la ciudad más grande y famosa de Louisiana, EE.UU. Esta ciudad se distingue por la convergencia perfecta entre la cultura africana, española, francesa e hispana, manifestada a través de elementos como la música, la gastronomía y la fiesta nocturna.

Optaron por replicar el concepto. Sin embargo, no sólo querían importar un modelo de negocio, sino ir más allá y crear uno propio, que fuera más que una moda pasajera. La meta: hacer que la gente lo viera como un clásico, un bar de barrio al que las personas asisten dos o tres veces por semana y que además pudiera replicarse como modelo de negocio.

Una propuesta propia
Los emprendedores viajaron a Nueva Orleans. Ahí, analizaron los conceptos de bares y entraron en contacto con la oficina de turismo del estado para plantearle su idea y solicitarle apoyo para materializarla. “Les explicamos que queríamos representar en un bar toda la vida, cultura e historia de Nueva Orleans”, dice Alanís.

La respuesta de la oficina fue positiva: les dio toda la información. Y no sólo eso, les envió al chef embajador de la cocina cajún, Don Bergeron, quien propuso toda la carta de alimentos. Así, trajeron a México una fusión de ritmos y sabores que reunieron en un restaurante-bar al que llamaron Zydeco.

Otro de los atractivos del bar es precisamente los alimentos. Y es que la oferta de comida cajún resulta muy seductora al ser una combinación criolla entre italiana, española y francesa. Además, en este lugar cada noche se puede vivir el jolgorio de carnaval y el Mardi Gras (la fiesta tradicional de Louisiana y Alabama).

Valores agregados
Además de la música y la comida, un factor determinante para conquistar al público meta fue el servicio al cliente. En Zydeco Bar se cuida que cada persona que entra, se sienta como un miembro de la familia. Por ello, primero probaron el servicio con amigos. “Esto con el fin de alcanzar un nivel de calidad máximo. Porque en la rama del servicio si una persona queda insatisfecha o tiene malas referencias de ti, se corre la voz rapidísimo y puede hacer que cierres”, advierte Alanís.

Luego de la etapa de entrenamiento, se abrieron las puertas al público en general. Esto también ayudó a crear una base de clientes frecuentes, quienes (satisfechos) no dudaron en recomendar el bar. Además, las relaciones con la oficina de turismo de Nueva Orleans se fortalecieron tanto, que el lugar es ya reconocido (simbólicamente) como una embajada de esta ciudad en México. De hecho, cada año la representación estadounidense regala un viaje a Louisiana para el mejor cliente de Zydeco.

Desde el inicio, los emprendedores previeron el desarrollo de una estructura bien definida para crecer. El directivo recuerda que a los seis meses de la inauguracion del bar, algunas personas preguntaban si había alguna opción para replicarlo. Entonces, decidieron constituirse como franquicia para lograr su expansión.

En 2006 contactaron a un despacho especializado en el desarrollo de franquicias. Fueron varios meses de planeación, redacción de manuales y estandarización de procesos. El resultado: un esquema “llave en mano” con todo lo necesario para arrancar.

También se certificaron ante la Asociación Mexicana de Franquicias (AMF) y ese mismo año recibieron el Premio a la Franquicia más Prometedora. La distinción fue por el rápido retorno de inversión (en un periodo de 18 a 24 meses) y porque gracias a un programa de patrocinios garantizan a los franquiciatarios obtener ganancias desde los primeros meses de operación.

En 2007, se inauguró la primera franquicia en Acapulco, Guerrero. Luego siguieron Cuernavaca, Querétaro, Interlomas y Satélite. Cada sucursal tiene, en promedio, una afluencia de 8,000 personas por mes y una rotación de tres veces cada mesa durante una tarde-noche. A decir de Alanís, invertir en esta franquicia resulta atractivo, incluso en tiempos de poca bonanza económica, “porque está comprobado que la gente busca más distractores en esos momentos”, dice. Además, la venta de licores deja utilidades de hasta un 35 por ciento.

Los planes inmediatos apuntan hacia la apertura de unidades en el sur de la Ciudad de México, Guadalajara, Playa del Carmen y Cancún.