Emprendedores

Crea un nuevo mercado

Conoce cómo Víctor Gordoa desarrolló en México la industria de la imagen de manera profesional, e hizo rentable satisfacer a quienes quieren "lucir bien".
Crea un nuevo mercado
Crédito: Depositphotos.com
La diferencia entre un loco y un visionario está en el éxito de la empresa, afirma Víctor Gordoa, presidente del Grupo Imagen Pública. Así de contundente es este emprendedor, quien en 1991 dejó una carrera en una de las televisoras más importantes de Latinoamérica para iniciarse en el mundo de los negocios.

Administrador de empresas de profesión, Gordoa dedicó más de 14 años de su vida laboral al espectáculo como productor, locutor, director de una estación de radio, periodista de noticiarios y creativo en una casa disquera. También incursionó en el área editorial como directivo y fue socio en una agencia de publicidad. Por lo que se puede decir que siempre convivió con personas interesadas en verse bien.

“Durante el tiempo que trabajé en televisión me di cuenta que había una necesidad de comunicar a través del a-pecto, pero no existía una figura seria que diera este servicio”, recuerda. Cuando cumplió 40 años de edad, regresó a las aulas para cursar una maestría en diseño de imagen que, además, reuniera otras áreas de conocimiento. No la encontró.

De 1991 a 1993 viajó por EE.UU. y Europa para estudiar varias disciplinas como Marketing Político, Semiótica, Propaganda, Imagen Física, Discurso, Protocolo e incluso, Maquillaje. Una vez concluida la preparación, se auto-denominó Consultor en Imagen Pública y emprendió un negocio en el que sus clientes obtendrían una apariencia auténtica, de acuerdo a su personalidad y profesión.

El primer cliente
“La percepción compartida que provoca una respuesta colectiva unificada, haciendo que muchos perciban y sientan lo mismo y decidan apoyar algo mayoritariamente”, así definió Imagen Pública, el primer concepto que acuñó. A partir de ello, el nuevo empresario comenzó a ofrecer sus servicios a quienes conocía desde los inicios de su carrera: los artistas.

Pasaron los meses y no obtuvo respuestas positivas. Sin embargo, fue el 12 de mayo de 1994 –luego del famoso “debate presidencial” televisado a nivel nacional– que Gordoa atrajo la atención de un sector que no había contemplado. Para ello, analizó la imagen de los tres candidatos a la presidencia de la República y publicó un artículo al respecto en el periódico Reforma. Fue entonces cuando llegó el primer cliente: una mujer dedicada a la política.

Sin más que una oficina y una línea de teléfono, el emprendedor halló en los políticos un mercado ávido de un consultor que combinara protocolo, diseño de imagen, opinión pública y expresión corporal para ganar simpatizantes. A la par, desarrolló otros conceptos como Ingeniería en Imagen Pública y Psicología de la Imagen, que registró como marcas. A la fecha, el nombre Víctor Gordoa también es una marca registrada.

A finales de 1994, ya había diseñado la imagen de importantes personalidades, así como una campaña política. Todo ello con buenos resultados. Pronto su fama corrió de boca en boca y a partir de ese año sólo ha vivido aciertos de negocios. El siguiente paso fue impartir seminarios a empresas interesadas en llevar a un nivel profesional el perfil de sus equipos de trabajo.

En 1996, el consultor comenzó a impartir charlas frente a un auditorio en torno a la importancia de la Imagen Pública. Su metodología de trabajo estaba tan bien sustentada que dos años más tarde recibió una oferta para escribir un libro acerca de sus conceptos. Hoy, es un orador que ha compartido sus conocimientos en diferentes países.

El Poder de la Imagen Pública
es la primera de una serie de publicaciones que Gordoa sumó a su línea de negocios. El título colocó en el mercado más de 150,000 ejemplares e incluso, se utiliza como libro de texto para estudiar esta materia. Le siguen los libros Imagología e Imagen vendedora. Pero fue en el 2000 cuando llevó al máximo su proyecto con la creación de la primera universidad en México dedicada 100% a la formación de consultores en Imagen Pública.

Cómo ser el líder
Conforme la compañía creció, Gordoa tuvo que contratar más personal y pronto detectó dos problemas clave por resolver. “Si capacitaba, corría el riesgo de que se llevaran el conocimiento y también me di cuenta de que no había profesionistas con el perfil de consultor”, comenta. De esta situación surgió el Colegio de Consultores en Imagen Pública. El objetivo fue, en un principio, impartir la Maestría en Imagen Pública y preparar a los especialistas, quienes cubrirían los mercados potenciales en el futuro.

Con ayuda de un grupo de inversionistas inició los trámites ante la Secretaría de Educación Pública (SEP) para obtener la acreditación como escuela con validez oficial. Pero al no existir un antecedente de su propuesta educativa en México u otros países, tuvo que negociar dos años con las autoridades competentes. ¿Cómo los convenció de la seriedad de su proyecto? Simple: dándoles clases gratis.

Otro de los conceptos desarrollados a partir de esta idea fue el Colegio Boutique. Se trata de un modelo en el que los estudiantes reciben un trato único complementado con amenities, como una carpeta de materias hecha en piel 100% personalizada, instalaciones de primer nivel y una cafetería con servicio gratuito. Además, los catedráticos perciben un sueldo superior al promedio del mercado, para evitar la constante rotación de personal.

Dos años después de la fundación del colegio, se creó la Licenciatura en Imagología, como respuesta a los recién egresados de la preparatoria que se acercaban a pedir informes. Al llevar a los adolescentes a sus aulas, Víctor Gordoa cerró el círculo de clientes potenciales. Ahora no sólo atendería a personajes públicos, empresas y lectores de sus libros. También incluyó a los estudiantes y profesionistas interesados en convertirse en consultores quienes, a su vez, ofrecerían sus servicios al grueso de la población.

Al principio, las operaciones de la institución fueron complicadas y los inversionistas que aportaron capital dudaron del éxito de la empresa. No obstante, el Colegio de Imagen Pública reportó un crecimiento del 40% anual desde su fundación y, gracias a ello, el ahora director general pudo comprar las acciones a sus socios en 2006. Hoy, es dueño de toda esta línea de negocios y sus hijos participan como socios directores.

El éxito era evidente a grado tal que atrajo la atención de varios compradores que, luego de una breve plática, fueron rechazados. Así, en 2008, el genio detrás de la imagen hizo una pausa para consolidar su presencia a través de dos vertientes: la fundación de la Asociación Mexicana de Consultores en Imagen Pública y el desarrollo de un modelo de franquicias con la asesoría de la firma Gallástegui Armella Franquicias.

“La Asociación la auspició el colegio y fue creada para agrupar y acreditar a nuestros egresados. Sin embargo, ellos se rigen de acuerdo a convenios y tienen total autonomía”, aclara. Y es que uno de los problemas comunes a los que se enfrenta el emprendedor son los “falsos consultores”, quienes se aprovechan de su fama para hacer negocio.

La meta: seguir creciendo
2011 se presenta en el futuro de Víctor Gordoa como el año de la internacionalización. Por medio de las franquicias del Colegio de Imagen Pública, el empresario abarcará regiones con alta demanda de los servicios de un consultor. Lo innovador del proyecto es que se trata de un modelo basado en herramientas Web 2.0. “Siempre he sido un creyente de la tecnología; por eso, busqué un sistema único”, señala.

En Silicon Valley se desarrolló Imagen Pública Global, un proyecto que consiste en la impartición de clases a distancia, con la posibilidad de que el alumno interactúe con el profesor sin importar la hora y desde cualquier parte del mundo. Enero 11 de 2011 es la fecha en la que se dará la primera clase.

De este modo, Gordoa aseguró la satisfacción de la posible demanda de sus servicios en el mercado mundial. “Somos un polo generador de riqueza humana y material que se reparte a través del ejercicio de la consultoría, capacitación y enseñanza de la Imagen Pública”, concluye el hombre que hizo de la apariencia uno de los negocios más rentables de los últimos años.

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