Emprendedores

Sin edad para emprender

Irma Romero está convencida de que la edad no es obstáculo para emprender: a los 55 años fundó su propia empresa de conservas y confitería.
Sin edad para emprender
Crédito: Depositphotos.com
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Irma Romero está convencida de que la edad no es un obstáculo para emprender. A sus 55 años fundó La Marmita (www.marmita.com.mx), una productora y comercializadora de conservas, confitería y rompope artesanal de la Ciudad de México que tiene una particularidad: emplea a mujeres mayores de 60 años.

Como muchos microempresarios, Irma empezó trabajando en el patio trasero de su casa. En 1998 tomó un taller de tecnologías domésticas en la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco). Allí aprendió a elaborar rompope de sabores (actualmente su producto estrella); crema y licor de café; conservas de chiles chipotle con piloncillo y miel; y productos de confitería, como chocolates y mazapanes.

En 2000, tras capacitarse en Fundación ProEmpleo, formalizó su empresa. “Somos una organización socialmen-te responsable, que está convencida de que no hay edad para empezar un negocio o trabajar”, afirma la empresaria. “Queremos alcanzar el sueño de  generar empleo para personas de la tercera, cuarta o quinta edad… la que sea”.

En la compañía trabajan cinco mujeres jubiladas y pensionadas, sólo tres días a la semana para compaginar sus actividades laborales con sus citas médicas o compromisos familiares. Pero no sólo eso: La Marmita también ofrece la oportunidad de integrar su red de distribuidores.

Los productos de la empresa se venden desde hace 12 años en México a través de ferias, exposiciones, tiendas gourmet de aeropuertos, galerías -como la de Arte Mexicano para el Mundo-, el jardín botánico del Instituto de Biología de la UNAM y algunos museos del interior del país. En 2004 ganó el Premio Internacional para la Microempresa, avalado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Universidad de Harvard, en la categoría “Mejor equipo de emprendedores”.

En 2011, La Marmita apuesta por su internacionalización. Hace dos años Irma se acercó a la Impulsora de E-portación a Canadá y detectó que en ese país crecía la demanda de salsas y condimentos mexicanos. Entonces inició los trámites para exportar sus chiles chipotles adobados, que este mes ya se venderán en algunas tiendas de la ciudad de Toronto.

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