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Queremos tareas, no horarios

Ofrecer flexibilidad y la oportunidad de trabajar bajo proyecto te servirá para reclutar y conservar talento joven.
Queremos tareas, no horarios
Crédito: Depositphotos.com
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Todos los que hemos nacido entre 1981 y el año 2000 formamos parte de la Generación Y. Crecimos a la par del internet y los nuevos medios de comunicación. Estamos acostumbrados a revisar Facebook en el bar y a twittear en camino al trabajo, a leer nuestro correo electrónico en la cama, y a leer noticias en el baño en nuestro celular.

Todas estas nuevas rutinas han hecho que poco a poco las líneas entre el trabajo y el hogar se hayan ido desvaneciendo. Nos vamos a dormir pensando en pendientes del trabajo y enviamos SMSs a nuestros amigos en horas de oficina. ¿Es acaso esta una situación horripilante? Para nada.

¿De dónde surge el trabajar con un horario? En tiempos de la revolución industrial, los salarios de los obreros estaban basados muchas veces por unidad producida, lo que fomentaba la explotación por parte de los patrones hacia los empleados. Nuevas leyes creadas durante la primera parte del siglo XIX ayudaron a que los empleados tuvieran mejores condiciones de trabajo (un ejemplo de lo mal que estábamos antes es el “Factory Act” en Reino Unido de 1833, que prohibió que los niños de entre 14 y 18 años continuaran trabajando por más de 12 horas sin almuerzo).

Poco a poco estas leyes y regulaciones se fueron volviendo estándar en el resto del mundo. Y se volvió una costumbre tener un trabajo de 8 a 5 (o de 9 a 6). Y esta fórmula funcionó perfecto durante la mayor parte del siglo XX. Hasta ahora.

La Generación Y no está acostumbrada socialmente a salir de un lugar a las cinco de la tarde y olvidarse por completo del trabajo. O de no contestar esa llamada de su novia a las diez de la mañana. Estamos acostumbrados a realizar nuestro trabajo como sea, cuando sea, mientras que mantenemos nuestra vida privada funcional a las horas que lo requieren.

¿Una empleada cuyo hijo recién nacido tiene fiebre va a ser productiva de 8 a 5? No. ¿Un interno que está pensando en la prueba que tiene al día siguiente va a poder concentrase de 9 a 6? No. Pero a ninguno de los dos les molestaría trabajar un par de horas más (remuneradas) un sábado por la tarde con tal de sacarse estos pendientes durante la semana. Nuevas fórmulas son necesarias para sacar el mayor provecho de la fuerza laboral de la Generación Y.

La crisis actual es la situación perfecta para esto. Hay mucha gente talentosa dispuesta a trabajar “on demand” y bajo proyecto. Los dueños y gerentes tienen una gran oportunidad ante ellos. Los que implementen estos cambios serán los que tengan los equipos más felices y las organizaciones más efectivas de la Generación Y.