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El valor del fracaso

¿Qué lecciones pueden aprender los emprendedores cuando las cosas salen mal? Aquí la respuesta.
El valor del fracaso
Crédito: Depositphotos.com
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Muchos negocios fallidos pueden evitarse con algo que las madres suelen decir a sus hijos: “estudia más duro”. Y es que las compañías que no se asesoran en todos los aspectos de sus alianzas o compras –antes y después de concretarlas– aumentan sus probabilidades de fracasar.

“Me gusta decirle a mis clientes que se pueden aprender lecciones tanto de las transacciones exitosas como de las fallidas”, dice Fentress Seagroves, director del grupo de servicios de transacción de la firma PricewaterhouseCoopers, quien aconseja sobre las estrategias de reestructuración y adquisición. “Ambas generarán retos diferentes”.

Desde su punto de vista, cada adquisición exitosa tiene tres elementos en común: una estrategia corporativa disciplinada, un cuidadoso y riguroso proceso, y la atención al riesgo de la transición.

Estrategia corporativa
Las empresas que se dirigen hacia una adquisición exitosa mantienen sus ojos abiertos en las oportunidades de crecimiento como parte de una política. “En una transacción el fracaso llega con frecuencia por la falta de un enfoque disciplinado”, afirma Seagroves. “Tienes que hacer la misma cantidad de investigación en una alianza como la que harías si trataras de crecer orgánicamente”.

Considera que el enfoque de sentarse a esperar no funciona como una estrategia corporativa. “Nos gusta que nuestros clientes siempre estén al pendiente”, señala el experto. “Queremos que piensen en esta estrategia como una disciplina central. No pueden ‘sólo salir y hacer una adquisición’ sin darle la debida importancia”.

Rigor y diligencia
No puedes cortar o evitar pasos durante la adquisición. Un proceso cuidadoso no sólo significa revisar las finanzas de la otra compañía, es mucho más complejo que eso. “Se trata de impuestos, tecnología, recursos humanos, administración de riesgo”, señala Seagroves. “Cada uno ayudará a revelar a los otros”.

Por ejemplo, el equipo de ventas de la empresa que quieres comprar tiene un esquema “color de rosa” de 15 clientes bien diversificados. Pero si excavas más profundo, tal vez encuentres que cinco de estos contratos caducarán en un año. ¿Estás en riesgo de perder estas cuentas?

Riesgo de transición
Durante la fase de cambio, Seagroves sugiere estar preparado para contratar consejeros externos que te asesoren en asuntos legales, de ambiente, de impuestos y otros. “Invierte mucho tiempo pensando cómo puedes proteger el contrato”, aconseja. “Tienes que estar seguro de que todas las cosas que planeaste desde el principio –las razones por las que esta estrategia es efectiva– sucedan en realidad. No son cuestiones que puedes guardar para el final”.

Tu trabajo no está hecho hasta que se firmen los papeles. “En muchos sentidos, eso es sólo el inicio”, pues toda transacción exitosa requiere planeación incluso para lo inesperado, como perder empleados o clientes importantes. “Una vez que hayas concluido el proceso, es muy difícil cambiar un negocio de forma efectiva si no sabes a lo que te vas a enfrentar”, finaliza el especialista.