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Queremos trabajar desde casa

Por qué el teletrabajo es una buena opción, casi demandante, para las empresas en la Ciudad de México.

90 minutos al día es el tiempo promedio que ocupa el trabajador de la Ciudad de México en trasladarse de y hacia su oficina, según cifras de Grupo Regus. Esto significa más de siete horas a la semana, casi 30 al mes…. ¡y 360 horas al año!

¿A qué dedicaríamos el tiempo que gastamos en el tráfico? Por ejemplo, en menos de dos meses podríamos estudiar una maestría, cumplir las ocho horas de sueño recomendadas, leer más de 20 libros mensualmente o realizar actividades que nos gustan como hacer ejercicio o simplemente ver televisión o tal vez platicar con algún amigo… actividades para las que comúnmente no nos alcanzan las horas.

El aprovechamiento  (o mejor dicho, desaprovechamiento) del tiempo, sin siquiera contar el estrés que produce el tránsito o el dinero que se gasta en gasolina o pasajes de camión y taxis, pareciera ser razón suficiente para que en lugares tan caóticos como el Distrito Federal las empresas implantaran el teletrabajo.  Finalmente, muchos de nosotros llegamos a la oficina a encender nuestras computadoras y a estar todo el día conectados a un solo aparato, prácticamente aislados del resto del entorno.

Además, en algunas áreas donde la presencia del trabajador es meramente reglamentaria, mas no necesaria, esta modalidad de trabajo puede significar un gran ahorro tanto para el empleado (en transporte y alimentos) como para el empleador  en luz, agua y estacionamiento. ¿Te sigues preguntando por qué aún no se aplica en tu organización?  

Una de las principales objeciones a esta estrategia es el argumento de que no todos tienen el perfil  que se necesita para teletrabajar. Es cierto, fijarse un horario y un espacio para este propósito, así como terminar los pendientes en el lapso establecido sin tener ningún tipo de supervisión no es una tarea fácil para cualquier persona. Pero, al fin y al cabo, se deben entregar resultados a la compañía, se esté o no presente en la oficina.  En realidad, establecer el trabajo flexible puede tomar tiempo para que funcione al 100, sin embargo, es innegable el hecho de que la tendencia mundial, impulsada por los avances tecnológicos, apunta hacia allá.

Pero, ¿y qué pasa con la relación entre los trabajadores  y la identificación con la empresa? Desde mi punto de vista, ésta puede ser una de las principales desventajas del teletrabajo. El convivio continuo con diferentes personas enriquece mucho y provee de experiencias. Además, es difícil sentirte identificado con los valores, la misión y visión de una compañía si no se interactúa con ella. Y es en este tema donde los ejecutivos tienen que focalizar sus esfuerzos: en saber, a pesar de la distancia, cómo construir lazos para crear una identidad.

Si bien la tecnología resuelve muchos problemas de comunicación, el trato cara a cara definitivamente es el más efectivo. Por eso, es recomendable hacer juntas periódicas con el equipo las cuales deben ser programadas y preparadas donde se “peloteen” ideas, se tracen objetivos y se expongan avances e inquietudes (en realidad, es menos desperdicio perder tres horas a la quincena que 15, ¿no?).

Claro está que la cultura laboral en México es demasiado rígida y temerosa de los cambios. Existe en la mayoría de los directivos y gerentes una mentalidad un tanto cerrada de que el trabajador debe estar presente y que el jefe los “vea”. Muchos poseen la errónea creencia de que cuanto más tiempo dedique un empleado a sus labores mejor trabaja y menos se distrae, esto se refleja también en la mísera cantidad de vacaciones que un empleado recibe anualmente.

Sí, desgraciadamente nuestro país es uno en los que más se trabaja, menos se paga… y más tiempo se desperdicia en el traslado. Y aunque es urgente modificar y crear una reforma laboral a nivel federal  más flexible y con mayores beneficios, tanto para empleados como empresarios, lo cierto es que los cambios pueden llegar poco a poco, de compañía en compañía. Nunca olvides que mejorar la calidad de vida de todos y cada uno de los trabajadores incrementará su productividad y éste puede ser un primer paso que, muchos de nosotros, agradeceríamos y retribuiríamos a favor de la empresa.