Emprendedores

Lecciones de Henry Ford

El creador de los autos del mismo nombre te da sus consejos sobre liderazgo en las empresas.
Lecciones de Henry Ford
Crédito: Depositphotos.com

Henry Ford, el creador de los automóviles del mismo nombre y de la producción en serie, comenzó con pocos recursos, pero gracias a su esfuerzo y determinación logró triunfar en un mercado nuevo y riesgos.

Tú también puedes ser parte del selecto grupo de empresarios con los consejos de uno de los grandes. Sigue los consejos que Ford te entrega:

El empresario no paga los sueldos, sino el cliente
Éste es el pensamiento correcto ya que el empresario es quien gestiona la manera de obtener dinero, pero finalmente es el cliente quien lo proporciona. Sin los consumidores, una empresa desaparece.

El secreto está en conocer y entender las necesidades de las personas y darles una solución. Por eso, el secreto de cualquier gran empresa se encuentra en el servicio de atención y en la satisfacción del cliente.

No hay problemas grandes, tan sólo hay muchos problemas pequeños
Henry Ford decía que era mucho más fácil solucionar las dificultades si se dividían en varios problemas de menos magnitud. De este modo el escenario no ve tan complicado y es más fácil dar solución a cosas pequeñas.

Intenta fomentar esta estrategia en tu empresa y encontrarás que todo se puede resolver, sólo requieres delegar esas funciones a la persona adecuada.

Fracasar es la oportunidad de empezar de nuevo

No tomes el fracaso como una derrota, mejor piensa como los ganadores y tómalo como una nueva oportunidad para comenzar nuevamente, pero esta vez aprende de tus errores y no vuelvas a cometerlos.

Henry Ford casi lleva a la compañía a la bancarrota, debido a que no desarrolló ninguna técnica para vender sus costosos automóviles. Por eso, comenzó a diseñar productos más baratos que estuvieran al alcance de más consumidores.

“Calidad significa hacer las cosas bien incluso cuando nadie te está mirando”
Ésta era una de las frases que solía repetir Henry Ford, ya que refleja el éxito de una empresa, pues si ofreces productos y/o servicios de calidad los clientes se sienten satisfechos y se vuelven consumidores fieles. Si no, aunque tu marketing sea muy bueno y tus vendedores excelentes, no lograrás relaciones de largo plazo con tus clientes.