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Creatividad y empresa: unión perfecta

Por qué la creatividad empresarial debe formar parte de los procesos de una organización.
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Desde que éramos niños, nos han enseñado que existe la forma correcta y la incorrecta de hacer las cosas. Hay paradigmas para todo: vestirse, relacionarse con los demás, divertirse y sobre todo, para aprender y trabajar. Cualquier actitud que se salga de estos parámetros no sólo es errónea sino que es una muestra de la “incapacidad” de la persona. En este tipo de ideología no hay lugar para la creatividad, a pesar de que toda invención de la humanidad y la mayoría de las historias de éxito se fundamentan precisamente en esta misma.

Hablar de creatividad empresarial es casi tan importante como hablar de otros aspectos  como las finanzas o el marketing de una empresa. De hecho, este elemento que generalmente se asocia únicamente con el arte se debería de encontrar detrás de todos los componentes de la organización y, por tanto, ser una característica primordial del emprendedor o al menos, del equipo que lo rodea.

Pero, ¿para qué sirve? La máxima utilidad de la creatividad en este ámbito es la solución de problemas, especialmente en tiempos de crisis. Cuando el contexto no favorece -como actualmente en México con la difícil situación económica, los aranceles que afectan a la producción nacional, la burocracia y la inseguridad, entre otros- los empresarios deben buscar una nueva manera de hacer las cosas; es aquí donde la creatividad juega el rol principal. No se trata de descubrir  cómo “volarse la legislación” o “deducir más impuestos” sino que de desarrollar y ejecutar estrategias internas, como una buena selección y retención de personal o de administración de los recursos, y externas, como relaciones públicas y mercadotecnia.

Por otro lado, en un mundo globalizado gracias al Internet, debes tener presente que no compites únicamente contra tus sus vecinos locales, ni siquiera nacionales, sino que con todo aquel que tenga presencia en la Web. Por eso, saber capturar la atención de los consumidores (que además cada día son más exigentes) es básico para la subsistencia de tu negocio: a pesar de que la sociedad actual no fomenta la creatividad, sí la valora, y únicamente aquellas empresas que sepan llegarle a su público con un mensaje original y diferente, lograrán quedarse en su mente.

Pero, ¿cómo convertirnos en agentes creativos? Sin duda, la primera respuesta se encuentra en la transformación del sistema educativo. Hay que dejar a un lado el basar el conocimiento y el aprendizaje en la capacidad de memorizar de los alumnos y de entender las ciencias tradicionales (Física, Química, Biología, etc), sino que se debe incentivar otras materias como la Música, el Arte, el Cine y la Literatura. Este mismo esquema se tiene que aplicar en la educación superior y en las universidades (es increíble pensar que a lo largo de la carrera de Licenciatura en Comunicación sólo tomé una clase -y no obligatoria- de Creatividad Empresarial).

Sin embargo, puede que este cambio tome demasiado tiempo y que tu empresa no lo tenga. La ventaja es que, a pesar de que no se explote, todos los seres humanos tenemos capacidad creativa. Por eso, tu papel como líder (o futuro líder) de una compañía es utilizarla y promoverla.

El primer paso es que tú mismo la apliques haciendo las cosas diferentes día con día; el segundo, es contagiarle esta idea a tus colaboradores y empleados. ¿Cómo? Puedes comenzar con el ambiente de tus oficinas, por ejemplo, cambiar la decoración y ofrecer espacios recreativos (como lo hace Google) para relajarse y disminuir el estrés.  Tampoco puedes dejar atrás la importancia que tienen las “lluvias de ideas”: reúnete con tu personal en un lugar agradable, fuera de tus instalaciones, y haz que cada quien exprese libremente sus pensamientos y opiniones, seguramente obtendrás información muy útil.

La clave está en convertir en un hábito ser creativo y aplicar esta creatividad en todos tus procesos; sólo así lograrás no sólo mantenerte en el mercado y sortear los tiempos difíciles, sino que crecer más allá de lo que imaginaste en un principio. Visionarios como Walt Disney y Steve Jobs lo convirtieron en  su ideología, y les funcionó.  ¿Por qué tú no?